• Caracas (Venezuela)

Edgar Cherubini

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La llave de los sueños de Chiharu Shiota

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Ya había causado asombro el escenario que ideó Chiharu Shiota en 2014 para la ópera Tristan e Isolda, en el Kiel Opera House, Alemania. No menos impactante fue la instalación de las 10.000 cartas en el Espai d’Art Contemporani de Castelló, Valencia. Esta vez se trata de la Bienal de Venecia 2015 y su propuesta The Key in the hand.

Podríamos hablar de esta instalación como una urdimbre, ya que se trata de un gigantesco entrelazado de hilos rojos que no obedecen a un orden establecido, pero que de alguna manera, el patrón de conjunciones de las 50.000 llaves que cuelgan sobre una barcaza aherrumbrada por el tiempo, crean un significado.

Llenar el vacío con llaves es una representación que nos incita a buscar su sentido. En primer lugar, la llave implica apertura, pero también clausura o protección. Uno abre lo que está cerrado, se abre para salir o entrar. La llave también simboliza el conocimiento. En algunas culturas, la llave es lo masculino, lo que penetra y la cerradura lo femenino, lo que se activa.

En Japón es símbolo de prosperidad. Los iniciados en la creencia de que existe una llave para retornar al Paraíso no cesan de buscarla. Hay llaves divinas. Los dioses de las civilizaciones antiguas poseían las llaves de la naturaleza, el dios Jano abría las puertas del solsticio de invierno y del verano con una llave de oro.

La llave de los campos, así tituló Magritte uno de sus cuadros más enigmáticos. La llave que hace marchar el reloj de la estación de trenes de Waterloo o la que el afinador utiliza para ajustar las clavijas del piano, cumplen la misma función que la llave del diario secreto de una adolescente que abre por primera vez su corazón al amor.

Recordé también que en el filme la Clé des songes o la Llave de los sueños, escrita por Jean Cocteau y dirigida por Marcel Carné en 1951, el personaje, al límite de lo abstracto, encuentra la llave para poder penetrar de nuevo al mundo de los sueños y reencontrar a su amada.

En todo esto pensé al observar las 50.000 llaves que conforman la obra The Key in the Hand, de Chiharu Shiota, llaves que han acumulado algo de la memoria de quienes las utilizaron. Imaginé a esas personas susurrando:  “Colocaré esto bajo llave”; “debo cerrar con llave”; “voy a echar llave a todo”; “se lo entregaré llave en mano”; “eso está guardado bajo siete llaves”; “con esta llave abrirás el cofre”; “toma mi llave, no hay otra”; “¿para qué sirve esta llave?; “olvidé las llaves”;… y así, cincuenta mil voces poblando la sala… si las llaves hablaran. ¿Hablan?

Chiharu Shiota, nacida en Osaka en 1972, actualmente vive y trabaja en Berlín. Su obra consiste en instalaciones en los que utiliza objetos cotidianos. Shiota explora las relaciones entre el pasado y el presente, lo vivo y lo muerto, así como la memoria que las personas insertan en los objetos de su uso cotidiano. Una característica de sus obras son las redes de hilo que los rodean, atrapan o sirven para conectarlos entre ellos y nosotros, como queriendo decir que todos estamos conectados a esa red invisible que sostiene la vida.

El arte está formado por un conjunto de códigos que, al utilizarlos de forma racional, intuitiva o metafórica, configuran un mensaje cuyo fin es el de trasmitir una información al receptor de la obra para que resuene en su interior, produciendo efectos en su conciencia, activando símbolos o despertando recuerdos y, a veces, exigiendo respuestas.

Para calificar la obra de Shiota, recurro a los aforismos del arte de Jorge Wagensberg, cuando este autor define tres de las tendencias que marcaron el siglo XX: “El surrealismo: la realidad es lo que sueño”. “El Dadaísmo: dimisión irrevocable ante la realidad obsoleta”. “El Expresionismo Abstracto: la realidad produce monstruos”.

En uno de los manifiestos del Dadaísmo encontramos una de las llaves para entrar al mundo de Shiota: “La poesía está en la acción y las fronteras entre arte y vida deben ser abolidas”. Las propuestas de Shiota son poemas plasmados en tres dimensiones. Mediante la utilización de materiales inusuales, reuniendo ideas inconcebibles de mezclar, la artista se rebela contra el encasillamiento del pensamiento y hace surgir la espontaneidad de lo inmediato y lo aleatorio. Shiota es una cronista de la deconstrucción de la memoria.

Otra de las llaves podría ser el Expresionismo Abstracto o Abstract expressionism, término acuñado por el crítico Harold Rosenberg en 1952, para referirse a la obra de artistas como Jackson Pollock y Franz Kline, entre  otros. En esta tendencia el artista deforma la realidad y la expresa de manera subjetiva, por eso se la llama también “pintura gestual”, ya que plasma las emociones en el lienzo, a veces en forma frenética. Esto me induce a pensar que Shiota es una artista que se acerca instintivamente a dicha tendencia. Sus más recientes obras, son escenarios que se asemejan a un “pollock” gigante y tridimensional, incluyendo la angustia existencial en el centro de la escena.

En el mundo de las “instalaciones”, tan de moda entre los mercaderes en el templo del arte y generalmente tan anodinas, la propuesta The Key in the hand es una excepción.

La obra de Chiharu Shiota me hace pensar en una llave maestra, esa que los ingleses llaman master key o skeleton key, para, llave en mano, poder abrir todas las puertas cerradas al pensamiento, a la libertad, a los sentimientos, a los sueños, al amor.


 

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

 

The 56th International Art Exhibition of the Venice Biennale

Title: The Key in the hand

Artist: Chiharu Shiota

Exhibition period: May 9 - November 22, 2015

Curator: Hitoshi Nakano (Curator of the Kanagawa Arts Foundation)

Organizer: The Japan Foundation