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La inflación deja a venezolanos con los bolsillos limpios

Cálculos de expertos indican que este año la población ha perdido hasta 10% de su capacidad de compra de alimentos en comparación con 2013 

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Desde que Nicolás Maduro asumió la Presidencia de la República el sueldo mínimo ha sido aumentado 5 veces. En mayo de 2013 autorizó el primer incremento de 20% y el salario quedó en 2.457 bolívares, el último fue en mayo pasado y el sueldo básico se situó en 4.251,4 bolívares. Aumentos van y vienen, pero a pesar de que los venezolanos reciben más ingresos, el dinero cada vez alcanza para comprar menos.

La inflación es el principal enemigo del salario y el indicador que mejor refleja su deterioro, afirman especialistas. “Si bien el aumento del salario mínimo se ha dado dos veces por año desde 2009 –con excepción de 2013– los ajustes salariales suelen ser anuales, mientras que la subida de precios se da mes a mes. Es decir, la capacidad de compra de todos cae mensualmente”, expresa la economista Anabella Abadi, del Grupo ODH Consultores.

Solamente en el rubro alimentos los venezolanos han perdido más de 10% de su poder de compra con relación a 2013. Para el mes de agosto se requerían 3,2 salarios mínimos para adquirir la canasta alimentaria familiar que llegó a 13.482,56 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros.

En ese período la canasta básica familiar, que incluye servicios, costó 24.541,63 bolívares. Para cubrirla se necesitaban 5,8 salarios mínimos, casi 3 sueldos más que lo que debía pagarse en agosto de 2013.

En términos reales, comparando los ingresos del índice de remuneración del Banco Central de Venezuela con la inflación, los asalariados del país están ganando 17,5% menos desde 1998 al cierre de 2013, indica Henkel García, director de Econométrica.

Sostiene que en el caso de los profesionales el deterioro del sueldo es más notorio y hay una tendencia a igualarlos hacia abajo: “Cuando el gobierno de manera forzada sube el salario mínimo las empresas se ven obligadas a elevar el de los profesionales, pero para poder mantener estabilidad en la nómina se aumenta en menor proporción del alza del salario mínimo. Por eso se va igualando hacia abajo”.

A pesar de que no existen estadísticas públicas del aumento del salario a los profesionales, el economista Maxim Ross considera que en lo que va de año los sueldos superiores al mínimo han repuntado alrededor de 30% por debajo de la inflación acumulada en 2014, que alcanzó en agosto 39%.


En perspectiva. Cifras del Instituto Nacional de Estadística, disponibles hasta julio, reflejan que los ocupados en el sector formal suman 7,8 millones de personas y se calcula que 60% de los asalariados gana sueldo mínimo.

Si se comparará el menor ingreso permitido con el de otros en la región, Venezuela tiene 2 realidades. Con el tipo de cambio de 6,30 bolívares por dólar el país tiene el salario más alto: 675 dólares mensuales, pero al tipo de cambio oficial del Sicad II el sueldo cae y se convierte en el segundo salario mínimo más bajo con 85 dólares mensuales, solo supera a Cuba, cuyos trabajadores cobran 10 dólares al mes. Eso sin dividir entre el tipo de cambio paralelo.

La remuneración de los trabajadores venezolanos se distancia incluso de países vecinos como Colombia, donde el salario mínimo es de 305,18 dólares mensuales y tienen una proyección de inflación de 3,3% al cierre de este año, según el Fondo Monetario Internacional.

La devaluación de la moneda es otro de los factores que más ha deteriorado el salario porque ha propiciado la caída del poder adquisitivo externo, añade Maxim Ross.

“Un trabajador excepcional que antes cobraba 30.000 bolívares, ahora con un tipo de cambio promedio de 35%, cuando quiere comprar algo afuera ve cómo ha perdido su capacidad de compra hasta 10 veces”, agrega.


Cambio de patrones

La disminución del poder adquisitivo de los trabajadores venezolanos ha llevado a que en los últimos años se modifiquen los patrones de consumo y se eliminen actividades menos prioritarias.

Datos de Oscar Meza, director del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros, muestran que debido a los altos precios de los alimentos, las familias venezolanas han tenido que destinar 58% de sus ingresos solo para comprar comida.

La clase media es la más afectada porque a pesar de los planes de crecimiento profesional no han logrado alcanzar el nivel de vida para el que se prepararon, dice Henkel García, director de Econométrica. “Hay una sensación de frustración porque los profesionales, a pesar de haber hecho un esfuerzo académico, ven como sus ingresos no se corresponden con su preparación y desempeño. No pueden tener un nivel de vida parecido al que tenían con sus papás”.

Agrega que además de la dificultad para adquirir propiedades –viviendas y vehículos, por ejemplo–, invertir en cosas más habituales como la recreación ha sido desplazado. Por la caída del poder de compra, el uso de las tarjetas de crédito también se ha disparado, aunque no todos los trabajadores tienen acceso a las líneas crediticias.


La Cifra

5,9%

fue la caída del poder de compra del salario mínimo en septiembre con relación a igual mes de 2013, según números del director de Econométrica, Henkel García. El año pasado para esa época hubo un aumento de salario, este año no. 



mfsojo@el-nacional.com