• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

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¿Estamos haciendo de tripas corazón?

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Los desaguisados del régimen son tantos que quienes, impregnados por la cultura de la libertad, tenemos y disfrutamos el privilegio de opinar una vez a la semana en la prensa realmente democrática, necesitaríamos publicar a diario nuestras críticas y llamados de atención. Entonces, conminados a ser selectivos y a escribir textos de la más reciente actualidad, nos vemos obligados a dejar a un lado muchos de los exquisitos manjares que los máximos líderes de esta revolución (para el olvido) eructan o arrojan violentamente por la boca, sin ninguna conmiseración para los ciudadanos pensantes de nuestra desvalida patria. Pero, para desgracia de los protagonistas, hay acontecimientos o comentarios que se resisten abandonar nuestra mente y atención. Ellos insisten en no desampararnos por más que nuevos hechos tengan la suficiente galanura para sustituirlos en nuestros recuerdos. En tales casos, como ahora, la única salida posible es domeñarlos del único modo que tenemos para afianzar en nosotros el sentimiento de que nos mantenemos firmes en la lucha por la democracia y la libertad.

En su alocución del pasado lunes 17 de agosto, el presidente de la República dijo, con singular patetismo: “El petróleo cerró hoy en 38 dólares, así que estamos haciendo de tripas de corazón (...) para que no se pare nada (…) El petróleo se vino a 38 y va pa’bajo (...) pero nuestra voluntad es inquebrantable ante las dificultades”. Para diferenciar su proceder del de los líderes de la oposición, agregó que si “un pelucón gobernara al país en una situación como la actual, lo primero que haría sería privatizar aeropuertos y empresas públicas, eliminar misiones y dejar de construir viviendas, pues señaló que en el capitalismo la ley es la de ‘sálvese quien pueda”.No sabemos qué tan espontáneas fueron sus palabras, pero es evidente que hubo poca meditación en su alcance político y gramatical real.

Según el Diccionario fraseológico documentado del español actual de Manuel Seco Raymundo, Olimpia Andrés Puente y Gabino Ramos González, “hacer de tripas corazón” alude a la acción de “sobreponerse para hacer algo que cuesta mucho esfuerzo o da mucha repugnancia”. Es pues “rendirse ante lo inevitable”. El origen de la expresión proviene de una reacción del cuerpo humano cuando una persona se encuentra en una situación no deseada. El corazón está considerado como el órgano recipiente de elevados sentimientos humanos, tales como el amor y el valor. Cuando a una persona el corazón no le permite hacer algo por sus particulares sentimientos, entonces sus vísceras se han de encargar de armarlo de valor para hacer eso que no le agrada llevar a cabo.

De esa forma actuó el presidente Caldera en su segundo mandato, cuando luego de implantar un control de cambio y bajar artificialmente las tasas de interés, la economía venezolana se desplomó. No le quedó más alternativa que incorporar al tren ejecutivo, en calidad de ministro de Coordinación y Planificación, a Teodoro Petkoff, a finales de marzo de 1996, quien logró poner a la locomotora del Estado a desplazarse por la vía correcta. Para ello, se procedió a incrementar la tasa del impuesto a las ventas al por mayor, que pasó de 12,5% a 16,6%; se derogó el control del cambios, desapareciendo con él las distorsiones que le son intrínsecas y dando lugar a una devaluación significativa de la moneda; y se quintuplicó el precio de la gasolina, lo cual llevó al presidente a decir: “Solo Dios sabe cuánto me ha costado tomar esta medida”. En otras palabras, Caldera sí hizo de tripas corazón.

Así pues, de acuerdo con lo anterior, la popular expresión empleada por Maduro habría tenido verdadero sentido si, entre otras cosas, hubiera señalado que, en vista del bajo precio del petróleo, no tenía más alternativa que actuar como un pelucón de la oposición, razón por la cual devolvería a sus propietarios la enorme cantidad de empresas expropiadas y que hoy solo producen pérdidas a la nación; derogaría el control de cambio para sincerar y ajustar la economía nacional, suprimiendo de paso una fuente de corrupción que solo beneficia a “empresarios” rojos rojitos; solicitaría al Banco Central de Venezuela que actuara apegado a la Constitución y a su ley de creación; empezaría negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para procurar recursos con que atender la crisis social que se vive en el país y que, con el correr de los días se agrava más; dejaría de vender petróleo a Cuba y Petrocaribe a precios subsidiados; liberaría a todos los presos políticos; reincorporaría a sus puestos de trabajo a los profesionales y técnicos injustamente despedidos de Pdvsa para llevar a la empresa a los niveles de solvencia que tenía antes del paro petrolero; y llamaría a los empresarios y a la MUD a un gran diálogo nacional con miras a formar un nuevo equipo de gobierno integrado por profesionales calificados, honestos e independientes.

Al no haber procedido de esa manera, lo que realmente debió decir Maduro es que ante el bajón indetenible de los precios petroleros continuará haciendo lo que hasta ahora ha hecho: ¡Más de lo mismo! De esa forma nos garantiza que nos hundiremos hasta los tuétanos en… el excremento del diablo.

 

@EddyReyesT