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“El modelo petrolero mexicano con Pemex llegó a un límite”

Javier Estrada, experto y consultor de la firma Analítica Energética / Omar Véliz

Javier Estrada, experto y consultor de la firma Analítica Energética / Omar Véliz

El experto y consultor de la firma Analítica Energética Javier Estrada considera un error que una empresa estatal petrolera actúe como regulador y operador. “Se llegó a un punto en el cual el Estado federal le puso a Pemex reglas de extracción de renta económica que no estaban alineadas con el negocio”, agrega

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“Definitivamente ya estamos en el siglo XXI. Hicimos una industria del siglo XX que se llamó la industria del gas y del petróleo convencional. Fue muy prolífica y algunos países la manejaron muy bien. Se desarrolló en un escenario de escasez y por eso el precio del crudo aumentó, pero también generó muchas tensiones”, dijo Javier Estrada, experto mexicano en materia de hidrocarburos, para narrar la situación –bastante crítica- que afronta Pemex, Petróleos Mexicanos, por la manera como los gobiernos de ese país intentaron capturar los ingresos de la compañía, frenando sus inversiones y expansión.

Estrada estuvo en Caracas invitado por la Fundación En Cambio, que preside el dirigente político Carlos Tablante, para compartir su experiencia. Nunca se refirió al caso venezolano, pero lo ocurrido en su país no deja de generar comparaciones con la situación que vive Petróleos de Venezuela.

“Es un error que una empresa estatal petrolera actúe como regulador y operador porque actúa como juez y parte, pero además porque quien representa la nación tiene menos conocimiento y puede ser manipulado más fácilmente por quien tiene el dinero y conocimiento sobre la actividad.

El modelo petrolero mexicano con Pemex llegó a un límite, si no fuera así entonces no habría debate. Pero todo cae por su propio peso y la economía de la empresa nos pone en precaución porque estamos importando productos refinados que podríamos estar haciendo”, agregó.
Pone énfasis en como se impulsa lo que ahora se llama un petróleo no convencional, que por un lado requiere los progresos tecnológicos de las empresas y por el otro se encuentra con un avance en materia de regulación por parte de los gobiernos.

—¿Qué implica que se hable de un petróleo no convencional?
—Recordemos que recurso no convencional quiere decir más caro porque su extracción es más compleja y necesita más logística y conocimiento, pero en principio son casi las mismas técnicas de producción. Simplemente estamos hablando de lugares con menor permeabilidad para obtener el recurso.

—¿Eso sólo es posible ahora debido a los altos precios del crudo?
—Los altos precios hicieron posible desarrollar las tecnologías, pero también han encontrado un nuevo nivel de competitividad y lo vemos en el caso del gas natural en Estados Unidos, con el shale gas a precios muy bajos. Por eso se habla de que retomará el liderazgo en la producción de petróleo y gas, tanto que puede llegar a ser exportador en algunos productos.

—Se está viendo lo que está pasando con el gas natural en Estados Unidos ¿Pero también en petróleo?
—Perfectamente.

—Frente a esa situación, ¿cómo quedan países petroleros tradicionales como México o Venezuela?
—Creo que en México el destino nos alcanzó. Esa es una realidad.

—¿Porque se agotó el yacimiento de Cantarel?
—Sí, pero también porque la sociedad mexicana está en transición. Logramos de un momento a otro tener una diversificación económica porque nuestro producto interno bruto ya no depende tanto del petróleo, y también crecimos como sociedad, pero arrastramos una cantidad de rezagos que debemos resolver. Eso nos está llevando a una serie de reflexiones sobre el futuro del sector. ¿Vamos a seguir siendo un exportador de petróleo? En el caso que lo podamos ser, ¿será crudo o productos refinados?

—¿No hay posibilidades de que también se desarrollen fuentes no convencionales?
—Estamos siendo tomados por sorpresa en todo, como sociedad y en cuento a los anuncios de que tenemos recursos no convencionales en el país. Por ejemplo, empezar a competir en el caso del desarrollo de aguas profundas a más de 2.500 metros no es fácil por mucho que se pueda comprar la tecnología en el mercado. El país la tiene que adoptar y hacerla económicamente viable.

Ahora es cuando mi país empieza a hacer sus primeros descubrimientos en aguas profundas. Puede que en los próximos años se convierta en un gran productor o una empresa de gran actividad en aguas profundas del golfo de México, pero eso lo tiene que hacer simultáneamente mientras desarrolla campos no convencionales en tierra, le saca más gas y petróleo a los que tradicionalmente fueron fáciles de explotar, moderniza las refinerías y los sistemas de procesamiento de crudo, transporte y capacidad de almacenamiento.

—¿Eso implica inversiones de compañías privadas o extranjeras?
—Ese es un reconocimiento que se está haciendo. El problema principal es justamente que las nuevas inversiones son muy costosas y no las puede hacer el Estado, no puede destinar esa cantidad de dinero para esos proyectos. Se estaría asumiendo un riesgo económico adicional al que debe asumir en otras áreas. El debate existe pero no se ha resuelto en México.

—¿Es un desafío para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto?
—No sólo el nuevo Gobierno sino toda la sociedad mexicana. Es verdad que el Ejecutivo representa a la sociedad, pero todavía no existe un pleno convencimiento de que el Estado no debe desempeñar el rol de inversionista en el sector. Muy poca gente entiende que más bien debe ser un Estado regulador y muy pocos comprenden que en la actualidad, a diferencia de hace 40 años, existen formas que garantizan la protección de la soberanía del Estado y que no radica en su recurso natural sino en su capacidad creativa y que su población esté insertada en el desarrollo.

—¿No percibe que esa idea de soberanía que se vive en México se presenta en otros países petroleros?
—Es probable que sí. Pienso que el siglo XXI nos llegó a todos y a muchos países les está sucediendo igual que a México, tarde o temprano.

—Usted señalaba en su exposición que el Estado colocó a Pemex a punto de quiebra
—Siempre hubo mucha tentación por los impuestos que pagaba, que terminan siendo más derechos que tributos. Se llegó a un punto en el cual el Estado federal le puso a Pemex reglas de extracción de renta económica que no estaban alineadas con el negocio petrolero. La sustentabilidad de un negocio como cualquiera requiere de una capacidad de reinversión. Si el impuesto extrae ese dinero quizás el primer año no se nota, pero gradualmente le quita competencia, eficiencia y sustentabilidad a la compañía. Hay una parte adicional como es el hecho de que ese corporativismo que permitió que los sindicatos se fueran nutriendo de personal que no necesariamente respondía a las necesidades técnicas de la empresa. Más bien era una especie de empleo para actividades que no eran las petroleras sino la atención para la dotación de hospitales o la construcción de caminos.

—¿Es factible una reforma constitucional en materia petrolera en el sexenio de Peña Nieto?
—Siempre ha estado presente, pero el miedo es real. Durante 70 años le dijeron a la población que todo se había hecho muy bien y lo que salía mal no era culpa del modelo sino de gente corrupta, ineficiente o ambiciosa. Corregir el pensamiento que se impuso en esos años en la mentalidad de la gente va a costar mucho trabajo.

¿Empresas malas, empresas buenas?
Las dudas sobre Petrobras

Algunos expertos petroleros consideran que en América Latina existen empresas petroleras buenas y malas. En el primer grupo mencionan a Petrobrás, de Brasil, y Ecopetrol, de Colombia. En el segundo grupo están Pemex y Pdvsa. Javier Estrada se remite a exponer su visión sobre el modelo de Petrobras, que tiene sus matices, dice.

“El caso brasileño ha tenido momentos de avance evidente y ha reforzado mucho a Petrobras, pero también han tenido retrocesos como ocurrió con los campos ubicados en el pré sal, que empezaron de regreso a estatizarlo todo y eso repercute en la capacidad productiva de la empresa y de generar utilidades”, agrega. “El modelo no existe por sí solo si no se nutre y es llevado como en Noruega, que tiene una consistencia de 40 años”.

Afirma que actualmente hay progresos en materia de regulación de hidrocarburos en varios países de la región. “En América Latina no logramos ser consistentes en el tiempo y siempre hace falta una buena regulación porque tampoco es bueno el mercado desmesurado sin normas”, añade.

El Perfil

Javier Estrada
Mexicano. Licenciado en Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana. Estudió en la Universidad de París Nanterre, donde realizó posgrados en Economía Pública e Internacional. Es fundador de la consultora Analítica Energética

Fue presidente de la Asociación Mexicana para la Economía Energética y de la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros. Cuenta con más de 30 años de experiencia internacional en las industrias del gas y del petróleo. Ha trabajado en el sector académico, privado, la consultoría y en el Gobierno. También en Noruega, donde fue reconocido como experto en la regulación y la economía del gas natural y la industria petrolera. Es autor de numerosos artículos y reportes sobre estos temas, además de haber publicado varios libros referidos al desarrollo de los mercados de gas natural en Europa, y sobre los desafíos ambientales que afronta la industria petrolera internacional.