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10,5 millones de niños trabajan como empleados domésticos

5,8 millones de niñas y 2,3 millones de niños realizan trabajos peligrosos, según la OIT / ARCHIVO

5,8 millones de niñas y 2,3 millones de niños realizan trabajos peligrosos, según la OIT / ARCHIVO

La relación con el empleador es ambigua y no cuentan con asistencia jurídica, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo

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El estudio Erradicar el Trabajo Infantil en el Trabajo Doméstico, de la Organización Mundial del Trabajo, alerta sobre la precariedad laboral y jurídica de los menores de edad que provienen de los sectores desposeídos y se ven obligados a trabajar tempranamente, con o sin remuneración. La situación también implica que dejen de ser una carga económica para su familia.

El informe del organismo indica que 10,5 millones de niños y niñas en el mundo, con edades entre 5 y 17 años, trabajan para grupos familiares externos y terceros como empleados domésticos fuera de las leyes laborales.

El reporte, difundido el 12 de junio con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, refiere la relación laboral ambigua entre los niños y las familias empleadoras que los contratan en calidad de “hijo e hija”, pero son tratados como subalternos.

Agrega que la ambigüedad conlleva la falta de asistencia familiar y jurídica al “disfrazar condiciones abusivas de trabajo y ocultar, a menudo, la violencia y el maltrato” a niños que realizan labores de planchado, limpieza, cocina, jardinería, recoger agua, y cuidar a otros niños y ancianos”.

Puertas adentro

El documento de la OIT incluye testimonios de menores de varios países, recabados en 2010. Entre ellos está el de Natalia, de 16 años, de Costa Rica que afirma: “No tengo contrato porque la señora dice que me está ayudando, y tampoco tengo vacaciones”.

Los niños y jóvenes son sometidos a situaciones que rozan con el trabajo forzoso (esclavitud) y en las que los patronos no les reconocen, además de los laborales, derechos humanos fundamentales como el de la educación, la salud y el esparcimiento.

Recoger los datos, indica el informe, ha sido difícil porque se trata de trabajadores que realizan la actividad “puertas adentro” en hogares donde la mayoría de las veces los mantienen escondidos. Por “sus obligaciones”, el grueso de esta población, principalmente las niñas, no va a la escuela o no termina siquiera la enseñanza primaria.

Su desarrollo personal también es muy deficiente y la circunstancia de trabajar “puertas adentro” se presta para abusos psicológicos, físicos e incluso sexuales. Adicionalmente, los niños y niñas son sometidos a condiciones laborales peligrosas y de alto riesgo: la carga de pesos excesivos, el manejo de sustancias tóxicas y máquinas peligrosas, y quemaduras al planchar o cocinar.

Otro factor que los hace más vulnerables, especialmente las niñas y mujeres jóvenes, es la visión cultural de su familia de origen de que con el inicio temprano en la labor doméstica para un tercero se preparan para desenvolverse más adelante como madres y amas de casa.

La investigación señala que 15,5 millones de niños del mundo trabajan en la actividad doméstica, pero 10,5 millones lo hacen contratados ilegalmente por los empleadores. De la primera cifra, 7,4 millones (41%) están entre 5 y 14 años, mientras que el restante 59,7% (8,1 millones de personas) tiene de 15 a 17 años.

Por sexo, se observa que 11,3 millones, equivalentes a 73% de la población analizada, son niñas y adolescentes, cuyas edades van de 5 a 17 años, frente a 23% de los varones que están en la misma escala.

La naturaleza clandestina de la situación hace difícil la protección jurídica, laboral y social para los niños y niñas, refiere el análisis de la OIT. Agrega que muchos no perciben remuneración por su trabajo y si les pagan es el equivalente a entre 20% y 50% del salario medio nacional.

Al citar el informe anual 2012 de la organización, el estudio indica que el trabajo forzoso afectaba a 20,9 millones de personas en el mundo, de las cuales 55% (14,4 millones) eran mujeres y niñas y 45% (9,5 millones) hombres y niños. Señala que del total de trabajadores víctimas de tareas forzosas, 5,5 millones de ambos sexos eran menores que laboraban casi en esclavitud, lo cual permite “inferir que muchos son niños en trabajo doméstico y situación de servidumbre”.

Otro aspecto negativo es que cerca de 5,8 millones de niñas y 2,3 millones de niños ejecutan trabajos peligrosos y una cuarta parte del total de 10,5 millones de trabajadores domésticos tienen menos de 12 años de edad. Suma las largas jornadas (más de 43 horas semanales), el trabajo nocturno, el abuso físico y sexual, y la ausencia de libertad personal.

El estudio aclara, sin embargo, que el trabajo doméstico es una fuente importante de empleo para los adultos y los jóvenes trabajadores que han cumplido la edad mínima de admisión en el mercado laboral. Añade que en América Latina y el Caribe 26,6% de las mujeres asalariadas realizan trabajo doméstico.

La Cifra

66.613 trabajadores mayores de 15 años de edad se desempeñaban como ayudantes familiares no remunerados en abril pasado, según el Instituto Nacional de Estadística. Otros 339.860 de 5 a 24 años estaban sin empleo.