• Caracas (Venezuela)

Eduardo Catalán

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Eduardo Catalán

Carta al señor Avelino Puente Roto

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Sr. Avelino Puente Roto

Presente.

Querido Ave:

Como reiteradamente me expresas tu preocupación acerca del bajo número de personas que probablemente irían a tu velorio y al subsecuente entierro, considero un imperativo moral, una indelegable obligación derivada de nuestra antigua amistad, ayudarte a disipar esa angustia existencial que te carcome. Me permito, entonces, hacer las siguientes consideraciones:

1)                Quizás la más importante: tú no vas a saber quién fue y quién no. Así que ¿para qué preocuparte?

2)                Si una pulsión inconsciente o consciente te exige que tus exequias sean algo multitudinario, asegúrate de que tus hijos Pablo y Rosa publiquen el obituario, en tamaño generoso, en los diarios: El Universal, Últimas Noticias y El Nacional con la siguiente nota:

3)                Por disposición de última voluntad,  nuestro deudo (es decir tú) decidió que entre los asistentes a su velorio y entierro se rifen los siguientes premios:

A)              Dos pasajes aéreos de ida y vuelta a París, Francia, más 2.500 euros para gastos.

B)              Dos pasajes aéreos de ida y vuelta a Nueva York, Estados Unidos, más 2.500 dólares para gastos.

C)              Dos pasajes aéreos para Margarita, Venezuela, más 90.000 bolívares para gastos.

Para mayor efectividad, es muy conveniente que también lo informen por la radio. Nadie mejor que César Miguel Rondón, con su gran credibilidad, para anunciar el lugar, fecha y hora de las honras fúnebres y tu original generosidad póstuma.

4)                Yo, por supuesto, asistiría, a pesar de conocer la verdad, la cual me comprometo a no revelar a ninguno de los asistentes, cuestión de que permanezcan hasta el final. Siempre y cuando no se dé alguno de los siguientes supuestos:

A)              Que yo te haya precedido en el viaje final. En cuyo caso espero que hayas ido a mi velorio, haya sido o no anunciada rifa alguna.

B)              Que me encuentre en el exterior.

C)              Que ese día tenga diarrea u otra condición que haga penosa mi presencia.

Como ves, Ave, no hay problema sin solución, tendrá tu velorio –si sigues los consejos– una amplia difusión en los medios y previsiblemente una gran asistencia de conocidos y desconocidos. Si quieres darle un estímulo adicional a la asistencia, ordena agregar que a los amigos se les darán dos boletos para la rifa. Ya verán tus deudos la gran cantidad de amigos que tenías y que ni tú ni ellos estaban enterados.

Para terminar, guarda la confidencialidad de esta carta, y exige lo mismo a los ejecutores (tus hijos) de la disposición testamentaria establecida en el numeral “2” Te advierto que cualquier infidencia anulará irrevocablemente el éxito de tus exequias.

Espero que tu vida sea feliz y que pase mucho tiempo antes de activar estas previsiones, también que consigas un trabajito que te aleje de pensamientos necrofílicos.

Recibe un fuerte abrazo de tu entrañable amigo,

Mardo

 

PS. Si consigues el trabajito, por favor acuérdate de los 2.500 bolívares que me debes, equivalentes, cuando te los presté, a 100 dólares.

Vale,

Mardo