• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

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Eddy Reyes Torres

Maduro y la Gran Muralla china

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En su reciente viaje a China, Nicolás Maduro se reunió con las autoridades de ese país para tratar sobre un préstamo a Venezuela por la suma de 16 millardos de dólares, a fin de equilibrar las cuentas externas. Según fuentes noticiosas internacionales, la producción de aluminio, hierro y oro de la CVG estuvo entre las garantías que Caracas ofreció a Pekín, pero las múltiples denuncias de corrupción en el conglomerado llevaron al país asiático a manifestar que solo aceptaría si las compañías quedaban bajo su control. La condición exigida por los chinos llevó al Presidente de Venezuela a rechazar el financiamiento.

Lo anterior debe verse como el producto de la comunicación tradicional no oficial. Hay sin embargo otro mensaje que los medios no recogen para el gran público lector y que se deriva de una comunicación más sutil, constitutiva de otra forma de escritura. El mismo emana de la atenta observación de la foto oficial que acompaña la noticia publicada en la edición digital de El Nacional, el pasado 9 de enero. En la gráfica se despliega toda una escenografía en la que se registra a Maduro y su acompañante, así como a su par chino también con el suyo, sentados en sendas poltronas blancas, colocadas sobre una gran alfombra roja, de manera semicircular. Al fondo se expande un hermoso mural de la Gran Muralla china o chang-cheng (“largo muro”, que comenzó a construirse en el siglo III antes de la era cristiana y que tiene una extensión de 2.400 km., de este a oeste). En la pintura podemos observar como la emblemática edificación se adhiere a la cima de las montañas, cual serpiente portentosa que se mueve formando vueltas y tornos. La profusa vegetación del lugar empieza a desprender su intenso verdor, a medida que el amanecer desparrama por las laderas la densa neblina que comienza a dar paso a múltiples jirones blancos de etérea suavidad. La imagen es sobrecogedora y placentera a la vez, y pone frente al espectador el enorme poderío del hombre y la naturaleza. El mensaje simbólico de la obra es inequívoco: China y su Gran Muralla son expresión de un inmenso poder que se manifiesta como imperio. No entenderlo así es simple demostración de extrema ingenuidad.

En ese sentido no hay que pasar por alto que la pintura es también una forma de escritura; por tanto, es un modo de comunicación. Cada era imperial china ha tenido en el arte y en los objetos artísticos de su tiempo su propia expresión. Por eso, en un evento político de significación, los mensajes se transmiten de muchas maneras. Las declaraciones oficiales es una de sus formas y el protocolo otra de ellas. Pero también el escenario y los diferentes objetos involucrados expresan contenidos y ponen de manifiesto mensajes de manera subliminal. Cuando Maduro se sienta ante el enorme cuadro ya descrito se le está diciendo que está tratando con un poder milenario e inmenso en el que no hay trato igualitario posible aunque las apariencias pongan en evidencia lo contrario. Se trata de una manera más de transmitir un mensaje significativo, de la misma forma que amenazamos con el puño a un enemigo o  desplegamos una bandera a medio mástil. En tal sentido, no hay que pasar por alto quela escritura pictórica directa y los pictogramas fueron de las primeras formas escritas que ideó el hombre para comunicarse. Con la escritura pictórica directa se hacía la representación sinóptica de una escena o de un acontecimiento, tal como lo vio o lo imaginó la persona o el artista. Los mejores ejemplos de este tipo de escritura proceden de América del Norte. El pictograma, por su parte, fue un avance donde un signo separado significa el objeto representado. En otras palabras, en el pictograma se separan los diferentes elementos de la pintura y se representa por medio de un número de signos distintos, cada uno de los cuales significa directamente el objeto representado. El proceso continuó con la aparición de los ideogramas –donde la relación entre el objeto representado en el signo y la idea significada, es indirecta, y obtenida por sugestión- para desembocar, luego, en el fonograma: forma de escritura que se conecta con el lenguaje. En este último caso, los signos son representaciones de sonidos. De esta manera se llega a la escritura alfabética, cuya esencia consiste en que cada uno de los signos alfabéticos representa una sola vocal o una sola consonante (Moorhouse, Alfred, Historia del alfabeto, Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 1965).Pero la evolución alcanzada no ha sido obstáculo para que se siga usando la pintura como medio de comunicación, con sus singulares códigos plásticos que se alimentan de la simbología. De allí la política implantada por la Iglesia Católica en el Concilio de Trento de usar la imagen en su enseñanza religiosa.

Conforme a lo anterior, es manifiesto que en nuestras relaciones con China nos las vemos con un imperio que, desde los tiempos de Shi Huangdi (finales del siglo III a. C.), emperador unificador de China, hasta el actual momento, cuando la máxima jerarquía la ejerce Xi Jinping, ha tenido claridad de su rol hegemónico e imperial. Ese es el mensaje significativo que el gobierno venezolano debe tener claro en todo momento.