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La promesa incumplida de Merentes: bajar la inflación a un dígito en 3 años

El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, durante su juramentación / Agencias

El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, durante su juramentación / Agencias

El matemático que se convirtió en “cerebro de la economía”. El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, contradice al presidente Nicolás Maduro sobre el objetivo de las subastas del Sicad

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Nelson Merentes ya se inscribió en la historia de la hacienda pública de Venezuela. Es el único funcionario que ha repetido tres veces como jefe de las finanzas públicas del país, en dos oportunidades con el presidente Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro. Sin embargo, su tiempo de permanencia en el cargo no se encuentra entre los más largos: la primera no duró ni ocho meses, entre julio de 2001 y febrero de 2001; y la segunda fue de algo más de dos años, desde finales de 2004 hasta principios de 2007.

“Me decía Nelson Merentes que se podía ir a la inflación de un dígito en tres años”, dijo Maduro al momento de juramentarlo como ministro. Pero  no es nueva la promesa de lograrla en el ritmo que crecen los precios de bienes y servicios.

En 2001 declaró varias veces que la política económica avanzaba para llegar a una inflación anual por debajo de 10% en un plazo de tres años, es decir, que para 2004 se esperaba alcanzar la meta. Palabras similares se le escucharon cuando regresó al cargo y vaticinó que Chávez concluiría su primer sexenio, en 2006, con una presión inflacionaria alrededor de 9%.

La realidad, por el contrario, ha estado lejana de lograrlo porque en su primera gestión se anotó una inflación promedio de 21,8% y en la segunda una media de 15,7%. No obstante, estos resultados son los mejores, si se comparan con los altos niveles que registran los funcionarios que lo sucedieron en el puesto: Rodrigo Cabezas, Rafael Isea, Alí Rodríguez Araque y Jorge Giordani.

El presidente Maduro señaló en el primer acto que tuvo con su equipo ministerial, que confiaba en Merentres para afrontar la presión inflacionaria porque en su opinión se trata de “un cerebro de la economía”. Los allegados del ministro no llegan a ese calificativo, pero sí destacan su inteligencia, mencionan su formación como matemático y que gusta de jugar ajedrez.

En cambio, los analistas de las bancas de inversión, que lo conocen desde hace años, elogian que escucha opiniones críticas, se reúne con representantes y gremios del sector privado y le asignan la característica de pragmático que no consiguen en Jorge Giordani.

También destacan que Merentes ahora también es vicepresidente del área económica, director del Banco Central de Venezuela y director externo de Petróleos de Venezuela, puestos que lo convierten en el jefe del Gabinete Económico. No obstante, Giordani sigue pesando en el Gobierno porque se mantiene como titular de Planificación, vicepresidente para la Planificación Estratégica y fue ratificado como directivo del BCV y Pdvsa.

Las tareas pendientes. En los anuncios de Maduro no figura la progresiva eliminación del control cambiario, vigente desde enero de 2003. Ni siquiera habló de flexibilizarlo. Más bien dijo que se debe fortalecer Cadivi y el Sicad, siglas correspondientes al Sistema Complementario de Administración de Divisas, que se rige por el mecanismo de subastas, aunque en un mes sólo realizó una por 200 millones de dólares.

El Sicad, según el mandatario, es una prioridad para reducir la referencia del tipo de cambio que se rige en el mercado paralelo o negro, cuya cotización no se puede informar porque viola la Ley contra los Ilícitos Cambiarios.Sin embargo, hay diferencia entre lo expuesto por Maduro y lo que considera Merentes.

“Apenas el primer día del anuncio del Sicad, ese perverso dólar paralelo, que nosotros vamos a pulverizar, bajó 5 puntos”, expresó a mediados de marzo y su declaración fue recogida por Venezolana de Televisión.El ministro de Finanzas en cambio opina lo contrario. "Las divisas del Sicad no son para atender un mercado paralelo, sino para la economía real, de exportación, para las necesidades de la población y para su beneficio social", afirmó.

Sombra de la malversión en el FIEM
Primera gestión (Julio 2001-febrero 2002)Predecesor: José A. RojasSucesor: Francisco UsónA Merentes no le era desconocido el despacho porque fue viceministro de la cartera. No obstante, afrontó una pequeña caída en los precios del crudo, que lo obligó a incumplir las reglas de ahorro de los ingresos petroleros en la Ley del Fondo Inversión de Estabilización Macroeconómica que obligaba a acumular la mitad del excedente por encima de 9 dólares por barril.En la Asamblea Nacional fue acusado de malversación de fondos por desviar 2,3 billones de los antiguos bolívares del Fondo de Estabilización Macroeconómico para utilizarlos en gasto corriente. A principios de 2002 avaló eliminar el esquema de bandas de flotación que regía la política cambiaria desde 1996 y se optó por una mayor depreciación del bolívar. “Uno no puede decir que por haber una depreciación de 10% en el dólar, entonces hay 10% de inflación”, declaró. 

$ 3 millardos, una ayudita a Kirchner
Segunda gestión (Diciembre 2004-enero 2007)

Predecesor: Tobías Nóbrega

Sucesor: Rodrigo Cabezas

En el segundo período de Merentes se armó una arquitectura financiera que llevó al Gobierno venezolano a comprar títulos de la deuda pública argentina y resolvió el riesgo de cese de pagos externos que afrontaba la gestión de Néstor Kirchner. Se señaló una compra de 3,1 millardos de dólares en bonos de la nación sureña, que fueron revendidos entre bancos nacionales y se indicó que Venezuela obtuvo ganancias de 201 millones de dólares. “Estos convenios han permitido un acoplamiento geopolítico importante”, aseguró Merentes. También impulsó un cambio drástico en la política fiscal: fue reformada la Ley del Banco Central de Venezuela, que eliminó la norma que obligaba a Pdvsa a vender la totalidad de los ingresos obtenidos por exportaciones y se creó el Fondo de Desarrollo Nacional, que se convirtió en un presupuesto paralelo, cuyos recursos provenían de aportes de Pdvsa y del BCV.