• Caracas (Venezuela)

Eduardo Mayobre

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Eduardo Mayobre

Buhoneros

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Los buhoneros ¿son emprendedores, especuladores o marginales? Esta pregunta es difícil de responder y el gobierno revolucionario no ha encontrado cómo contestarla. A menudo se ha inclinado por respuestas diversas. Un ejemplo es el bulevar de Sabana Grande. Inicialmente se convirtió la avenida Abraham Lincoln en el paraíso de los buhoneros. Quien quisiera vender cualquier cosa podía hacerlo. El espacio público se convirtió en un bazar en el cual era difícil hasta caminar. Igual sucedió en la plaza Caracas, ubicada entre las emblemáticas torres del Centro Simón Bolívar. O en Quinta Crespo. Había que darle libertad al comercio informal. Se consideraba que los negocios tradicionales le restaban espacio a la creatividad de los emprendedores espontáneos, quienes podrían satisfacer las necesidades populares con tarantines improvisados en las calles.

Después, se consideró que los buhoneros eran especuladores que contribuían a aumentar el alza incontenible de los precios y se beneficiaban de la escasez creciente de los bienes de primera necesidad. En vista de los cual se proscribieron y en el bulevar de Sabana Grande se les eliminó y se procedió a una remodelación de impecable estética burguesa. Los revendedores informales fueron denunciados como enemigos de las familias consumidoras y sometidos al desprestigio. En la plaza Caracas también fueron desalojados tan perniciosos contaminadores del ambiente.

Ahora se les prohíbe comercializar los bienes de primera necesidad que siempre han vendido. La prohibición, por supuesto, es totalmente ineficaz y las amenazas de sanciones lucen ridículas, excepto en unos pocos casos simbólicos, porque el comercio informal se ha convertido en una modalidad de vida.

Su auge es testimonio del fracaso de la vida económica formal. Lo que no se consigue en los comercios establecidos debe buscarse en las aceras. Inevitablemente a un precio más elevado. Los informales simplemente llenan un vacío. Remedian un mal que el gobierno ha estimulado y no ha sabido enfrentar. Se convierten entonces en enemigos del orden establecido. En marginales. Y debe perseguírseles. Con decretos e insultos en las cadenas radiotelevisivas, no obstante el hecho de que el actual gobierno llegó al poder sustentado en el apoyo de esos marginales (y buena parte de la aristocracia nacional).

A los marginales Carlos Marx los trataba con desprecio. Los llamaba el lumpen proletariado. En el Manifiesto comunista afirma: “El lumpen proletariado, esa putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, se ve arrastrado aquí y allá por el movimiento de la revolución proletaria y de acuerdo con sus mismas condiciones de vida se prestará voluntariamente al servicio de maquinaciones reaccionarias”. Lo que significa que el lumpen proletariado es útil para llegar al poder, pero no para ejercerlo. Al parecer sucede actualmente lo mismo con los colectivos, otra variante del lumpen proletariado.

En su obra fundamental, El capital, Marx sostiene: “Los últimos despojos de la superpoblación relativa son, finalmente, los que se refugian en el pauperismo. Dejando de un lado a los vagabundos, los criminales, las prostitutas, en una palabra, al proletariado andrajoso (‘lumpen proletariado’) en sentido estricto, esta capa social se halla formada por tres categorías. Primera: las personas capacitadas para el trabajo (…) Segunda: huérfanos e hijos de pobres (…) Tercera: degradados, despojos, incapaces para el trabajo (…) El pauperismo es el asilo de inválidos del ejército obrero en activo y el peso muerto del ejército industrial de reserva”.

De acuerdo con lo anterior, los buhoneros pertenecerían a la primera categoría del lumpen proletariado y por ello podrían ser emprendedores o especuladores. La segunda categoría sería aquella que calificaría para la fallida Misión Negra Hipólita. La tercera categoría es aquella que se ha intentado organizar en milicias parangonándola con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Los buhoneros han perdido el favor oficial debido a que aprovechan las actuales dificultades económicas. Queda por saber qué pasará con el resto del lumpen proletariado.