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"Hemos perdido la soberanía alimentaria"

Werner Gutiérrez, decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia

Werner Gutiérrez, decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia

El decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia lamenta el daño que se le hizo al sector con la expropiación de Agroisleña y propone 12 líneas de acción para revertir la caída de la producción como acceso a insumos y financiamiento de manera oportuna

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La expropiación de Agroisleña hace 2 años, fue la peor política gubernamental que se haya tomado en los últimos 25 años, afirma el decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, Werner de Jesús Gutiérrez Ferrer. Señala que además de la falta de insumos, el país ha estado sometido a medidas que han sepultado la producción agrícola.

Advierte que si se sigue dependiendo de las importaciones llegará el día en que a pesar de contar con las divisas para comprar, no habrá alimentos y rubros agrícolas en el mundo porque las naciones productoras se los reservarán para su propio consumo. Propone revertir la caída de la producción agrícola con garantías jurídicas, financiamiento oportuno y acceso a insumos.

—¿Cuáles son las consecuencias de expropiar la empresa que suministraba 60% de los insumos agrícolas al sector agrícola?
—La expropiación de Agroisleña es la medida de gobierno que ha causado el peor perjuicio al agro venezolano en los últimos 25 años. La creación de Agropatria, hoy luego de dos años de sucedido el hecho, ha generado en el campo venezolano un marcado desabastecimiento de agroinsumos, creación de un mercado negro, encarecimiento de los costos de producción para el agricultor, ingreso de agroinsumos de contrabando de Colombia sin ningún control ni regulación, disminución de la oferta de asistencia técnica al productor y un importante incremento en el uso no racional y poco eficiente de los agroinsumos.

—¿Cómo evalúa la exportación de fertilizantes y agroquímicos?
—Sin duda, Venezuela pudiera convertirse en un gran exportador de fertilizantes, pero primero debe atender el mercado interno. No tiene ningún sentido enviar urea a Uruguay para que sea cancelada con arroz. Como país estás dándole prioridad a los productores foráneos y colocando en desventaja al productor nacional, que en muchos casos, dependiendo de la zona donde se encuentre, debe hacer engorrosos trámites en Pequiven, Ministerio de Agricultura y Tierras, y otros organismos como el Cicpc, para poder adquirirla en Agropatria. Cabe la pregunta, ¿los productores de Mercosur que recibieron urea venezolana realizarán tantos trámites como los nuestros?.

Es oportuno llamar la atención del porqué se está exportando urea a Mercosur cuando nuestros agricultores no la consiguen en Agropatria y tienen que recurrir a otras casas comerciales que la venden al doble del precio de las tiendas del Gobierno.

Con las 14.000 toneladas de urea enviadas en este primer cargamento a Uruguay y Brasil, se hubiesen podido reabonar 19.000 hectáreas de cafetales y disfrutar de 130.000 quintales del exquisito café venezolano. O aplicarla en 47.000 hectáreas de arroz y producir 202.000 toneladas del cereal en tierras venezolanas. Igualmente pudieron ser atendidas 47.000 hectáreas de caña de azúcar y disminuir el déficit nacional de 258.500 toneladas de azúcar.

—El Banco Central de Venezuela anunció que la producción agrícola creció 2,2% en el segundo trimestre del año ¿Cuál es la evaluación que usted hace de la situación agrícola y alimentaria actual?
—Después de haber registrado, según las propias estadísticas publicadas por el BCV, una caída continua durante 12 trimestres del PIB agrícola evidentemente sorprende la cifra de crecimiento en el último trimestre de 2,2%, máximo cuando lejos de observar un cambio en la equivocada política agrícola y económica nacional se han afianzado las amenazas que se ciernen sobre este sector tan estratégico para el país.
Las cifras que presentó el Ministerio de Agricultura y Tierras están muy cuestionadas no sólo por los principales gremios del país de mayor tradición tales como Fedeagro y Fedenaga, sino también por el sector académico nacional. No coincide la realidad que palpamos en nuestros recorridos por los sectores productores con las cifras presentadas por el Ejecutivo.

—¿Qué perciben en esos recorridos?
—Se respira un sector agobiado por la inseguridad jurídica y personal, amenazado de expropiaciones e invasiones, controles estrictos de precios a las cosechas, pero con aumento continuo de los costos de producción; vías de comunicación en pésimo estado, importaciones excesivas que compiten de manera desleal con la producción nacional. Y si a esto se suma la escasez de agroinsumos, con todas las consecuencias que ha traído para el agricultor, es difícil aceptar como ciertas las estadísticas presentadas. Adicionalmente, existe una contradicción con las cifras ofrecidas por el Ejecutivo, cuando vemos que la producción y venta de alimentos ha descendido a su punto más bajo en 3 años. Ha llevado en el caso de las ventas 18 meses de caída continua.

El Banco Central de Venezuela reportó que en el segundo semestre del año la producción de alimentos, bebidas y tabacos se redujo 9,4%. Cabe la pregunta de si, según el Gobierno, ha aumentado la producción primaria nacional, pero a su vez baja la producción de alimentos elaborados y disminuye el consumo, y todo indica que se incrementan las importaciones, ¿dónde están todos esos alimentos, lo producido más lo importado? Definitivamente la cifra no cuadra. El país merece seriedad en la manera como se debe manejar un sector de tanta importancia estratégica para cualquier país como el agrícola.

La soberanía agroalimentaria ya la hemos perdido y la seguridad la tenemos comprometida considerando que tenemos un sector agroproductor interno diezmado, y a lo externo las fronteras agrícolas a escala mundial cada vez se ven más amenazadas por las consecuencias del cambio climático.

—En ese contexto mundial ¿cómo queda Venezuela si continúa importando?
—Puede llegar el día en que Venezuela tenga las divisas para comprar alimentos en el exterior, pero no habrá suficiente oferta en el mercado global y los países productores se reserven los alimentos para sus ciudadanos. De seguir las tendencias actuales, lo he afirmado –y así lo corroboran informes de organismos internacionales como la FAO, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo-, Venezuela y otros países están a las puertas de riesgos de hambruna en 20 o 30 años. Urge dar un giro de 180 grados en política agroalimentaria.

—¿Qué propone para revertir la situación de dependencia agroalimentaria que tiene el país?
—En representación de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, y en mi condición de coordinador adjunto del Núcleo de Decanos de las Ciencias del Agro, Mar, Ambiente y Forestal de Venezuela, me tocó la responsabilidad de organizar diferentes escenarios para la discusión amplia con los actores del circuito agroalimentario nacional para hacer un diagnóstico de la situación del sector agrícola nacional y presentar propuestas para la construcción de una nueva política agroalimentaria nacional.

Hay 12 líneas de acción estratégicas bajo las cuales se debe actuar para revertir la caída del aparato agroproductivo nacional y garantizar que la producción de alimentos cubra la ingesta diaria de los venezolanos y llevar a los mercados internacionales los productos.

Esas líneas de acción son: financiamiento oportuno, mejorar las políticas sanitarias, garantizar el acceso a insumos y servicios, hacer énfasis en el desarrollo de los sectores agropecuario, pesquero y acuícola, mejorar el mercado nacional y aprovechar el potencial exportador, garantizar la transferencia tecnológica, capacitar el recurso humano, mejorar el marco jurídico e institucional, dar seguridad jurídica y personal y crear condiciones para recuperar el bienestar social de los productores y campesinos.

El país registra retraso en el área tecnológica

El decano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia señala que el daño que ha ocasionado la errada política agrícola al sector agroalimentario ha sido tal que en Venezuela -en los últimos 10 años- no ha habido prácticamente ningún registro de nuevas moléculas de agroquímicos, solo han sido casos muy excepcionales. Recuerda que el país era hace 20 años la primera nación de Latinoamérica donde empresas alemanas, estadounidenses o inglesas evaluaban la efectividad de los nuevos productos.

Pero ahora Venezuela tiene entre 20 y 30 años de atraso tecnológico en el sector agrícola, aun si nos comparamos con países como Perú, Ecuador, Colombia, Uruguay.

Agrega que los plaguicidas, formulados por las plantas Inica-Proyefa del grupo Agroisleña, eran exportados desde Venezuela a 27 países y nunca habían escaseado como ahora.

El Perfil

Werner de Jesús Gutiérrez Ferrer es ingeniero agrónomo egresado de la Universidad del Zulia en el año 1989. Tiene un magister Scientiarum en Agronomía de la Universidad Central de Venezuela y más de 35 cursos cortos nacionales e internacionales.

Ha sido miembro del personal docente ordinario de la Facultad de Agronomía de LUZ desde 1994 y actualmente titular a dedicación exclusiva. En pregrado ha impartido enseñanza en las cátedras Botánica y Biología y Combate de Malezas y en posgrado en el programa Fruticultura.

Ha sido decano de la Facultad de Agronomía de LUZ en dos períodos entre 2005 y 2011 y director de la Escuela de Ingeniería Agronómica entre 2003 y 2005. En 2007 obtuvo la orden al mérito Doctor Jesús Enrique Losada en su primera clase, entre otras distinciones.