• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

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Eddy Reyes Torres

El primer y único fotógrafo

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El primer y único fotógrafo al que, hasta ahora, se le ha concedido el Premio Nacional de Artes Plásticas es Nelson Garrido (1952- ). Eso ocurrió en diciembre de 1992. En su veredicto, el jurado integrado por María Luz Cárdenas (crítico de arte y también funcionaria del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber), Miguel von Dangel (artista plástico), Jorge Gutiérrez (director del Museo Alejandro Otero), José María Salvador (crítico de arte) y Gladys Meneses (artista plástico), señaló que: “Garrido es fundamentalmente un creador con una sostenida, continua y sólida propuesta que integra con maestría medios y técnicas como la fotografía y el ensamblaje, con una serie de conceptos relacionados con la violencia y las tradiciones populares y religiosas. Ello, aunado a un agudo sentido del humor y la ironía, y a una profunda reflexión acerca de problemas que atañen a la contemporaneidad en el arte y a la situación cultural venezolana. En la liberación de esta decisión, asumimos una posición abierta en cuanto a la interpretación del arte contemporáneo, ampliando los términos de su comprensión y tomando en cuenta que el hecho plástico deviene actualmente en algo que va mucho más allá del carácter y la habilidad manual, extendiéndose éste al pensamiento y a los conceptos”.

La decisión, sin embargo, no fue unánime. El crítico José María Salvador no estuvo de acuerdo con la decisión de la mayoría, y salvó su voto indicando que Garrido era un reconocido fotógrafo de larga trayectoria, que recientemente había incursionado en el campo de las instalaciones artística, lo cual no constituyen un corpus lo suficientemente plural y sostenido; que se estaba dirimiendo el otorgamiento del Premio Nacional de Artes Plásticas y no el de Artes Visuales; que ya existe por separado el Premio Nacional de Fotografía; y que, en su opinión, la letra y el espíritu de las vigentes bases del premio excluían a la fotografía del campo de las artes plásticas.

La reacción no se hizo esperar. El diario Economía Hoy  (11 de diciembre de 1992) publicó una amplia nota, sin firma, con el siguiente título: “Confusión de géneros. Causa polémica el Premio Nacional de Artes Plásticas”. Allí claramente se apoyaba la posición del voto salvado cuando se decía: “¿Significa esto que en el ámbito plástico (pintura, dibujo, escultura) venezolano no hay nadie que merezca el premio? (...) ¿Son acaso evidencias de que se quiere hacer ver una presunta crisis en la pintura venezolana o imponer al arte conceptual por sobre las disciplinas más tradicionales?”. Dos periodistas de El Nacional (14 de diciembre de 1992) entrevistaron a seis personalidades del medio y sus respuestas tuvieron matices diferentes: Juan Carlos Palenzuela (crítico de arte) e Ignacio Díaz (director de la Galería Vía) se pronunciaron a favor del premio a Garrido; Josune Dorronsoro (curadora de fotografía del MBA), Manuel Quintana Castillo e Iván Petrovszky (artistas plásticos) estuvieron en desacuerdo; y Ernesto León (artista plástico) dijo y no dijo estar conforme con el premio.

A Von Dangel se le reclamó que con la decisión adoptada se rompían ciertas reglas de juego, y su respuesta fue categórica: “Pero bueno, si para eso está uno, para tratar de romperlas” (El Diario de Caracas, 16 de diciembre de 1992). Garrido fue entrevistado y su comentario fue: “Me merezco el premio (...) creo que lo importante es que se abra un buen debate a nivel de las artes plásticas” (El Diario de Caracas, 16 de diciembre de 1992). María Luz Cárdenas escribió un artículo para El Universal (17 de diciembre de 1992), con el título “Plástica ignorancia”. En él expresaba: “Ya no es posible seguir hablando de grabadores, miniaturistas, tejedores, pintores, acuarelistas o fotógrafos como esferas de creación independientes. El arte es un acto mucho más profundo, oscuro e impreciso y demarcar fronteras no es sólo un signo de mediocridad sino de revisionismo esclerótico”.

El mismo día en que se publicó el escrito de Cárdenas, el pintor Julio Pacheco Rivas metió baza en el asunto con su autoridad de artista plástico reconocido. Escribió una nota que publicó El Nacional, con el título “Es fraudulento el Premio Nacional de Artes Plásticas”, en la que decía: “Uno no debe engañarse sobre el valor de los premios porque a fin de cuentas nada aportan a la obra (...) El recientemente otorgado, Premio Nacional de Artes Plásticas es un fraude (...) Efectivamente, considero que el trabajo de Garrido tiene un marcado acento pictórico y en ese sentido puede entrar en el espacio del premio. Para mí el problema es de tiempo, del tiempo necesario para que se pueda hablar de una obra (...) Es posible que el trabajo de Nelson Garrido llegue a consolidarse en una obra sólida (...) Y pienso que hoy el Premio Nacional no lo ayuda precisamente a tal desenlace”.

Con ponderación y pleno conocimiento del tema fotográfico, María Teresa Boulton intervino en la discusión. En su condición de especialista en el tema escribió un artículo (“Fotografía”) que apareció en El Nacional (18 de diciembre de 1992), en el cual hizo importantes señalamientos: “En los últimos tiempos se hacía cada vez más difícil incluir ciertos trabajos, concebidos en un soporte fotográfico, dentro de la categoría Fotografía, así definida en esta columna (...) Es posible que sea cierto que Nelson Garrido no es lo que podemos llamar un artista plástico consagrado, creo que el jurado quiso señalarnos cambios más que honores. Pienso que lo que está planteado es un concepto de arte correspondiente a una cultura occidental que necesariamente, como dice Víctor Burgin, debe comprender los medios visuales más utilizados en nuestros días (...) Es significativo que los miembros del jurado, fundamentalmente Jorge Gutiérrez y Miguel von Dangel, director de museo y artista respectivamente, son seres que han trabajado el hecho estético de una manera no convencional y renovadora”.

En conversaciones privadas Miguel expresó que con el premio a Garrido se quiso, por una parte, bajar la edad de los galardonados con el Premio Nacional y, por la otra, no esperar más para incorporar otros medios al campo de las artes plásticas. En todo caso, los hechos de la historia ratifican en sí mismos lo acertado de la decisión. Para empezar, mucho antes de su muerte, Laszlo Moholy-Nagy (1845-1946) dijo, lo que después se convirtió en un lema, que: “Los iletrados del futuro serán las personas que no sepan nada de fotografía en lugar de aquellos que no sepan escribir”. El comentario se justificó porque el estatus de la fotografía había crecido sostenidamente en Europa y Estados Unidos desde comienzos del siglo XX. Esa situación quedó ratificada en 1937, cuando Edward Weston se convirtió en el primer fotógrafo en recibir el premio “Guggenheim” en Estados Unidos. Diez años más tarde, el Museo de Arte Moderno de Nueva York creó su Departamento de Fotografía. Pero las cosas en Venezuela tomaron más tiempo. Y es interesante constatar que en 1992, The Chase Manhattan Corporation incluyó a nuestro país en su exposición itinerante Photoplay. La muestra se hizo en el Centro Cultural Consolidado (hoy Centro Cultural BOD). En el catálogo de la exhibición se incluyó un texto de Lisa Phillips, curadora del Whitney Museum of American Art, en el que se sostenía que: “En las últimas tres décadas, artistas de todas partes del mundo inventaron nuevos procesos fotográficos que revolucionaron el arte y transformaron la fotografía de un medio periférico a uno de posición privilegiada en el mundo del arte. Del arte pop al conceptual, pasando por el arte de la tierra y las obras de apropiación de la década pasada, la fotografía desempeña una función importante en el desarrollo internacional del arte contemporáneo”.

En el mismo sentido hay que traer a colación lo señalado por Juan Carlos Palenzuela en su libro Fotografía en Venezuela 1960 - 2000: “En los años ochenta se produce un renovado interés por el arte en Venezuela y en particular por la fotografía (...) Establece la historiadora Josune Dorronsoro como signos distintivos de un nuevo tiempo ‘La proliferación de exposiciones, salones y premiaciones’(...) Aun cuando la estudiosa se inclina por una fotografía de contenidos figurativos, descriptivos y politizados, amplía su definición con relación a este arte en los años ochenta, cuando advierte que ahora el autor prepara anticipadamente los escenarios, interviene el negativo o la copia; incorpora elementos pictóricos decorativos y de diseño, transformando la fotografía original en otro ícono, con cualidades más plásticas que fotográficas, como ocurre con las obras de Alexander Apostol, Ricardo Alcalde o de Fran Beaufrand, o también en las irreverentes obras de Nelson Garrido, quien pasó, de hacer fotografía de instalaciones, a exhibir este tipo de trabajos directamente”.

Catorce años después, la discusión fue plenamente superada por la realidad. Y así llegamos a la novena edición del Salón Cantv de Jóvenes con FIA, realizado en Caracas en julio de 2006, donde treinta creadores  de la nueva generación mostraron sus realizaciones plásticas con los más diversos medios. Entre ellos se encontraban, sin objeciones de ningún tipo, artistas como Alexander Apostol y Nayarí Castillo, por solo citar a dos de los más conocidos, cuyos trabajos se apoyan en la fotografía y el video, respectivamente. Nadie llegó a cuestionar sus condiciones de artistas plásticos. Como siempre, el tiempo pone cada cosa en su debido lugar.