• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

Al instante

Los técnicos del Banco Central de Venezuela

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Corría el año 1982 y el autor de esta columna se desempeñaba como consultor jurídico adjunto del Banco Central de Venezuela. Para entonces, Leopoldo Díaz Bruzual era el presidente de dicha institución. A raíz de la ausencia temporal del consultor jurídico, me correspondió sustituirlo en sus funciones y, en tal condición, asistí a una reunión del directorio en la que se consideró una materia importante, con implicaciones legales no menos relevantes. El informe sobre el asunto en cuestión me tocó a mí elaborarlo y en sus conclusiones señalaba que un pronunciamiento favorable por parte del mencionado cuerpo tendría implicaciones negativas, legales y administrativas para sus miembros. Después de hacer un resumen del estudio y exponer mis conclusiones, un miembro del órgano directivo pidió la palabra y expresó su rechazo a mis señalamientos. Remató su exposición diciendo que él no aceptaba que el consultor jurídico limitara o inhibiera la libertad de decisión que tenía el directorio en las materias de su exclusiva competencia.

Pedí la palabra al presidente del cuerpo con la intención de manifestar que mi obligación como técnico era asesorar de manera responsable al directorio y que este tenía la plena libertad de solicitar la opinión de cualquier asesor legal externo al instituto o, sencillamente, hacer caso omiso de mi parecer si estimaba que habían suficientes razones legales y políticas para apartarse del mismo. Pero Díaz Bruzual no me permitió hablar y él mismo expuso su parecer. Lo primero que dijo, para mi satisfacción, fue que los técnicos del Banco Central de Venezuela tenían plena libertad para expresar sus puntos de vista, cualesquiera que ellos fueran; y que correspondía al directorio evaluarlos y, conforme a los mismos, adoptar la decisión que estimare pertinente. Adicionalmente, el presidente manifestó que tenía profundo respeto y confianza en la Consultoría Jurídica del ente y sus demás unidades técnicas, razón suficiente para que él se pronunciara negativamente respecto al tema en discusión, lo que contó con el apoyo del resto de los miembros. Debo señalar que en lo personal tuve profundas diferencias con Díaz Bruzual, pero eso no influyó para nada en el respeto profesional que ambos nos teníamos.

En la Venezuela de esos años eran muchos los entes del Estado que contaban con un personal técnico competente y con criterio independiente, y además me consta que, hasta el momento de mi retiro del BCV, esa condición se mantuvo a pesar de las arbitrarias arremetidas contra los funcionarios de carrera del primer presidente “revolucionario” designado por Chávez. Todavía hoy el BCV cuenta con profesionales de carrera, de alto nivel técnico, aunque unos pocos de ellos le hayan vendido su alma al diablo.

Hago las consideraciones anteriores a raíz de señalamientos que han realizado un grupo de trabajadores del instituto contra sus autoridades, denunciando el ingreso de familiares de altos personeros del partido de gobierno que ocupan cargos fundamentales sin tener los méritos para ello ni la trayectoria profesional en el organismo, como son los casos de hermanas de Aristóbulo Istúriz y José Vielma Mora.

No cuestiono el simple hecho de que las mencionadas funcionarias sean hermanas de los dos políticos mencionados. Si ellas tienen las competencias técnicas y profesionales para ocupar las posiciones que ahora detentan, nada hay que objetar. Pero, si como dicen los técnicos denunciantes, no tienen los méritos para ello, hay allí un serio problema.

El BCV es una institución fundamental del Estado venezolano. Por tanto, conviene a todos, gobierno y oposición, que su funcionariado reúna las más altas calificaciones y actúe con la libertad técnica y de conciencia que exigen sus elevadas funciones. Un funcionario servil y politizado no debería formar parte del cuerpo técnico. No sé si eso es pedirle mucho a la revolución.

 

@EddyReyesT