• Caracas (Venezuela)

Editorial La Nación Argentina

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Cómo salir del cepo

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Hay suficiente evidencia del daño que ocasiona el cepo cambiario. Se lo observa en la caída de la actividad productiva afectada por la falta de insumos y repuestos. Es también notorio en la reducción del número de operaciones inmobiliarias, hoy por debajo de la mitad de los niveles previos. Se ahuyentan también las inversiones directas al exigírseles su ingreso al tipo de cambio oficial e impedírseles luego el giro de utilidades. El cepo afecta las exportaciones obligándoselas a aceptar un dólar más barato del que reflejan sus costos. Además de estas consecuencias y a la inversa de lo que se pretendió al imponerlo, la escasez de divisas se ha agudizado. El saldo del balance comercial es hoy prácticamente nulo después de 13 años de superávit y será negativo si la tendencia continúa. Todos estos efectos y algunos más implican un perjuicio para la capacidad de pagos del país, además de la pérdida de salarios, bienestar y crecimiento.

La respuesta oficial en boca del ministro de Economía, Axel Kicillof, fue que simplemente “no hay cepo”. Podríamos entender que buscó el camino de algún eufemismo intentando llamarlo de otra manera; sin embargo, se explayó sobre el sentido virtuoso de la intervención cambiaria. Partiendo de la hipótesis de que las divisas son siempre escasas, el ministro se afirmó en el principio de que el gobierno es quien debe decidir quiénes deben disponerlas y con qué finalidad.

Estamos así ante otra clara definición intervencionista, en rigor aplicable a cualquier otro bien de la economía, ya que, salvo el aire, todos son escasos. Con esta concepción, se pretende que desde el Banco Central, desde la Secretaría de Comercio o bien desde la AFIP, sea un funcionario quien decida discrecionalmente a quién autoriza.

No sólo se trata de una forma sovietizante de control centralizado, sino de una ingenua simplificación de una realidad en la que también hacen falta dólares para viajes por salud o estudios, giros a familiares y todo tipo de pagos.