• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

Al instante

Eddy Reyes Torres

El nuevo libro de Juan Carlos Palenzuela

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El sábado 6 de diciembre fue presentado el libro Arte en Venezuela 1980-2005 del historiador y crítico de arte Juan Carlos Palenzuela (1955-2007). El acto se realizó en el Centro de Arte Los Galpones de Los Chorros. Se trata de un acontecimiento de gran significación para las artes plásticas de nuestro país, producto fundamentalmente del empuje e insistencia de la viuda del autor, Ana Caufman, y el apoyo material de la familia Palenzuela, a través de La Casa del Cerrajero. Con esta obra, Juan Carlos cerró la trilogía de un amplio estudio sobre el arte venezolano que abarca también los períodos de 1838-1958 y 1959-1979.

Como muy bien apunta María Elena Ramos en el prólogo de la obra, en los dos trabajos precedentes el autor actuó como el historiador que mira hacia atrás, pero en la nueva publicación actúa como crítico en (y de) su presente, agudo observador y testigo. El enfoque de Palenzuela es plural pues abarca el hecho artístico en todas sus manifestaciones (pintura, dibujo, escultura, grabado, caricatura, collage, performance, fotografía, artes del fuego, instalaciones, intervenciones y video), y también en su entorno indispensable: salones, circuitos -que comprenden no sólo el lugar institucional, sino el individuo como tal-, mercado, museografía, curaduría, crítica y el hecho político. Sobre lo último escribe: “En el contexto de la ‘revolución’, el sistema de museos, y la cultura en general, se vio afectado por la incompetencia de las autoridades de turno, la negación de recursos y la politización de un sector cercado y despreciado. El caso emblemático será la destrucción del MACCSI: cuatro directores, en cinco años”. Y más adelante agrega: “La revolución transcurre sin grandes apoyos de algún escritor, artista o intelectual venezolano, ni siquiera con obra medianamente conocida. Es muy significativo que en la élite pensante sea unánime la repulsión al gobierno castrense. La excepción está marcada por el oportunismo. En las artes plásticas, el único respaldo abierto al agreste mandatario lo brindaron Régulo y Manuel Quintana Castillo, mientras que solapadamente lo haría Mateo Manaure. Todos son personajes del pasado, aunque destaca la calidad de la obra de Manuel Quintana Castillo”. Juan Carlos nunca dejó de ser pugnaz y frontal como crítico. Por eso María Elena Ramos, con la elegante escritura que le es propia, señala: “Tanto la razón como las pasiones definieron su carácter y su hacer”.

La visión plural y desprejuiciada del crítico se ratifica una vez más en esta investigación cuando se incluye el género de la pintura popular a través de autores que trascienden pautas generales de la categoría. Ese es el caso de figuras como Juan Félix Sánchez, Rafaela Baroni, Jorge Chacón, Emerio Darío Lunar, Manases Rodríguez, José Vicente Aponte Istúriz y Luis Méndez. Así, al referirse al último de los nombrados, Palenzuela apunta: “Luis Méndez es un pintor figurativo que toma el tema de la angustia existencial. Este creador, que también firma sus cuadros como Luis Méndes, escribe largos títulos en el reverso de la tela, con gruesa letra, suerte de poemas-manifiestos en los que aspira reivindicar un deseo libertario (…) En El muchacho y la muchacha que están en lo legal y en la libertad y en la tolerancia o en lo no ajeno o en lo no impropio o que están en lo legal o en la libertad (1998) tenemos un gran paisaje de acantilado en el que dos pequeñas figuras se asoman al precipicio”. Son pocas líneas pero se registra la esencia de este gran artista residenciado en Barcelona (Anzoátegui).

La importancia que el autor da a la figura de los críticos de arte se pone de manifiesto en su decisión de seleccionar para la portada del libro la imagen del retrato de Roberto Guevara (1932-1998), agudo crítico y promotor del arte venezolano, que realizó Adrián Pujol en 1998.

No albergo duda alguna que el libro que acá comentamos y los otros dos que forman parte de la trilogía, serán de consulta obligatoria para todos los estudiosos e investigadores que en el futuro quieran conocer el panorama general del arte venezolano durante ese largo período que va de 1838 a 2005.