• Caracas (Venezuela)

Eddy Reyes Torres

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Demencia senil y revolución

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La demencia senil  tiene la particularidad de no ser una enfermedad específica, sino más bien una serie de síntomas que son causados ​​por cambios en el funcionamiento del cerebro. Ella produce deteriorosal conocimiento, esto es, el acto de pensar, percibir y aprender. Las funciones cognitivas que se ven alteradas a consecuencia de dicha enfermedad son la memoria, la toma de decisiones, la orientación espacial, el razonamiento y la comunicación.

La demencia senil afecta básicamente a las personas de la tercera edad y su incidencia comienza a ser significativa a partir de los 65 años. En su punto más extremo, el enfermo requiere cuidados especiales, parecidos a los de un niño de la más corta edad, que son suministrados por la familia, profesionales especialmente calificados o por instituciones geriátricas. Por sus características y consecuencias se le considera una enfermedad crónica, degenerativa que disminuye la calidad de vida del enfermo de manera notable.Además, cuando el propio enfermo o su familia no cuentan con los recursos económicos necesarios, las consecuencias para ambos llegan a ser dramáticas.

Situaciones como las anteriores fueron las que llevaron a que nuestra Constitución contemplara queel Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad. Adicionalmente dispuso que toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral, razón por la cual nadie puede ser sometida a tratos crueles, inhumanos o degradantes. Más específicamente, nuestra Carta Magna dispone que la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que la garantizará como parte del derecho a la vida; para ello, el Estado promoverá y desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar colectivo y el acceso a los servicios.

            No obstante lo anterior, la Venezuela de hoy, pintada de drama a lo largo y ancho de su extensión, vive una realidad de calamidad extrema que también toca a los abuelitos que dependen de otros para llevar una vida digna. Desde hace algunos meses se hace imposible conseguir los pañales desechables que requieren diariamente para hacer de su aseo personal algo más llevadero. Y si por alguna buena ventura una que otra farmacia dispone del anhelado material, las políticas aplicadas para lograr una distribución equitativa entre los muchos demandantes, hace que la compra se equipare a la obtención de unas migajas por el pobre que lleva varios días sin comer. Algo sencillamente frustrante.

            Ante infausta situación, la inventiva humana recurre a sucedáneos para paliar la dura realidad. Entonces algunos compran sábanas o cortes de tela y proceden a confeccionar “pañales” cuya capacidad de retención –por las dimensiones involucradas en todos sus órdenes- no es equiparable alos que son usados para los bebes. Tales desventajas ha conducido a otros a comprar centros de camas desechables (que por ahora se consiguen en las farmacias de Caracas) que también se usan a manera de pañal pero reforzados en su interior con pañales desechables de niños  o algún otro elemento que refuerce la embestida de evacuaciones y micciones de adultos. Las fórmulas empleadas me hacen recordar mi primera visita a Cuba, donde con asombro vi circular por sus calles carros “híbridos” (parte delantera de un Ford o Chévroletunida a la parte trasera de un Volkswagen o un Fiat), producto de un ingenio mecánico fantástico que me hizo recordar el Manual de zoología fantástica de Jorge Luis Bórges, maravillosamente ilustrado por el pintor Francisco Toledo.

            Me imagino que el Ministerio del Poder Popular para la Salud u autoridades afines del gobierno revolucionario deben estar al tanto de la situación acá planteada, pero lo cierto es que hasta ahora nada han hecho para solventar tan terrible realidad. No olviden, en todo caso, que la Constitución expresamente contempla que: “Todo funcionario público o funcionaria pública que, en razón de su cargo, infiera maltratos o sufrimientos físicos o mentales a cualquier persona, o que instigue o tolere este tipo de tratos, será sancionado o sancionada de acuerdo con la ley”. Además, tampoco olviden que a lo largo de la historia son muchos los gobiernos revolucionarios que han sucumbido por las pantagruélicas deposiciones que han puesto.

Oído al tambor, ciudadana Defensora del Pueblo (y los abuelitos enfermos).