• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

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Las causas de la derrota

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Varios comentaristas han aludido a las causas que determinaron la derrota del gobierno en las recientes elecciones parlamentarias. Así, por ejemplo, Marcos Tarre apunta hacia el tema de la inseguridad cuando se pregunta hasta qué punto el problema de la violencia y el crimen influyeron para que el pueblo votara por la MUD. Vladimir Villegas, por su lado, alude a varias razones: la prepotencia en el ejercicio del poder, la subestimación de la crítica, la renuencia a tomar medidas económicas y la creencia de que la fidelidad del pueblo chavista es a prueba de todo. Villegas llega incluso a sostener que más que la MUD, ha ganado el descontento. Y el ex presidente colombiano Ernesto Samper, con conocimiento de causa y por experiencia, señala que “una mala economía lleva a una mala política, y lo que estamos viviendo en algunos países es que simplemente el cambio en la dirección económica alteró la política (…) Nuestros gobiernos son muy hábiles para manejar las bonanzas. Cuando hay abundancia, repartimos bien y aprovechamos nuestra capacidad de crear obras. Pero cuando la región entra en una época de crisis no sabemos qué hacer. Esto es algo que tiene mucho que ver con nuestro modelo extractivista”.

Podrían señalarse muchos otros motivos como, por ejemplo, la constante pugnacidad política que molesta a muchos; la permanente discriminación laboral y política aplicada a los opositores en general y, en especial, a todos los firmantes del referendo revocatorio de 2004; el disgusto de muchos votantes que sufren por la partida de familiares y amigos a otros países; la terrible desmejora de los servicios públicos; el abuso permanente de las cadenas presidenciales; el deterioro de la calidad de vida; las políticas desconsideradas y agresivas contra las universidades autónomas; el culto cuasi religioso de Hugo Chávez; los ataques ominosos a los jerarcas de la Iglesia Católica; la corrupción desmedida de la élite revolucionaria; el manejo arbitrario del situado constitucional; la presencia desproporcionada de los militares en posiciones muy diversas de la administración pública; la extrema politización de nuestras Fuerzas Armadas y la vil dependencia política al gobierno de Cuba. Sin embargo, aunque todas ellas contribuyeron en alguna medida, no hay duda de que la desastrosa política económica que se puso en práctica fue determinante en la derrota infligida a Maduro (y Cabello). Esa política incluso fue resolutoria en el apretado resultado de las últimas elecciones presidenciales, que fue un primer aldabonazo que los herederos de Chávez no supieron interpretar.

Ya para el primer trimestre del año 2014 la encuesta de monitoreo realizada por Hinterlaces puso de manifiesto que “sietede cada diez venezolanos piensa que el país va por mal camino, siendo los problemas económicos la causa que genera más preocupación”. En abril de ese año, el presidente de dicha firma declaró lo siguiente: “Hay un clima de incertidumbre, de angustias y no se ve claramente cuál es el futuro”.

No hay que perder de vista que el ascenso desmedido de la estrella de Chávez estuvo íntimamente ligado al incremento de los ingresos petroleros. Lo anterior quedó claramente evidenciado a raíz del referendo revocatorio que impulsó la oposición en agosto de 2003, con fundamento a lo previsto en el artículo 72 de la Constitución aprobada en 1999. Para ese momento ya Chávez estaba en cuenta de que su situación era desfavorable. La información la obtuvo a través de una encuestadora internacional que hizo estudios a mediados de dicho año. Concluidas las evaluaciones, los representantes de la firma lo visitaron en Miraflores y le dijeron que si el referéndum fuera en ese momento lo perdería. La acción inmediata fue retrasarlo al máximo y, en paralelo, llevar a cabo acciones para mejorar su imagen y la de su gobierno. Es en ese momento que surge la idea de las misiones, un proyecto que fue respaldado plenamente por Fidel Castro.

Chávez aprovechó la súbita alza de los precios del petróleo, que se produjo a finales de 2003, para ejecutar una serie de programas sociales; dichos programas le permitieron al gobierno construir una base popular más fuerte y privaron a la oposición de los recursos necesarios para competir con el Estado, que gastaba en forma manirrota a favor de los pobres. Casi 4% del PIB fue canalizado a las misiones, generando una sensación de inclusión social que contrastaba con los años precedentes, incluidos los primeros del chavismo. Ello fue determinante en los resultados de la contienda programada. El 15 de agosto de 2004, se realizó el referendo revocatorio del mandato de Chávez. Los resultados oficiales que se anunciaron al país al día siguiente, en horas de la madrugada, fueron así: 58,32% de los participantes (4.991.483) se pronunció a favor de la permanencia de Hugo Rafael y 41,74% (3.576.517) en contra. Tanto la Organización de Estados Americanos como el Centro Carter avalaron esos resultados.

En la consideración del tema que nos ocupa hay otro dato que tampoco puede ser pasado por alto: a lo largo de 13 años (1999-2013), las percepciones del Fisco fueron de 1.163.000 millones de dólares. En ese lapso, los gobiernos de Chávez dispusieron –léase bien– de un volumen de dinero que más que cuadruplica la que tuvieron a su disposición las administraciones democráticas durante el período que va de 1986 a 1998. Como cabía esperar, los recursos que se gastaron en esos años de abundancia impactaron el consumo de la población, contribuyendo de esa manera a bajar la tasa de pobreza. Para ese propósito se dieron importantes subsidios para el consumo de alimentos y servicios de salud, entre otros, aplicando para ello una política de abastos, es decir, una política de consumidores que relegó la producción como condición necesaria del consumo. En otras palabras, el chavismo fue muy efectivo en dar de comer al pueblo, pero no lo preparó para producir.

De todo lo anterior se extrae un solo corolario: sin dinero abundante del sector petrolero la revolución bonita “no va para el baile”. De ahí la importancia que la política económica tiene para la nueva Asamblea Nacional y para un próximo gobierno del, por ahora, grupo opositor.

@EddyReyesT