• Caracas (Venezuela)

Edgar J. Serrano

Al instante

Todo arde alrededor del rancho y nosotros discutiendo estupideces domésticas

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Es muy triste observar el panorama de absurdos dimes y diretes en el cual nos encontramos enfrentados, luego de los muy previstos resultados del 6D (había que estar ciego, sordo y sin cerebro como para no darse cuenta que los resultados iban a ser, irremediablemente, los que fueron).

Y es triste porque, mientras seguimos peleándonos por una frase dicha por un gobernativo sorprendido por la derrota, o por un opositor feliz por la victoria, alrededor de nuestro país están pasando cosas muy seria que tendrán enormes y desfavorables consecuencias para el presente y futuro del mismo.

Siempre he sostenido la imperiosa necesidad de ocuparnos prioritariamente de las cosas económicas de nuestro país. Pero como no tenemos –y no queremos tener– cultura económica, es más fácil hablar y escribir de chismes, con frase hiper-ideologizadas. Esto vale tanto para los que están en el Gobierno como para los que están en la oposición.

Personalmente, sigo mi camino de reflexión personal y les invito a dejar de lado chismes y peleas domésticas y meditar profundamente sobre lo que está ardiendo alrededor de nuestro rancho, Venezuela, y que no queremos ver (y cuando lo haremos ya será demasiado tarde para todos, gobierno y oposición).

Aquí les va, pues, mi invitación a reflexionar sobre lo que está pasando allá afuera pero que recaerá sobre nosotros.

¿Cuáles serán las consecuencias de la continua caída mundial de los precios del petróleo en las finanzas públicas de los países cuyos principales ingresos dependen de las exportaciones de dicho producto?

En los más escuchado círculos financieros del planeta se rumorea que la primera víctima de la caída del precio del petróleo será Venezuela, con sus precios de referencia que la semana pasada cayeron al mínimo desde hace 11 años, es decir, a 31 dólares el barril.

El colapso del precio del petróleo es, entre otras cosas, el resultado de un debilitamiento de la demanda china y de la decisión de Arabia Saudita y los otros socios de la OPEP de no reducir la producción global del cartel. La consecuencia es una autentica inundación de petróleo a causa de la general sobre-producción que observamos.

El colapso del precio mundial del petróleo también está provocando una baja rentabilidad para las futuras inversiones en el sector (del millardo y medio de dólares programados, ya se han cortado 220.000 millones y en los últimos 40 días se han recortado otros 20.000 millones).

En el sector petrolero, en definitiva, es de esperarse una serie de efectos perversos a cadena. La caída de los precios se está convirtiendo también en un problema para Wall Street: 50% de los bonos emitidos por grupos vinculados a la industria petrolera corren el riesgo de no ser pagados. Se trata de alrededor de 180 millardos de dólares, seguramente la cifra más alta desde el fin de la Gran Recesión de los años 30.

En el caso de Venezuela, país es totalmente dependiente del petróleo, tendremos graves problemas tanto para las exportaciones como para los pagos de intereses de nuestra deuda pública. No olvidemos que los bonos venezolanos son, hoy por hoy, los más riesgosos entre los mercados emergentes. Por eso, para Venezuela la palabra de orden debería ser una sola: ahorro, ahorro y más ahorro.

A complicar aun más las cosas para nuestro país se mete la decisión tomada ayer por la Reserva Federal de Estados Unidos de aumentar la tasa de interés de su moneda, el dólar.

Este otro factor de impactará negativamente en la economía venezolana por dos razones fundamentales: por un lado, cuanto más alta es la tasa, más fuerte es el dólar respecto a nuestra moneda nacional. Y por el otro, dado que los precios de muchos productos básicos en todo el mundo, incluido el hierro y el petróleo, se estiman en dólares, el fortalecimiento de dicha moneda extranjera implica que estos productos costarán mucho menos. En otras palabras, el petróleo y el hierro serán más barato, y el dólar respecto al bolívar será más caro.

Una de las primeras reacciones provocada por el alza de la tasa de interés por parte de la FED, ha sido la caída de los precios del petróleo en las cotizaciones de todo el mundo. El efecto psicológico de esta situación es que para nuestro país se podría experimentar una brusca caída de sus ya débiles ingresos de dólares por la venta de petróleo y también una fuerte fuga de capitales en lo inmediato, dada la crónica inestabilidad de su moneda, de su economía y, muy especialmente, de sus situación política interna.

Sigamos peleando, pues, sobre quién perdió y porqué y sobre lo que se debe conservar a pesar de la derrota electoral. Sigamos en ese maldito can-can y no observemos lo que pasa en el mundo y que se nos avecina como un violento huracán .... Después no digan que no sabían.

@NicheRosso