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“Por falta de yodo llevo 3 meses esperando el rastreo de cáncer”

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Florencia Velásquez debió extraerse todos los órganos reproductivos de manera preventiva 

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A Florencia Velásquez, de 41 años de edad, casada y madre de tres hijos, le diagnosticaron cáncer de mama en febrero de 2013. Después que la operaron y cumplió los tratamientos con quimioterapia (8 sesiones) y radioterapia (36 sesiones), en febrero de este año debió haberse hecho una gammagrafía para ver si tiene presencia de nuevas células cancerígenas. Sin embargo, no ha podido hacerse el estudio por la severa escasez de insumos médicos que hay en el país.

“Por falta de yodo llevo tres meses esperando el rastreo de cáncer”, afirmó.

Velásquez vive en Puerto Ordaz, estado Bolívar, pero por la urgencia de hacerse el examen se anotó en una lista de espera en la Policlínica del Sur, en El Tigre, estado Anzoátegui. No obstante, no ha avanzado mucho. Hace pocos días llamó a ver si ya había llegado el yodo a ese centro y le dijeron que no, que sigue siendo la número 108 en la lista.

“Tengo fe en Dios en que pronto me llamen, pero esta semana comencé hacer las gestiones en Caracas a ver si allá corro con más suerte”.

Maryorie Chaparro, miembro de la junta directiva de la Sociedad de Medicina Nuclear, dijo que las gammagrafías son fundamentales en los pacientes oncológicos pues permiten medir exactamente en qué estado se encuentra la dolencia.

“Sin ese estudio estamos haciendo inferencias que, obviamente, no son precisas. Muchas veces resulta que las aproximaciones que hacemos están por debajo del nivel real en que se ubica la enfermedad”, indicó.

Velásquez corroboró la explicación de Chaparro. Señaló que hace tres meses la sometieron a otra intervención quirúrgica de manera preventiva. Dijo que después de una evaluación médica, los doctores decidieron practicarle una panhisterectomía –procedimiento que consiste en extraer todos los órganos reproductores– porque había sospecha de que en un futuro podría salir un tumor en los ovarios.

Chaparro agregó que desde la segunda quincena de enero de 2014 hay problemas para conseguir el yodo radioactivo para las gammagrafías; según cálculos de la Sociedad de Medicina Nuclear, en lo que va de año hay alrededor de 48 pacientes que no han podido hacerse el estudio.

Promesa incumplida. Un proveedor del material, que pidió no ser identificado, señaló que en lo que va de 2014 ha logrado hacer una sola importación del yodo, que alcanzó apenas para 20 pacientes de hospitales públicos.

Advirtió que por la deuda que mantiene Cadivi –ahora Centro Nacional de Comercio Exterior– con la empresa que representa, sus distribuidores internacionales le habían suspendido los despachos. Sin embargo, logró que le mandarán esas pocas dosis porque les explicó que en una reunión con funcionarios públicos el gobierno venezolano se comprometió a cancelarle 50%.

“Pero eso no lo cumplieron. Apenas nos pagaron 10% de la deuda, con lo que no lograremos reanudar las importaciones regulares y necesarias para atender la demanda”, indicó.

Por la cantidad de yodo radioactivo que en condiciones normales solía importar, el proveedor calcula que este año hay alrededor de 500.000 pacientes sin poder hacerse gammagrafías. “Me refiero a los que requieren rastreos; no incluye a los que esperan diagnósticos”, afirmó.


Alto precio. “Lo que sí genera esta enfermedad son gastos”, aseguró Florencia Velásquez. En los egresos más grandes calculó que ha pagado 87.100 bolívares.

La operación a la que debió someterse el año pasado le costó 17.000 bolívares, las sesiones de quimioterapia le salieron en 1.500 bolívares cada una. “En este caso logré que me las hicieran en el hospital de Ciudad Bolívar (porque en Puerto Ordaz me salía más caro), y solo cancelé la aplicación”.

Para las radioterapias Velásquez se instaló dos meses en Maracaibo, Zulia, porque fue el lugar donde las consiguió más económicas. Por ellas pagó 57.600 bolívares, más 6.000 bolívares por el alquiler de la casa en la que estuvo, más 5.000 bolívares en transporte. “Siempre debía andar en taxis porque por el tratamiento no podía recibir mucho sol”.


En emergencia por falta de dólares
La severa escasez de divisas que hay en país tiene al sector salud en general en situación de emergencia. Al 26 de abril pasado, de 239 insumos y fármacos de uso corriente en las clínicas, 212 ya presentan fallas absolutas y el inventario de los demás está crítico, afirmó Cristino García, director ejecutivo de la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales.

La acentuada carencia es que los proveedores de medicamentos e insumos médicos no han podido importar desde hace más de un año porque los distribuidores extranjeros suspendieron los despachos de mercancía a Venezuela por falta de pago.

El gobierno debe al gremio de equipos e insumos médicos 1,2 millardos de dólares, mientras que a la industria farmacéutica es alrededor de 2,8 millardos de dólares.

Para hoy está pautado que la intendente de Precios Justos, Karlin Granadillo, reciba al sector de clínicas para discutir los precios que le impuso el gobierno al gremio desde hace un año.