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La mala racha de las semillas podridas de papa

El Gobierno asumió en 2008 la importación exclusiva de papa

El Gobierno asumió en 2008 la importación exclusiva de papa

El Gobierno asumió en 2008 la importación exclusiva del insumo y desde entonces las pérdidas de material han conspirado año a año contra los agricultores

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Las semillas de papa se perdieron. Las importaron desde New Brunswick, Canadá, pero los 80 agricultores que las recibieron en Bejuma, Carabobo, nada pudieron hacer: estaban descompuestas.

Por solicitud de Martín Martínez, productor y dirigente del PSUV, la jueza parroquial Obdulia Ramos recorrió las fincas a las márgenes del río Chirgua y no sólo constató el estado del material ­se calcula que fueron 750 toneladas­ sino también la desolación de los paperos. La mayoría de los sacos tenían impresos dos datos para seguir la pista de la transacción: la vendedora fue Cropvise, intermediaria canadiense, y la compradora fue Ecisa, Empresa Comercializadora de Insumos Agrícolas del Ministerio de Agricultura y Tierras.

El producto no había sido descargado en el país cuando ya Pulio Paredes, presidente de la Federación Nacional de Productores de Papa y Hortalizas, había presentado una denuncia sobre irregularidades en la compra ante la Fiscalía 57 Anticorrupción, con sede en Caracas. El dirigente advirtió sobre un posible daño patrimonial para la República debido a la insistencia de funcionarios de Ecisa en adquirir lotes de semillas originalmente rechazados por técnicos fitosanitarios venezolanos que los examinaron en Canadá.

"Se podía anticipar que se pudrirían", confirmaron fuentes involucradas en la operación.

La selección de Cropvise como proveedor había generado incomodidad entre agricultores que por más de 60 años prefirieron hacer negocios con sus colegas de la Isla del Príncipe Eduardo, también perteneciente a Canadá, dado el buen rendimiento de las variedades insulares en Venezuela. Documentos consignados sugerían que en la negociación por aproximadamente 2.500 toneladas y 1,7 millones de dólares pudo haber sobreprecios.

La pérdida en la operación ejecutada para el ciclo de siembra 2009 ­los insumos llegaron a puerto en diciembre de 2008 y se desecharon al mes siguiente­ fue mucho más que una señal de mal augurio. El Gobierno se reservó hace cuatro años la exclusividad en la importación de semillas de papa, rubro considerado estratégico. Voceros gremiales afirman que el cambio en la política estatal se convirtió en un grave obstáculo. El insumo escasea, llega con retraso o se pierde. La enumeración resume los males que, según dirigentes consultados, se han presentado desde entonces: "Nos hemos visto muy afectados", dice Paredes.

Comprador complicado Ecisa centralizó las importaciones de semillas de papa. Riblia Rodríguez presidió la empresa desde noviembre de 2008 hasta diciembre de 2011 y le correspondió liderar la ejecución de la estrategia. "Rompimos los monopolios privados", declaró a los medios oficiales cuando anunció la entrega de las primeras 1.300 toneladas del insumo canadiense, parte de las cuales se perdieron en Carabobo. La funcionaria también ocupó la presidencia de la Corporación Venezolana Agraria, casa matriz de Ecisa, entre febrero de 2008 y julio de 2009; y la de Agropatria desde que fue creada en octubre 2010 hasta diciembre de 2011. La cadena se constituyó con los activos expropiados de Agroisleña, que fue el mayor proveedor privado del país.

Las lecciones de 2008 no fueron aprendidas por Ecisa. Cropvise fue escogido nuevamente en 2009 como proveedor para el ciclo del siguiente año y buena parte de las semillas terminaron en vertederos de basura de dos estados. Uno fue el de La Pariagüita, Carabobo, donde productores documentaron el entierro de 990 toneladas por orden del Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral.

El episodio ocurrió en febrero de 2010, cuatro meses antes de que el legislador regional Ramón Guevara constatara que insumos descompuestos eran descargados en un relleno sanitario de El Vigía, Mérida. El 24 de junio presenció como un camión Tritón 750 con el logo de la empresa ingresó cargado con sacos con la impronta de Cropvise y semillas en mal estado: los trabajadores dijeron que era el séptimo.

Guevara presentó el caso ante la Fiscalía 10 contra la Corrupción a la que pidió indagar si el hecho constituía un "delito contra el patrimonio público": "La averiguación no avanzó lamentablemente", afirma.

El legislador había solicitado establecer si lo ocurrido guardaba relación con la denuncia que dos semanas antes formuló Enrique Parra, productor de papa y dirigente opositor, sobre la existencia de 500 toneladas de semillas podridas en un galpón de la CVA en Barro Negro, municipio Rangel, Mérida. "El mal olor nos hizo ir a la instalación", recuerda Parra, que en su momento fue desmentido. En 2010 hubo otros afectados más allá de carabobeños y merideños: Freddy López, concejal larense, declaró a medios regionales, en marzo, que agricultores de Humocaro también recibieron insumos contaminados.

Luz roja Ecisa fue mencionada en una alerta que dirigió en 2010 el Gobierno de Canadá a sus productores de semillas de papa.

En el texto se señalaba que la empresa estatal presentaba dificultades "logísticas y de manejo" debido a la "carencia de infraestructura". Se afirmaba además que las negociaciones con la compañía representaban "un alto riesgo financiero" por la posibilidad de destrucción o rechazo de los embarques. Canadá, sin embargo, exportó 30.000 toneladas equivalentes a 14,2 millones de dólares entre 2008 y 2011, según datos oficiales de ese país.

En 2010, Ecisa diversificó los proveedores para el ciclo de siembra del año pasado. Negoció con empresas de Holanda, Bélgica y Argentina en contra de las recomendaciones de los paperos. El resultado no fue positivo: los productores se quejaron de retraso en la disponibilidad de los insumos por lo que sufrieron graves pérdidas debido a que no cosecharon antes de las lluvias.

Uno de los últimos buques de los Países Bajos descargó en Puerto Cabello a finales de enero de 2011, época cuando habitualmente en zonas como Aragua, Lara y Carabobo, ya se ha sembrado. Los paperos carabobeños remitieron una carta a Miraflores en la que indicaron que 70% de la producción quedó destruida. El Gobierno señaló que las nevadas que azotaron Europa entre 2010 y 2011 habían sido la causa del retardo, pero los paperos consideran que las compras se tramitaron a destiempo cuando ya no hay oportunidad de encontrar buen producto.

Las adquisiciones de 2011 no mejoraron la mala racha. Técnicos del Insai hicieron circular en julio de ese año en el páramo merideño un formato de acta para los productores, que debían asumir la responsabilidad por lo que sucediera con las semillas una vez recibidas de manos oficiales. En el texto se admitía que el insumo era "algo senescente" (envejecido) y tenía "alto nivel de brotación". A los agricultores se les exigía sembrar en un plazo máximo de 10 días para evitar la "pérdida total" del material.

Los productores atribuyeron a Ecisa la compra de un lote de semillas que habían sido sembradas en 2010 en Canadá. "Al ser movilizadas a nuestro país, ya envejecidas fisiológicamente, no estaban en las mejores condiciones", dice un documento denominado la Declaración de Pueblo Llano, que fue el resultado de una asamblea con 300 productores de Mérida, Táchira y Trujillo.

Primero se distribuyeron 1.080 toneladas de insumos, la mayoría de los cuales no dio resultados en la siembra. "Las autoridades entregaron a comienzos de 2012 un nuevo lote de semillas para reponer las anteriores pero también fueron de muy mala calidad y se perdieron como lo confirmaron técnicos de Agropatria y el Banco Agrícola", cuenta Paredes. Muchos paperos están convencidos de que lo sucedido ha sido tan grave como la pérdida de los alimentos importados por Pdval, filial de Pdvsa, en 2010. "Pero las cosas siguen impunes", refiere un productor que pidió anonimato para evitar represalias.

El autobastecimiento

Juan Carlos Loyo, mi-nistro de Agricultura y Tierras, afirmó el 10 de noviembre que en tres años Venezuela será autónoma en la producción de semilla de papa. Lo dijo en una inspección a un laboratorio del municipio Rangel, Mérida, donde se produce el insumo. De momento, sin embargo, no quedan sino las importaciones.

Un productor vinculado a las negociaciones con el MAT admitió que las malas experiencias hicieron al despacho atender algunas recomendaciones: "El proceso del ciclo pasado se manejó mejor, al igual que el de éste. El buque con insumos viene en camino, pero esperamos que no pase como la última vez que se encareció el saco por el retraso que hubo para descargar los barcos". Loyo dijo que la superficie sembrada pasó de 21.000 a 34.000 hectáreas y que la producción es de 554.000 toneladas.

Enmanuel Escalona, de Fundaproandes Trujillo, señala, no obstante, que los productores están en la ruina. Calcula que en ese estado la producción descendió 20% en los últimos 4 años.

Datos de la Federación Nacional de Productores de Papa y Hortalizas indican que en ese período, en Carabobo, no ha habido una sola buena cosecha y que en Lara el área sembrada se redujo de 2.000 a 400 hectáreas entre 2008 y 2011.