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El sector privado de Cuba resurge con el comercio

Letreros que cuelgan en varios de los pequeños establecimientos de trabajadores por cuenta propia –llamados en la isla cuentapropistas- que han abierto en el centro de La Habana / Andrés Rojas Jiménez/El Nacional

Letreros que cuelgan en varios de los pequeños establecimientos de trabajadores por cuenta propia –llamados en la isla cuentapropistas- que han abierto en el centro de La Habana / Andrés Rojas Jiménez/El Nacional

400.000 personas ya laboran como “cuentapropistas” con la reforma impulsada por Raúl Castro

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“La revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado”, dijo Fidel Castro en el discurso de clausura del IV Congreso del Partido Comunista de Cuba en mayo de 2000. Ahora forma parte de los letreros que cuelgan en varios de los pequeños establecimientos de trabajadores por cuenta propia –llamados en la isla cuentapropistas- que han abierto en el centro de La Habana.

Los responsables de los locales, porque estrictamente no pueden señalarse como propietarios, han pasado a convertirse en el incipiente sector privado que resurge en Cuba luego de 45 años, desde que Fidel ordenó erradicar por completo cualquier iniciativa particular y consagró la total estatización de la actividad productiva en la isla.

“Hasta marzo de 1968 una gran parte del comercio minorista estaba en manos de pequeños comerciantes privados, fuente que utilizó la contrarrevolución interna para sabotear el sistema de racionamiento estatal y para financiar algunas actividades delictivas”, señala un rótulo que está en uno de los salones del Museo de la Revolución de la capital cubana. El texto subsiguiente explica que la medida se tomó debido a que los dueños de tiendas y abastos incurrieron en acaparamiento de mercancías en la década de los sesenta.

Con la entrada del nuevo siglo esta política comenzó a ser discutida, pero sólo fue con la llegada de Raúl Castro a la Presidencia de Cuba, tras la delegación de poder anunciada por Fidel en febrero de 2008, que los cambios se han hecho visibles principalmente en el sector comercial. En algunos casos se ha tratado de una legalización de actividades que ya se venían realizando de manera informal e ilegal como el del uso de casas particulares como hospedajes de turistas o con los llamados paladares que al principio fungían como restaurantes clandestinos.

Ahora las casas particulares funcionan legalmente, no hay control en la tarifa y compiten por servicio principalmente para atraer a turistas europeos, mientras que los segundos han llegado a convertirse en la referencia de la gastronomía cubana con precios por comensal que distan de ser baratos.

Las reformas más recientes también implican la apertura de pequeños negocios para la venta de alimentos, ropa, utensilios para el hogar, artesanía, o servicio de taxis sin la injerencia del Estado, más allá del otorgamiento del permiso para operar y el cobro de un impuesto.

“Los pasos que hemos venido dando y daremos en la ampliación y flexibilización del trabajo por cuenta propia son el fruto de profundas meditaciones y análisis.

Podemos asegurar que esta vez no habrá retroceso”, dijo Raúl Castro a finales de 2010 al justificar la reducción de la nómina del Estado y la ampliación de la delegación a los negocios particulares. “Si hemos llegado a la conclusión de que el ejercicio del trabajo por cuenta propia constituye una alternativa más de empleo para los ciudadanos en edad laboral, con el fin de elevar la oferta y servicios a la población y liberar al Estado de esas actividades para concentrarse en lo verdaderamente decisivo, lo que corresponde hacer al partido y al Gobierno en primer lugar es facilitar su gestión y no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos, ni mucho menos demonizarlos, y para eso es fundamental modificar la apreciación negativa existente en no pocos de nosotros hacia esta forma de trabajo privado”, agregó el mandatario.

Al cierre de 2012 cerca de 400.000 trabajadores laboran como “cuentapropistas”, al menos dos tercios de esas personas no tenían empleo y el 33% restante lo integra ex funcionarios. La perspectiva indica que la tendencia continuará en aumento, aunque la celeridad dependerá si el Gobierno opta por una mayor delegación o transferencia de otros sectores y agiliza los trámites burocráticos para conceder permisos, que es una de las quejas que repiten los trabajadores por cuenta propia.

Marcas notorias

Las calles de Obispo, San Rafael y Neptuno o la avenida Italia en el centro de La Habana siempre fueron emblemas del comercio en la capital cubana. Aún hoy se conservan los inmuebles con los avisos de tiendas por departamento como La Época o Fin de Siglo, que tras los procesos de estatización sus propietarios emigraron a Miami y las llegaron a convertir en símbolo de la pujante actividad comercial que tuvo el downtown de esa ciudad estadounidense.

Los locales del centro habanero, en cambio, se quedaron sin renovación y por años casi sin mantenimiento. El deterioro de los edificios fue lo que marcó la estética de las tiendas, pero en la actualidad también empiezan a darse reformas, que parten de una renovación de la vialidad, la construcción de aceras al estilo de bulevar exclusivo para peatones y la colocación de nuevo alumbrado eléctrico.

A la corporación Habaguanex, empresa del Estado que tiene casi un monopolio de hoteles y tiendas, se suman los derechos de las franquicias de firmas deportivas internacionales como Puma y Adidas.

En otras tiendas de la cadena estatal, sin embargo, predomina la propaganda que elogia los alcances de la revolución en 54 años aunque también se aprovecha para colocar avisos alusivos a fechas clave para el consumo como el 14 de febrero que promocionaron como el Día del Amor.

Otro cambio visible en las calles es la aparición de productos de empresas transnacionales básicamente europeas. Es notorio el caso de la compañía suiza Nestlé, con dominio mundial en el sector alimentos. Sus helados ya venden más que los tradicionales Coppelia y todo gracias a que participó en una empresa mixta con el

Estado llamada Coralac, señalan comerciantes. También está presente la marca Maggi con sopas en sobres, cubitos y sazonadores de comidas, que se importan de República Dominicana.

Nestlé no ha tenido impedimento para regalar carteles u objetos que promocionan sus productos y por eso en una venta callejera de artesanía, en una pequeña tienda en el centro de la ciudad o en un chiringuito en las concurridas playas del Este hay una sombrilla con las letras de estas marcas.

Otra opción publicitaria ha sido la de aprovechar la parte trasera de los asientos de los ciclotaxis con calcomanías alusivas a alguna de las marcas sin que haya un pago por uso del espacio.

Bs 15 por un peso convertible

Dos monedas en un país: el peso y el CUC

-Cuba eliminó el mercado negro de divisas con la creación de un sistema con dos monedas en 1994. Eso permitió al tradicional peso cubano convivir con el CUC, siglas que significan peso cubano convertible.

-Un CUC equivale a 24 pesos, 75 centavos de euro o 96 centavos de dólar, pero la divisa estadounidense es pechada con una tasa de 10%.

-El peso cubano queda restringido sólo para establecimientos que indiquen “venta en moneda nacional” o para la compra de libros o alimentos en abastos dirigidos a la población.

-El bolívar llegó a ser aceptado en algún momento en las casas de cambio cubanas, pero en la actualidad es rechazado. En algunos establecimientos lo aceptan, pero a la paridad de 15 bolívares por CUC.

Cifras

10% de los ingresos es la tasa que deben pagar trabajadores por cuenta propia dedicados a las ventas al por menor

100.000 pesos en ingresos anuales es la referencia para que todo negocio se rija por la contabilidad que impone el sistema tributaria cubano