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El inversionista. Cómo presupuestar la boda para que no se convierta en una deuda

Vestido de novia / EFE

Vestido de novia / EFE

Lo ideal es comenzar a planear el matrimonio, por lo menos, un año antes de la fecha elegida

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Sentarse a realizar un presupuesto no es sólo una tarea básica para conocer cómo se distribuye el salario, para iniciarse en el ahorro o llevar con éxito las finanzas familiares. Al organizar una boda, el presupuesto es el paso crucial para que una celebración no se convierta en la primera deuda que adquirirá la pareja.

Lo ideal es comenzar a planear el matrimonio, por lo menos, un año antes de la fecha elegida. Si bien eso supone un ajuste en los precios por la inflación constante en la economía venezolana, se trata del plazo justo para que se pueda hacer una profunda comparación de precios y no haya que cancelar nada adicional por la elección del lugar para la ceremonia, la comida, el DJ o las bebidas.

Los especialistas en planear bodas siempre dan un consejo a las parejas más jóvenes: no se casen en diciembre. La advertencia se refiere a las altas ocupaciones de los salones, los hoteles y la agenda complicada de los fotógrafos y decoradores, pero también alude a un factor económico.

Durante diciembre los precios de cualquier servicio de boda suelen ser más costosos, porque se trata del mes en el que se celebran más matrimonios durante todo el año.

Los gastos más importantes son la comida y la bebida, la locación y el vestido de la novia. Sin importar si se decide servir sólo canapés o una cena completa, con los alimentos que se servirán en la celebración hay pocas formas de ahorrar y junto a la bebida suele representar más de un tercio del presupuesto de una boda.

Para el alquiler del salón de fiestas hay que destinar, por lo menos, 20% del presupuesto. El vestido de la novia también suele llevarse otra parte importante del dinero, pero se pueden aprovechar las rebajas de temporada en las tiendas en el exterior, mandarlo a hacer con una modista de confianza o recurrir a la modernización de algún traje familiar.

Las invitaciones tampoco se tienen que hacer a la vieja usanza de un papel delicado y una caligrafía perfecta.

Se puede recurrir a grabar un video de los novios y enviarlo por correo electrónico para ahorrarse un dinero que puede utilizarse para contratar, por ejemplo, una hora adicional del DJ.