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“Los trabajadores informales están decepcionados con la nueva LOT”

Blanca Llerena | Foto: Alexandra Blanco

Blanca Llerena | Foto: Alexandra Blanco

La secretaria general de la Federación Unitaria de Trabajadores no Dependientes asegura que menos de 10% de quienes se desempeñan en el sector se ha inscrito en el Seguro Social. Denuncia que reciben un trato discriminatorio con respecto a los trabajadores de la economía informal

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La inclusión del sector informal de la economía en la nueva Ley Orgánica del Trabajo, vigente desde el 7 de mayo de 2012, se quedó en el enunciado y los problemas de estos trabajadores se han profundizado, afirma Blanca Llerena, secretaria general de la Federación Unitaria de Trabajadores no Dependientes de Venezuela.
La directiva agrega que la ley dispone el derecho a la seguridad social para todos los trabajadores, sean dependientes o no. Sin embargo, el trabajador informal paga completo el aporte a la seguridad social, mientras que en el sector formal la alícuota la ponen el empleado y el patrono, este último en mayor proporción.
Por esa razón se ha registrado menos de 10% de los 5,7 millones de trabajadores informales en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, apunta. Otros derechos de la ley que no reciben los informales son las guarderías y la salud, a lo que se añade la inseguridad y la persecución y abuso de las autoridades contra los que se dedican al comercio en las calles, señala.
La sindicalista informó que la mayoría (60%) de la población en las edades más productivas (25-44 años) está en el sector informal. También mostró su descuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística de sumar al sector formal a los trabajadores por cuenta propia, porque ellos no tienen seguridad social ni dependen de un patrono.
Llerena insistió en que la crisis de valores que vive el país es un problema de Estado como el aumento de embarazos en adolescentes, que se ven forzadas a interrumpir los estudios y trabajar en la informalidad.

—El Ejecutivo anunció que, a diferencia de la llamada cuarta república, la nueva ley consagraba los derechos de los trabajadores informales.
—A casi un año de su vigencia, los trabajadores informales están decepcionados con la nueva legislación. Las expectativas de que serían superadas las condiciones de exclusión y discriminación de la ley anterior no han sido superadas. Es cierto que el texto legal dispone que todos los trabajadores tienen el derecho a la seguridad social, pero en la práctica no es así.
—El Seguro Social abrió un registro para que los trabajadores del sector informal coticen y tengan una pensión.
—El problema es que el trabajador aporta totalmente la cotización, equivalente a 6% del salario mínimo. En el sector formal está repartido 4% a cargo del patrono y el 2% restante lo pone el trabajador. Aquí hay un trato discriminatorio, además de que el ingreso de la mayoría de los trabajadores no dependientes es de un salario mínimo, destinar 4% de ese monto a la seguridad social implica un sacrificio importante del presupuesto familiar. Esto explica que menos de 10% de los trabajadores, cerca de 40.000 hasta la fecha, tomando como base el registro de mayo de 2012, se han inscrito en el Seguro Social.
—¿Qué otros derechos de la ley no se han cumplido?
—Las guarderías. Las empresas y organismos tienen el servicio o ayudan a los padres trabajadores con este gasto fundamental. Pese a que muchas de las mujeres que trabajan en la economía informal son madres, no cuentan con este beneficio ni siquiera los Simoncitos porque las alcaldías y organismo sólo dan el subsidio a los empleados directos. En cuanto a la educación primaria, los niños van a la escuela pública pero en la tarde deben estar en el puesto de venta donde hacen las tareas. Sobre el derecho a la salud, el trabajador informal cuando se enferma, sufre un accidente o es herido por el hampa tiene que ir a los hospitales del Estado y padecer las carencias de esos centros asistenciales, al igual que el resto de los venezolanos de escasos recursos.
—Usted señala que las cifras del Instituto Nacional de Estadística no se corresponden con la realidad.
—Según el INE, 42% de 12,3 millones de personas de la población económicamente activa está en el sector informal, cuando ese índice se ha mantenido en 52,6% desde 2005-2006 y que en términos absolutos representa el ingreso cada año de más personas a la economía informal. En los últimos 10 años han cerrado empresas y las que quedan no incrementan la nómina porque la actividad del aparato productivo está estancada, lo que cierra el mercado laboral a los jóvenes que buscan empleo por primera vez. Las estadísticas oficiales ponen como mano de obra ocupada a trabajadores del sector informal y recurren a quienes laboran por cuenta propia para engrosar el empleo formal, cuando ellos no tienen seguridad social ni una relación laboral de dependencia de un patrono.
—¿Se refiere a 5,7 millones de trabajadores informales…?
—Sí, y cuando se va al detalle tenemos que 47% de ese total son mujeres, de las cuales 30% son único sostén del hogar. Otro 42% son hombres y el 11% restante niños y jóvenes hasta los 19 años de edad. También se observa que 60% de la población en las edades más productivas (entre 25 y 44 años) trabaja en la economía informal.
—En las calles se ve muchachas muy jóvenes embarazadas trabajando o con bebés en brazos.
—Eso es parte de la crisis de valores que vive el país. Venezuela ocupa el primer lugar en América Latina en embarazo precoz de adolescentes y jóvenes menores de 19 años de edad que se ven obligadas a abandonar los estudios y salir a trabajar en el sector informal.
—¿La mayoría de los trabajadores del sector formal son buhoneros?
—El término buhonero no existe, esa palabra se empleó para los vendedores de cositas, baratijas. En la calle ves que ofrecen mercancía mucho más elaborada como ropa, calzado, piezas electrónicas, entre otros rubros. Dentro de la población de los trabajadores no dependientes, entre 40% y 45% están en el sector comercio. El resto son por cuenta propia como taxistas, mototaxistas, peluqueros, barberos, albañiles, avances de autobuses y carritos por puesto, técnicos electricistas y de computación, carpinteros y plomeros, entre otros oficios.
—¿Cómo está la situación de los trabajadores de la calle en el sector comercio?
—No ha cambiado. Sigue el pago de vacunas (entre 100 y 300 bolívares diarios por cada puesto) a la policía para que los dejen trabajar y no les quiten la mercancía. Otro tanto hacen funcionarios de las alcaldías para otorgar o mantener los permisos necesarios para realizar la actividad en las calles.
—Algunos sostienen que sólo se acuerdan de estos trabajadores cuando hay elecciones y que los obligan a ir actos proselitistas.
—Son muy vulnerables a la manipulación política y el organismo regulador es el Estado y las alcaldías, sin embargo, los trabajadores chavistas e independientes viven un crecimiento en la toma de conciencia de que no son ciudadanos de segunda o de tercera.
—¿Los trabajadores se afilian a los sindicatos?
—En Venezuela el nivel de afiliación es muy incipiente, entre 5% y 7% del total de los trabajadores está sindicalizado, pero la situación tiende a cambiar porque hay muchos problemas que solucionar y derechos que defender.

OIT
Gestionan convenio para el sector informal
Dirigentes de las organizaciones sindicales y de derechos humanos en la economía informal se reunieron la semana pasada en Turín, Italia, para adelantar la solicitud de un convenio de la Organización Internacional de Trabajo que proteja a los trabajadores del sector, señaló Blanca Llerena.
La secretaria general de la Federación Única de Trabajadores no Dependientes de Venezuela indicó que acordaron entregar la propuesta a la OIT para que sea discutida y aprobada en la Conferencia Internacional del Trabajo de 2014.
Explicó que los gobiernos de los países miembros del organismo deberán suscribir el convenio con la OIT, lo cual “es un paso importantísimo para reforzar la obligatoriedad del Estado de proteger a los trabajadores informales”.
Agregó que centran los esfuerzos en lograr el convenio o “por lo menos una resolución” para que a los trabajadores se les garantice la seguridad social y otros derechos laborales como el de estar organizados, así como la contribución del sector al crecimiento económico.

El perfil
Blanca Llerena es abogada egresada de la Universidad Santa María en 1998 con maestría en Derecho Laboral en la Universidad Central de Venezuela. Actualmente elabora la tesis para el doctorado en Derechos Humanos.
Luego de perder el empleo como cajera en una cafetería, fue a trabajar en el sector informal vendiendo jugos en un puesto aledaño al Ministerio de Educación. Inició la actividad sindical en 1987 con la fundación del sindicato de expendedores de jugos. A partir de 1992 participa en la creación de la Federación Unitaria de Trabajadores no Dependientes de Venezuela, de la cual es secretaria general. Ha participado en seminarios, foros y conferencias nacionales e internacionales sobre economía informal.