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Editorial de El Mercurio Chile | GDA

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Libros y rehabilitación

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Diez diputados de la Nueva Mayoría han propuesto una reforma de la ley de 2003 que “crea un sistema de reinserción social de los condenados sobre la base de la observación de conducta”. En virtud de ella, se reducirían las penas a reos que cumplen condena efectiva si leen libros, a razón de 4 días por libro leído, con un máximo de 48 días por año. La lista de obras se establecería en un reglamento, y cada una debería ser leída en un plazo de entre 7 y 30 días. Luego, el reo lector debería presentar una reseña sobre el tema del libro, la que sería evaluada y, de ser aprobada, daría lugar al beneficio referido.

Diversos conocedores del área penitenciaria han expresado escepticismo, estimando esta idea ingenua, meramente intuitiva, no propiamente educativa, sino más bien de entretenimiento. Han reparado, asimismo, en sus previsibles dificultades de implementación, que podrían prestarse a manipulaciones y corruptelas de variada índole. También se ha objetado que, entregado este sistema a un órgano dependiente del gobierno de turno, fácilmente podría desviarse hacia un ejercicio de propaganda ideológica.

Por cierto, es muy difícil no compartir tales aprensiones y, lamentablemente, la inclinación inevitable es a estimar que la implementación de esta modalidad, si se la aprobare, sería con toda probabilidad inconducente a un incremento significativo de las tasas de rehabilitación y ulterior reinserción social.

Evidentemente, lo prioritario y razonable sería perfeccionar de verdad el conjunto del sistema de rehabilitación y reinserción, hoy poco más que simbólico, pero indispensable para reducir las tasas de reincidencia. No obstante, es justo reconocerle a este proyecto el mérito de una encomiable fe en la capacidad civilizadora y humanizadora del libro.

En cualquier caso, siempre será mejor que algunos reos se dediquen a la lectura, en vez de participar en la violencia y el perfeccionamiento delictivo que hoy son la tónica en nuestros penales.