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"Sin seguridad la promoción del país en el exterior no funciona"

Julio Arnaldes, presidente del Consejo Superior de Turismo / Alexandra Blanco

Julio Arnaldes, presidente del Consejo Superior de Turismo / Alexandra Blanco

El presidente del Consejo Superior de Turismo afirma que es importante que Venezuela tenga una buena imagen en el extranjero

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En un ranking de 129 países del informe World Economic Forum, Venezuela ocupa el noveno lugar en lo que se refiere a bellezas naturales. Pero en lo que tiene que ver con infraestructura y servicios al turista, está en el puesto 126, afirmó el presidente de Consejo Superior de Turismo, Julio Arnaldes.

"Somos uno de los países con más parques nacionales y zonas protegidas de América, pero eso no va acompañado de la infraestructura que debe aportar el hombre, indispensable para desarrollar todo el potencial", añadió.

El desequilibrio, aderezado por los elevados índices de inseguridad que padece el país, es lo que hace que la industria nacional crezca por debajo de los demás países de la región.

Mientras en el continente el sector se expande cerca de 30% anual, Venezuela lo hace entre 5% y 6%.

La poca permanencia de los funcionarios en los cargos relacionados con el turismo es, según Arnaldes, uno de los obstáculos que impide el desarrollo de la industria.

--¿Cómo se ha comportado la actividad turística en el país en los últimos 14 años? --El turismo en Venezuela ha sido muy fiel. Realmente el venezolano tiene la costumbre del viaje y la distracción, y esto ha sido correspondido con la llegada de empresas extranjeras, básicamente de líneas aéreas. Antes teníamos a Viasa, que volaba para una gran cantidad de destinos. Hoy prácticamente todos los destinos internacionales están cubiertos por aerolíneas externas. La salida de Viasa del juego desestimuló el posicionamiento que teníamos.

--¿Conviasa no sustituye a Viasa? --No, para nada, en lo absoluto.

--¿Por qué? --De 27 rutas internacionales que tenía Viasa, Conviasa opera 13. Ciudades como Milán, Roma, Francfort, Zurich, Oporto, Lisboa, París, Ámsterdam y Londres no han sido atendidas por aerolíneas venezolanas desde 1997. Tampoco son operados por líneas nacionales, en lo que se refiere a América, destinos como Nueva York, Toronto, Sao Paulo, Río de Janeiro, Lima, Houston, Ciudad de México, San José de Costa Rica, Santiago de Chile.

Conviasa tiene una flota demasiado diversificada, 7 tipos de naves de 16 aviones, y algunos ya están inoperativos.

--En comparación con los demás países de la región, ¿cómo está Venezuela? --No es lo que nosotros esperamos, pero algo se hace.

Siempre estamos un paso atrás con relación a América Latina. Si el continente crece 30% anual, Venezuela apenas lo hace entre 5% y 6%.

--¿A qué se debe que el país esté un paso atrás si posee diversas atracciones turísticas naturales? --Lo que nosotros tenemos como país se lo debemos a lo que la mano de Dios nos ha dado. En el último estudio de World Economic Forum, que se hace todos los años, Venezuela ocupaba el puesto 126 de 129 entre los países con mayor desestímulo a la inversión; mientras que desde el punto de vista de bellezas naturales, el informe nos coloca en el noveno lugar. Somos uno de los países con más parques nacionales y zonas protegidas de América, eso no va acompañado de la infraestructura que debe aportar el hombre, indispensable para desarrollar todo ese potencial.

--¿Por qué las cifras del sector distan tanto de las del Gobierno? --Todas las cifras son válidas, sólo depende del cristal con que se miren. Las nuestras se refieren estrictamente a las personas que compran un paquete turístico, un pasaje, visita algún restaurante o parque. Comúnmente los organismos públicos consideran como turismo el número total de personas que transitan por un terminal, pero resulta que muchos de esos pasajeros son viajeros que van a casas de sus familiares, no de turismo. Por ejemplo, los militares que están en cuarteles y salen libres en esas fechas y viajan a sus casas. Lo mismo ocurre con el turismo internacional que entra. Cuando uno analiza a profundidad las cifras del Instituto Nacional de Estadística y las del aeropuerto de Maiquetía, uno se da cuenta de que los que llegan al país realmente por turismo, es un grupo reducido.

--¿Entonces no es cierto que el turismo receptivo venezolano ha crecido como ha afirmado varias veces el Ejecutivo? --Nuestro turismo receptivo no ha crecido desde 1989.

--¿A qué atribuye ese comportamiento? --A muchos factores. La falta de incentivos a la inversión y una campaña de promoción del país en el extranjero dinámica y audaz, sin los recursos suficientes que se ofrecerían, lo que ocasiona es que los productos y servicios colapsen.

La imagen es un factor fundamental. Yo abogo porque Venezuela tenga una buena imagen, pero hay que ir de la mano con los proveedores de servicios.

No basta con decir que vengan.

Eso es fabuloso, pero hay que acompañarlo con medidas que estimulen y apoyen la industria turística: ampliar los cielos abiertos, bajar las tarifas de los servicios aeroportuarios, que son los más altos de la región.

Por ejemplo, traer un vuelo charter desde Europa cuesta alrededor de 10.000 dólares, mientras que llevarlo a República Dominicana sale en 3.000 dólares. Y por supuesto, no podemos dejar de lado el tema de la inseguridad, que le ha hecho mucho daño a la imagen de Venezuela en el exterior. Si no hay seguridad la campaña, por muy activa que sea, no funciona. El aporte de la industria al producto interno bruto refleja la pérdida de atractivo turístico del país. En 2010 aportó 3,88% y en 2011: 3,75%.

--¿Qué otro incentivo se puede poner en práctica para atraer a más turistas? --Implementar un dólar para el turista, como lo hay en otros países. Pero para hacerlo debemos pasar por un proceso bastante burocrático que incluye ir a Consejo de Ministros.

Pagar aquí, por ejemplo, 1.000 bolívares la noche en un hotel modesto, en lo que el visitante haga el cambio en dólares la cantidad será similar a la que se paga en otro país por un hotel de una categoría mayor. Si entra en vigencia una tasa de cambio más alta para los turistas, el monto que gaste, expresado en dólares, será más razonable, más parecido a los del resto de la región.

--El ministro de Turismo, Andrés Izarra, anunció recientemente que instalarían taquillas en los hoteles para el canje de dólares, ¿eso es suficiente? --No, porque seguramente el cambio será de 6,3 bolívares.

Creo que habría que analizar realmente si a los turistas les conviene.

--Después de que el Gobierno se quedó con la administración del Alba Caracas (antes Caracas Milton) o el Hilton de Margarita, ¿el interés de las cadenas hoteleras internacionales se ha mantenido? --La cadena Hilton en Venezuela, durante los años ochenta y noventa fue la primera productora de noches/habitaciones en Venezuela, y el Caracas Hilton fue el que tuvo más ganancia entre todos los hoteles de la cadena.

--Pero hoy, huéspedes y empleados, denuncian el deterioro de la infraestructura, la mala calidad del servicio e incluso actos de delincuencia en los hoteles --Sí, lo sabemos. Eso es lamentable porque en lugar de atraer turistas los espanta.

Creo que esto podría corregirse o aliviarse si la gestión de los funcionarios en sus cargos no fuera tan corta. Los cambian cuando apenas están terminando de entender la industria. Evidentemente eso afecta la relación entre el sector público y el privado.

--¿Cuántos ministros de Turismo ha habido en los últimos 14 años? --Cinco.

--¿El actual ministro se ha acercado al sector? --Sí. Conseturismo envió un comunicado al ministro Andrés Izarra para darle la bienvenida al cargo y ponernos a la orden y a disposición del país.

La semana pasada hubo una reunión en las mesas técnicas. Si el sector público y el privado trabajan unidos, y hacen las cosas bien, el que gana es Venezuela. Pero si eso no se hace, pierde Venezuela.