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“El aumento de la pobreza que hemos registrado en Venezuela es marginal y pequeño”

Martín Hopenhayn, director de la División de Desarrollo Social de la Cepal advierte sobre los problemas que afrontan varias economías de la región, entre las que se encuentra la venezolana, para reducir la indigencia. “Una inflación en los alimentos castiga con más virulencia a los pobres en extremo”, agrega

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La Comisión Económica para América Latina y el Caribe presentó el informe Panorama Social 2012, en el que señala que la región continúa dando pasos hacia la reducción de los niveles de pobreza e indigencia. “Desde los años noventa la pobreza en América Latina disminuye de manera pausada pero constante. Incluso, en los últimos años en un contexto de crisis económica mundial se ha mantenido la tendencia en la región”, señala Martin Hopenhayn, director de la División de Desarrollo Social de la Cepal, en la presentación del reporte. “En 2012 la pobreza bajó a 28,8% de la población de América Latina, mientras que en 1990 era de 48,4%; la indigencia disminuyó hasta 11,4% desde 22,6% que representaba hace dos décadas”, agrega.

El nivel previsto para este año refleja una baja, mientras que en el caso de Venezuela más bien hubo un ligero repunte en la pobreza de 27,8% a 29,5% de los hogares, y de la indigencia de 10,7% a 11,7% en el período que corre de 2010 hasta finales de 2011.

—Si bien el informe señala una reducción de la pobreza e indigencia, hubo países como Venezuela en el que se registró un aumento. ¿Por qué en esta oportunidad la disminución no fue mayor y no se dio en todos los países?

—Es cierto que hay una moderación en la tasa de reducción de la pobreza en el período 2010-2011 y la proyectada para 2012, pero se mantiene la tendencia positiva.

—¿Por qué esa moderación en la reducción de la pobreza?

—En primer lugar porque el crecimiento económico de 2011, que se situó por el orden de 4,3%, fue un poco más bajo al de 2010, que estuvo en 5%, y la actividad productiva se estaba expandiendo con una baja importante del desempleo. Eso está bastante ligado a la reducción de la pobreza; y el otro factor que repercute más sobre la población en situación de indigencia es el precio de los alimentos y el aumento de la canasta básica. Al registrarse una inflación en los alimentos por encima de la inflación promedio o del resto de los productos, castiga con más virulencia a los pobres en extremo y por eso la indigencia no desciende al mismo ritmo que la pobreza.

—¿Eso explica también el por qué en Venezuela hubo un aumento de la pobreza?

—Esa situación es evidente en el caso de Venezuela. A eso se une una caída de la economía en 2010, un crecimiento moderado en 2011 y una tasa de desempleo que todavía está por encima del promedio regional. De todas maneras, el aumento de la pobreza que hemos registrado en Venezuela es bastante marginal y pequeño. Resulta normal para la caída del crecimiento que se dio en 2010.

—¿En el resto de los países sí hay una mayor reducción de la pobreza por un control de la inflación?

—La reducción de la pobreza siempre está atada al hecho de que aumenten los ingresos laborales, pero también a que la inflación se mantenga baja. Esa es la combinación ideal para bajar la pobreza y el poder adquisitivo de los ingresos de los sectores más pobres. Eso se ha mostrado en América Latina en los últimos 10 años.

—¿Esa tendencia se frena en economías inflacionarias como la venezolana o la argentina?

—Claro. Esa tendencia se frena. Ahora nosotros nos manejamos con los datos oficiales y en Argentina hay bastante debate con respecto a eso; mientras que en Venezuela sí tenemos la información de que la inflación fue de 27% en 2010 y 24% en 2011, que son niveles altos cuando se comparan con 4% que registró Perú o Paraguay.

—Esa mejora en las remuneraciones en la región, ¿se está dando básicamente en el empleo formal, en los salarios del sector público y privado?

—Vimos que aumentó la brecha entre los ingresos de los formales frente a los informales, y se redujo la participación del sector informal. También hemos visto que los salarios se incrementan más en sectores como el financiero o el de la gran minería. En lo que se refiere a los salarios del sector público, hay casos como en México donde hubo un descenso importante, mientras que en Chile está aumentando de manera sostenida, pero eso varía mucho de país a país.

—Panorama Social también indica que sigue avanzando la reducción de la desigualdad en la distribución de los ingresos, ¿qué elementos están ayudando en esa dirección?

—Hay varios, uno de ellos donde se está reduciendo la brecha salarial, porque se ha ido emparejando, es Venezuela. Otro elemento se presenta porque existen países con políticas de salario mínimo, política con la cual también se ha reducido la brecha salarial y esto ha permitido mayores incrementos entre quienes menos ganan. También ha subido el monto de las transferencias a los sectores más pobres porque los sistemas de protección social se han reforzado un poco. Adicionalmente, se presenta un hecho demográfico: hasta hace unos años era grande la diferencia entre el número de miembros que integran las familias pobres versus las familias ricas, eso ha ido cambiando.

—¿En los hogares pobres ya empieza a verse mayor planificación familiar?

—Claro. Un menor número de miembros de la familia permite una mejora en la relación entre aportantes y dependientes.

—¿Es sostenible ese gasto social de los gobiernos de la región, que se está dirigiendo a los sectores más pobres?

—El gasto social en la región está por el orden de 18,3% del producto interno bruto. Es un cálculo que sólo toma en cuenta lo que viene por tributación y seguridad social, no incluye los recursos generado por empresas públicas. Por eso el de Venezuela no aparece tan alto como debiera. Ahora, en cuanto a la sostenibilidad eso tiene varias vías. La primera de ellas es que se mantenga el crecimiento económico y la segunda es la existencia de pactos fiscales que permitan aumentar los recursos tributarios, y todavía en América Latina hay espacio porque la presión impositiva es baja sin que ello quiera decir que se incrementen los impuestos indirectos.

—Hay un pie de página en el informe que aclara que las cifras de la Cepal no coinciden con las del Gobierno venezolano y se explica en “pequeñas diferencias metodológicas relacionadas con el deflactor de precios utilizado en la actualización de la línea de pobreza”.

—No son diferencias en el cálculo de la inflación, sino que en Venezuela para determinar la pobreza se emplea la variación de precios de una canasta básica, mientras que la Cepal utiliza la variación del índice de precios al consumidor en general. Por eso, a la comisión le da un mayor porcentaje de indigencia.

—¿En la Cepal ven claro que América Latina continuará reduciendo la pobreza?

—Siempre hay riesgos. Hay uno que tiene que ver con el comercio internacional por parte de los países que importan productos de América Latina y puedan mostrar una desaceleración en su ritmo de crecimiento económico como el caso de China.
 
El Perfil
 
Martín Hopenhayn
El director de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe se considera chileno, aunque nació en Nueva York. Trabaja en la Cepal desde 1990 y es doctor en Filosofía de la Universidad de París, con estudios de pregrado también en la misma área en las universidades de Chile y Buenos Aires.

Con la Cepal ha editado los libros La grieta de las drogas: desintegración social y políticas públicas en América Latina y La juventud en Iberoamérica: tendencias y urgencias; mientras que entre los vinculados a su área destacan ¿Por qué Kafka? Poder, mala conciencia y literatura, Ni apocalípticos ni integrados: aventuras de la modernidad en América Latina y Después del nihilismo: de Nietzsche a Foucault, El mundo del dinero y América Latina desigual y descentrada. Ha sido docente en las universidades de Chile y Diego Portales.

Estudios de opinión
79% piensa que hay desigualdad en la distribución del ingreso

Uno de los aspectos que incluye el informe Panorama Social 2012 se refiere a la confiabilidad que tienen los latinoamericanos en sus instituciones y para ello se toman en cuenta los estudios que se han presentado con base en las encuestas que coordina el equipo de Latinobarómetro.

“Nos parece importante que la Cepal sepa y conozca que está pasando con la ciudadanía y las percepciones subjetivas que existen con respecto al cambio de la pobreza que está ocurriendo en la región, porque eso puede afectar la gobernabilidad y la cohesión social”, dice Martín Hopenhayn. “Uno de los aspectos que nos encontramos es cómo 79% afirma que es injusta la manera como se da la distribución del ingreso”, agrega.

Indica que se observa una ligera reducción en la percepción de la desigualdad, pero que esa baja no guarda relación con la forma como efectivamente se ha reducido la brecha entre pobres y ricos.

El funcionario de la Cepal opina que en general existe una preocupación en la mayoría de los países, con excepciones por supuesto, de mantener los equilibrios macroeconómicos como una menor inflación y equilibrio en las cuentas fiscales.