• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

Al instante

A las puertas de un estallido social

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Vista desde el cielo, Venezuela es un territorio cundido de pequeñas hogueras que amenazan con transformarse en fuego abarcador y voraz. En ese entorno ardiente, Maduro anunció por fin las medidas revolucionarias de su gobierno para paliar la más profunda crisis de la historia del país. La gravedad de la situación exigía pronunciamientos contundentes que no dejaran dudas acerca de la pertinencia de las acciones que se acometerían de inmediato. Lastimosamente, la ceguera ideológica fue lo que privó. Venezuela, por tanto, avanza hacia un estallido social de impredecibles dimensiones, lo cual explica que la hija menor de Chávez haya sido enviada al exterior a “continuar estudios” y que, según informaciones de prensa, la hija de Diosdado Cabello también parta con similar propósito, en un futuro próximo.

No es posible aplacar los males terminales que afligen a nuestra sociedad con agüitas de moringa y parece que el capitán del Titanic ni se ha dado cuenta. ¿Cuál es entonces la razón de tan absurdo proceder? ¿Será simple ceguera, ignorancia, tozudez, espíritu de inmolación? Posiblemente todas se junten para mayor asombro, porque no hay manera de explicarse un proceder más irracional.

Un ejemplo basta para validar lo que hemos señalado. Como una gran cosa se anunció el aumento de la gasolina de 91 y 95 octanos que ahora costará 1 y 6 bolívares, respectivamente. En virtud de la medida, llenar el tanque de una de esas camionetotas que hoy solo tienen los boliburgueses y los muy ricos, costará 480 bolívares, aproximadamente. Eso es un poco más del valor de dos botellas de cerveza. Dicho precio en dólares será de 0,45 centavos, si lo calculamos a la tasa del DolarToday, y 2,4, si lo calculamos a la tasa Simadi que se convertirá en un sistema complementario flotante. En Estados Unidos o en Colombia el precio de dicho llenado rondaría los 80 dólares. De manera que con tamaño diferencial de precios el incentivo para contrabandear nuestra gasolina para Colombia, Brasil, Aruba y Curazao se mantiene imperturbable.

Pero allí no se queda la acción contraria a los consejos de la sana razón. A bombo y platillo, el presidente Nicolás también anunció que los fondos adicionales que se recauden en virtud de dicha medida no irán a mejorar las finanzas de Pdvsa sino que se trasladarán, no sabemos en qué proporción, al Fondo Nacional de Grandes Misiones y a la Misión Transporte. Dicho de otro modo, el Banco Central de Venezuela continuará con el ilegal y perverso financiamiento monetario que viene dando al Fisco Nacional y a nuestra industria petrolera, el cual se constituye en factor principal de la alta inflación que hemos padecido en los últimos años y que en este que comienza se transformará en hiperinflación (850%). Menudo regalito que nos espera.

Olvidémonos entonces de las penurias que padecimos en 2015. Este año será más trágico para los más pobres porque, como van las cosas y si se llega al peor extremo, todos o casi todos sucumbirán por inanición. A menos que antes ese mismo pueblo hambriento lance a los responsables de sus desgracias al último círculo del infierno, lugar en el que solo se oye un único responso: “Y colorín colorado, este cuento se ha terminado”.