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“Todo el salario fijo que gano se lo lleva la comida”

Eulalia Martínez se ayuda con la venta de prendas tejidas y cosméticos para completar los gastos de su familia | Foto cortesía Andrea Rojas

Eulalia Martínez se ayuda con la venta de prendas tejidas y cosméticos para completar los gastos de su familia | Foto cortesía Andrea Rojas

Para aumentar los ingresos, Eulalia Martínez vende cosméticos y teje bufandas y saquitos de bebé

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Es secretaria ejecutiva y docente, profesión que ejerce actualmente en un colegio privado y que le genera un salario fijo de 5.000 bolívares mensuales. Sin embargo, Eulalia Martínez, de 53 años de edad, tiene que hacer maromas para cubrir todos los gastos de su familia, integrada además por una hija estudiante, que trabaja, y otra especial.

“Hace 14 años tuve que dejar el empleo de secretaria ejecutiva en un banco, donde trabajé siete años. A mi hija, que entonces tenía 4 años, le diagnosticaron dificultades de aprendizaje y debí renunciar porque ella requería mayor atención de mi parte”, señaló Martínez, que como otras venezolanas, es cabeza de familia, madre y padre a la vez.

Recordó que han sido años difíciles, pero salió adelante. “Dios nunca me faltó y mi hija pudo recibir una educación adecuada en un instituto especial en El Paraíso hasta que cumplió 18 años”. En ese período se dedicó a hacer tortas por encargo y vender productos de belleza, plásticos y limpieza del hogar, que se distribuyen directamente a través de representantes. Combinó la actividad con estudios superiores de docencia en el Pedagógico de Caracas.

Hace doce años comenzó a dar clases en las asignaturas de Comercio y Turismo a los estudiantes de primer a tercer año de bachillerato, primero como suplente de profesores que estaban de reposo médico hasta que se le presentó la oportunidad de quedar en la nómina del colegio. “Todo el salario fijo que gano se lo lleva la comida”, dijo.

El otro ingreso de quince y último del grupo familiar lo aporta su hija mayor que trabaja en un ministerio y devenga el salario mínimo. “Ni así lo reales alcanzan porque ella paga parte de su carrera de chef. Afortunadamente su papá (es ingeniero) tomó conciencia y ahora la ayuda a comprar los materiales de esa especialidad, que son costosos”, aseguró.

Martínez le pasó el testigo de las tortas y los postres a su hija chef: “Me salió una muy buena asistente, su hermana especial le encanta la cocina y ayuda, siempre con supervisión”. No obstante, la necesidad de cubrir los gastos del hogar, como el condominio, la luz y el gas, entre otros, sigue presionando porque los precios de los bienes de primera necesidad continúan en subida con la inflación.

Por ello, no ha dejado la venta de cosméticos, perfumes y artículos de aseo personal de todas las marcas comerciales conocidas, además de envases plásticos para la lonchera y otros usos, y los productos de limpieza para el hogar. “Gracias a Dios tengo bastantes clientes por tantos años dedicada a esto, pero ahora es más difícil colocar los productos porque la gente destina el dinero a cosas más prioritarias como la comida y la salud”, resaltó.


El tejido ayuda.  Aprendió muy joven a tejer con una aguja (ganchillo), manualidad que le resulta relajante y gratificante: “Cuando ves una pieza terminada y la haces con todo el cariño del mundo”. Teje bufandas que vende en 300 bolívares la unidad, mientras que por un saquito cobra de 200 a 300 y el par de escarpines y zapaticos a 100 y 150 bolívares. “No puedo ofrecerlos muy caros y por eso cobro lo justo, pero constantemente observó que el hilo perlé y el estambre aumentan de precio y eso que los compro en las tiendas de La Hoyada, donde los ofrecen más barato”.

En su hogar, un apartamento en un bloque de una populosa zona de Caracas, Eulalia Martínez y sus hijas son cuidadosas en no desperdiciar el detergente, el lavaplatos, el jabón de tocador, el champú o el papel higiénico. También hace tiempo adoptaron consumir más vegetales y hacer dos comidas fuertes (el desayuno y el almuerzo) con cenas sencillas, lo que redunda en salud y ahorro económico.

Sin embargo, la alta inflación, profundizada desde el año pasado, ha hecho más difícil la situación, hay que destinar la mayor parte del presupuesto a la comida. "Hace tiempo que no puedo pensar en comprar unos zapatos o ropa para salir a trabajar porque el dinero no alcanza”.


Trabajo con la comunidad
Eulalia Martínez ha extendido su actividad pedagógica al bloque donde vive. Allí  enseña a los vecinos, especialmente los niños de 5 a 12 años de edad, a cuidar las matas y mantener la limpieza. “Es un trabajo bellísimo. Todos los sábados nos reunimos para recuperar las jardineras y las áreas con grama y vegetación”, señaló.

Agregó que varios adultos se han sumado a la iniciativa y se dedican a pintar las fachadas y rejas de la vereda. Indicó que no se mete en política ni está en ningún partido, razón por la cual no pidió una beca para sus hijas y evitar que se lo cobraran políticamente más adelante. Para ella la inseguridad personal es un gran problema, dos de sus hermanos murieron bajo la violencia. Así y todo asegura: "Hay que creer en Venezuela y que las cosas mejorarán”.