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"Ni 5% de las fincas intervenidas o rescatadas han sido pagadas"

Presidente de Fedenagas Manuel Cipriano Heredia / Henry Delgado

Presidente de Fedenagas Manuel Cipriano Heredia / Henry Delgado

El presidente de la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela afirma que es necesario que el Gobierno evalúe y detenga la intervención de fincas y tierras agrícolas que ha alejado la inversión en el sector

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Revisar y detener la política de intervención de fincas y tierras productivas es el principal llamado que hace el presidente de la Federación Nacional de Ganaderos, Manuel Cipriano Heredia, al Gobierno. Insiste en que se garantice el derecho a la propiedad privada en el campo y se establezca un plan para reactivar la producción de carne y leche que sigue siendo deficitaria, agrega.

––¿Cuál es la expectativa de los productores agropecuarios sobre el nuevo periodo gubernamental?
––El escenario de diálogo que el Presidente de la Republica anunció. Dijo que quería conversar con todos los sectores empresariales, eso es bien recibido. Es fundamental que esas palabras se concreten en una invitación formal, en una mesa de trabajo para evaluar todas las medidas económicas que se han aplicado en el país.

––¿Qué puntos se deben discutir con el Gobierno?
––Hay un plan que expuso el presidente Chávez en su campaña electoral, pero antes que fijar metas de crecimiento en el sector pecuario es fundamental que se conozcan las cifras de producción actual. La productividad de leche es muy baja, estamos apenas en 4 litros diarios por vaca y podríamos llevarla a 8 litros, y reducir las importaciones. Se debe aumentar el rebaño bovino nacional que apenas está en 12 millones de cabezas, si queremos reducir las importaciones.

––Ustedes han criticado la intervención de tierras. ¿Cuántas fincas han sido afectadas por estas medidas?
––Hasta marzo de este año se calculaba que 1.911 fincas agropecuarias de productores afiliados a Fedenaga habían sido afectadas por intervención y rescate de tierras, además de casos de invasión que fueron avalados por las autoridades. Este tipo de políticas ha generado desinversión y abandono en el campo. Nadie quiere invertir por el temor a perder sus tierras. Es fundamental que esta política se detenga y se garantice la propiedad privada. Si no tenemos seguridad jurídica es difícil que se recupere la producción.

––¿Cuántas fincas han sido indemnizadas?
––Calculamos que ni 5% de estas fincas han sido pagadas. Algunos casos puntuales fueron reconocidos porque se trata de productores agropecuarios respaldados por empresas extranjeras como las haciendas que eran de la compañía inglesa Vestey, que recibieron el pago. Pero otras, especialmente del Sur del Lago de Maracaibo como las haciendas Bolívar y Hoya Grande, que tenían una gran productividad, hoy no trabajan ni a 50% de su capacidad. Con relación a la Bolívar, por ejemplo, el rebaño de la raza Santa Gertrudis, que era un patrimonio productivo y del cual se sacaba el famoso corte de carne parrillero “lomito Santa Bárbara”, se ha vendido y se perdió la cría y el mejoramiento genético de ese ganado. Y en Hoya Grande se acabó con las plantaciones de plátano.

––¿Cómo evalúan el regreso de Juan Carlos Loyo al Ministerio de Agricultura?
––Lo primero que podemos decir es que estamos dispuestos a sentarnos con él. El ministro Loyo estuvo en el cargo desde julio de 2010 hasta enero de 2012 y lideró efectivamente un proceso de rescate de tierras, como lo llama el Gobierno, contra fincas ganaderas que estaban en plena producción. Habría que hacerse la pregunta: ¿Cómo están hoy esas fincas, como la Bolívar? Entonces aquí también debemos reflexionar como dijo el presidente Chávez: “Eficiencia o nada”. Se debe analizar si seguirán interviniendo fincas o se trabajará en conjunto con todos los sectores en la búsqueda de la eficiencia y del aumento de la producción de alimentos.

––El Gobierno anuncia que profundizará el rescate de tierras y la lucha contra el latifundio.
––Se debe dialogar y el Gobierno debe revisar también el latifundio en manos del Estado. Revisar la situación de todas las fincas y las tierras que maneja el Estado y que fueron intervenidas. Se desconoce cuál es la situación financiera y productiva de las empresas ganaderas del Gobierno. Hay que hacer una revisión profunda de toda la agroindustria estatal como el matadero en Barinas, el hato El Frío, en Apure, al igual que con la hacienda El Charcote, que fueron las primeras tomadas por el Ejecutivo.

––¿Cuál ha sido el impacto del control de precios en el sector?
––No se pueden tener anclados los precios por mucho tiempo, están prácticamente congelados. Tenemos regulados tanto los precios del ganado en pie como del costo en canal en los mataderos, y luego del producto al consumidor. En el caso de la leche es igual, está controlada a puerta de corral y al consumidor, y no se ajusta desde octubre del año pasado. La última vez que subió el precio de la carne fue en junio de 2011. Hay un fuerte rezago entre los costos de producción y los precios fijados por el Gobierno. Los costos del sector ganadero se han incrementado por el alza de salarios, de los alimentos balanceados para animales y de los materiales veterinarios, entre otros.

––¿Qué proponen para sustituir el control de precios?
––Reactivar los circuitos agroalimentarios en el que se reúnan todos los eslabones de la cadena. En el caso del sector cárnico, llamar a las federaciones ganaderas sin distinción de afinidad política, a los representantes de los mataderos, frigoríficos, comerciantes y consumidores. Se debe hacer la revisión de los costos de producción por lo menos semestralmente y considerar el aumento de los insumos ganaderos nacionales e importados, el transporte, y de servicios públicos como la electricidad, para tener un parámetro claro de los precios reales de producción y al consumidor.

––¿Cuáles son los precios reales?
––No queremos hablar de propuestas de precios aún, sino de una política lechera de corto y mediano plazo en el que se apliquen medidas para incentivar la producción. Y un plan ganadero para la carne. Hay que recordar que el ganado en pie está regulado en 7,10 bolívares el kilo desde junio de 2011, pero la verdad es que el mercado se ha encargado de fijar los precios reales y están muy por encima de ese monto. Igual sucede con la carne al consumidor regulada en 22,6 bolívares el kilo, pero muchas personas no consiguen los cortes controlados y tienen que pagar hasta 2 y 3 veces el precio controlado.

––¿Se cumple la regulación de precios de la leche?
––En algunas zonas como los llanos están pagando el litro de leche a puerta de corral en 3,40 bolívares, y está regulada en 3,60 bolívares. Aquí tengo que ser sincero, este es mi caso, diariamente ordeñamos y sacamos para la venta 180 litros y a ese precio de 3,40 bolívares es que lo logramos vender. Pero en la zona andina, donde hay queseras artesanales que no tienen control de precios sobre sus productos, se paga el litro de leche a puerta de corral hasta en 4,60 bolívares. De tal manera que la regulación se cumple para unos y para otros el mercado es el que rige esos costos.

Competencia y asimetria

Preocupación por el Mercosur

El presidente de Fedenaga, Manuel Cipriano Heredia, afirma que al gremio le preocupa que Venezuela ingrese al Mercosur con un sector agropecuario tan debilitado y expuesto a intervenciones, mientras que Argentina y Brasil son economías muy competitivas y exportadoras de alimentos. “Si no trabajamos para reducir los costos internos de producción y mejorar la productividad, el sector agropecuario se encontrará en una clara situación de asimetría con el Mercosur”, agrega. Propone incluir al sector, específicamente la carne, la leche, el maíz, entre otros, en la lista de rubros sensibles para evitar el desgravamen de aranceles por un tiempo.

Heredia plantea que se revise la situación de los servicios públicos como la electricidad. “En el medio rural se va la luz entre tres y cuatro horas diarias en muchas regiones y eso interrumpe el proceso de enfriamiento de la leche o encarece los costos al vernos obligados a comprar plantas eléctricas”.

El presidente de Fedenaga también menciona el deterioro de la vialidad rural como un problema grave, así como la inseguridad personal.

Perfil

Manuel Cipriano Heredia es médico veterinario, egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1975. Ha realizado más de 40 cursos de especialización en materia agropecuaria, en Venezuela y en el exterior. Fue presidente de la Unión de Ganaderos y Agricultores de la parroquia Páez, en el municipio Pedraza del estado Barinas, y presidió la Federación de Ganaderos de esa entidad hasta 2004. Fue vicepresidente de la Federación Nacional de Ganaderos entre 2005 y 2009. Fue electo presidente de Fedenaga para el período 2009 y 2011, y para otro hasta 2013.

Epígrafe

“No queremos hablar de propuestas de precios aún, sino de una política lechera de corto y mediano plazo en el que se apliquen medidas para incentivar la producción”