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El petróleo, una clave para su plan político

Petróleos de Venezuela (Pdvsa)

Petróleos de Venezuela (Pdvsa)

Las ideas del Presidente sobre el sector de hidrocarburos sólo comenzaron a impulsarse tras la crisis política de 2002 y con los despidos de Pdvsa

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"Chávez coloca el petróleo en el corazón de la estrategia de desarrollo del país; no obstante, el hecho de que se ha permitido el decaimiento del sector, en la proporción en que lo ha hecho desde 1999 es absolutamente asombroso". El comentario forma parte de las reflexiones a las que llegaron los politólogos Javier Corrales y Michael Penfold en la investigación Un dragón en el trópico, en la que abordan justamente la evolución del gobierno del presidente Hugo Chávez y la visión que tuvo el mandatario sobre la principal industria del país.

Chávez comenzó a dejar clara su visión sobre el petróleo en la época en que el presidente Rafael Caldera avanzó con la política de apertura del sector, que permitió el regreso de compañías transnacionales y que en cierta forma revirtió la estatización del 1° de enero de 1976.

El enfoque nacionalista de Chávez sobre la principal actividad productiva del país le ganó adeptos entre expertos que objetaban la apertura, y a partir de esos encuentros el entonces candidato planteó como punto de honor para su propuesta presidencial defender la membresía de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Si bien en el gobierno de Caldera nunca hubo un planteamiento formal para salirse de la OPEP, los planes de incremento de producción prácticamente implicaba un desconocimiento de las decisiones de esa organización.

La visión de Chávez sobre los hidrocarburos también incluía cómo a su criterio debía ser la gestión de Petróleos de Venezuela, rechazando toda opción de ver la empresa parcial o totalmente privatizada o circunscrita sólo a su actividad comercial.

Punto de arranque. "Hugo Chávez asumió la Presidencia en febrero de 1999 en medio del peor colapso de los precios en los mercados petroleros mundiales en 50 años", sostiene Bernard Mommer, actual gobernador de Venezuela en la OPEP. "La situación, sin embargo, pronto cambió radical y favorablemente, y no hay dudas sobre el rol crucial que jugó el gobierno de Chávez en esta recuperación", acota.

El mandatario asumió el poder en febrero de ese año, cuando el precio del crudo venezolano se cotizaba en torno a siete dólares por barril y de inmediato instruyó no sólo plegarse a las políticas de la OPEP, sino ser un fiel cumplidor de los recortes de producción acordados en 1998 y 1999 para favorecer un alza en la cotización del petróleo.

El andamiaje legal de los negocios de la apertura, no obstante, no se pudo desmontar en los primeros años de gobierno. Ni siquiera el debate que se inició para una nueva Constitución pudo revertir la presencia de compañías extranjeras y, por el contrario, se blindó la participación de extranjeros en los casos de los contratos de las asociaciones estratégicas en la Faja del Orinoco.

Tras el debate constitucional, el presidente Chávez aprovechó los poderes especiales que le otorgó la Asamblea Nacional para legislar, y en 2001 impulsó la aprobación de una nueva Ley de Hidrocarburos, que marcó un viraje. Si bien esa legislación mantenía la presencia de empresas extranjeras en la actividad petrolera se estableció que Pdvsa debía tener una participación accionaria de 51%.

Luego de la aprobación de esa ley, el mandatario impulsó cambios en la directiva para que la empresa tuviera un papel más político, decisión que generó choques con parte de la gerencia de Pdvsa, la cual se enfrentó al Gobierno y condujo primero a la crisis política de abril de 2002, después al paro petrolero de finales de ese año y principios de 2003, y finalmente ordenó el despido de 20.000 trabajadores de la industria por participar en la huelga.

A partir de ese momento, Pdvsa y la actividad petrolera pasaron a estar vinculadas directamente con los programas sociales de las misiones, la constitución de fondos paralelos para el gasto del Gobierno, la participación de la empresa en negocios no petroleros como la producción y distribución de alimentos o la construcción de viviendas, y el impulso de una diplomacia atada a los suministros de crudo o combustibles a países aliados a la gestión de Chávez.