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“70% de la inflación es por la depreciación del tipo de cambio en el mercado paralelo”

“El ministro Jorge Giordani exacerbó la demanda de divisas al mantener anclado el tipo de cambio por razones políticas”: Tamara Herrera | FOTO Henry Delgado

“El ministro Jorge Giordani exacerbó la demanda de divisas al mantener anclado el tipo de cambio por razones políticas”: Tamara Herrera | FOTO Henry Delgado

La directora de la consultora Síntesis Financiera critica que el Gobierno no asuma como una crisis la escasez de divisas y la cotización del bolívar frente al dólar. “La tasa de cambio en el mercado negro o paralelo se ha depreciado 162% desde el 7 de octubre del año pasado”

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“El ministro de Finanzas, Nelson Merentes, llegó nuevamente a ese cargo con una maleta de medidas que se debían tomar, pero las contradicciones  en el Gobierno han impedido que pueda avanzar y por eso la situación económica del país se ha agravado”.

De esa manera se imagina la economista Tamara Herrera la situación en la que se encuentra el jefe de las finanzas públicas, sobre quien ha recaído la tarea de flexibilizar la política cambiaria sin que en las palabras de Merentes esté planteado restablecer la libertad cambiaria o disminuir la restricción en la venta de divisas impuesta  en el país en enero de 2003.

Critica la falta de transparencia en la información económica, lo que en su opinión se suma a factores que generan mayores costos y como consecuencia inflación.

—A 10 años del control cambiario, ¿se justifica mantenerlo?

—No veo viable que con este enfoque represivo vayan a levantarlo.

—¿Desde el punto de vista económico es necesario?

—Económicamente hay que construir nuevamente las condiciones para instaurar una libertad cambiaria. Incluso, para mejorar el actual régimen cambiario, es necesario hacer modificaciones relevantes. El control debió haber sido una medida transitoria y por eso preguntaría si se puede mantener para siempre.

—Pareciera que esa es la intención porque el presidente Nicolás Maduro habló de fortalecer Cadivi.

—El control es para siempre con esta percepción de la economía y del ejercicio del poder. No veo a este Gobierno cambiando sino haciendo mejoras dentro de esa visión.

—¿Eso que llaman flexibilizar el control de cambio?

—Exacto. Flexibilización de la que tanto se habla, pero lo que ha habido es una lentitud pasmosa y preocupante. La situación que estamos viviendo era perfectamente predecible desde septiembre del año pasado cuando debieron tomarse los correctivos, pero concluye el séptimo mes del año y vemos que las decisiones económicas son trastabillantes.

—¿Hay improvisación?

—No. Lo que está ocurriendo hace pensar que no hay capacidad de decisión ni de instrumentación. No existe una cabal coordinación y tampoco llegan a acuerdos porque salir de este atolladero significa enfrentarse con muchos tabúes ideológicos.

—¿Hay contradicción en el Gobierno?

—A la economía venezolana se le salieron las costuras y llegamos a este nivel de inflación y de escasez inaceptable, que eran evitables, porque no se logra aceptar que el modelo ideológico es restrictivo. No trae bienestar de largo plazo y solamente se puede sostener con ingresos petroleros crecientes.

 —Pero no hay garantía de que esos ingresos aumenten eternamente.

—Por eso digo que el Gobierno tiene que poner la vela y orar para que los precios del petróleo suban, pero contrariamente estamos por concluir un tercer año con estabilidad.

—Pero los precios del petróleo son altos.

—Ya no son altos debido a la forma como el Ejecutivo los ha utilizado. Además, ya no sólo basta con rezar para que suban los precios del petróleo, también se necesita que Pdvsa incremente la producción.

—¿El control de cambio colapsó?

—Todo el mundo pregunta: ¿cuánto aguanta esto? o ¿llegamos al llegadero? No existe ningún llegadero y el colapso se ha materializado en una injusta e injustificada inflación, que salió de cauce y castiga muchísimo a la población, pero no veo que el Gobierno rectifique. Se intenta tener algo de pragmatismo y espero que sea eficaz, pero eso no es posible sin resolver la contradicción severa que hay con los grupos más retrógrados o radicales.

—¿Hasta dónde puede llegar el pragmatismo en materia cambiaria?

—Creo que algunas medidas están decididas, pero no instrumentadas. Probablemente se restablezcan operaciones de permuta en el cuarto trimestre del año y quizás se haga una emisión de bonos.

—¿La tasa de inflación puede ser mayor a la actual?

—La que hemos tenido ha sido brutal. Si el Gobierno empieza a hacer las cosas bien no se van a ver tasas de inflación bajas hasta que termine 2014. Considero que para lo que queda de año se presentarán variaciones mensuales inferiores a las que hemos visto, pero aun así ya apunta a 45% anual y esa tasa es muy cruel porque se combina con una situación de recesión. Si las medidas económicas se hubieran tomado a tiempo la inflación, la escasez y la tasa de cambio del mercado paralelo o negro nunca hubieran tenido el comportamiento que han mostrado.

—¿El Sistema Complementario de Administración de Divisas no es una medida que intenta corregir parte del problema?

—El Sicad es una pieza dentro de todo el régimen cambiario, pero con muchas deficiencias en su instrumentación. En el último año es alarmante todo lo que ha ocurrido en materia cambiaria, comenzando porque el ministro Jorge Giordani, que estuvo al frente del manejo económico del país incluso después de la designación de Nelson Merentes, exacerbó la demanda de divisas al mantener anclado el tipo de cambio por razones políticas, y eso destruye el tejido económico de un país.

—El ministro Giordani siempre dijo que tenía una política antiinflacionaria porque había una política antidevaluacionista.

—La visión de cómo se abordó la inflación es limitada e incompleta porque el tipo de cambio sólo se mantuvo anclado para frenar el alza de precios y de esa manera tener un dólar barato, pero lo que hizo fue exacerbar la demanda y la dependencia de las importaciones.

—El Gobierno y el Banco Central evitan hablar de la expansión monetaria como causante de la inflación.

—Por eso digo que lo único que se hizo para contener la inflación fue utilizar el ancla del tipo de cambio, pero el resto de los parámetros han sido inflacionarios como el gasto público, su financiamiento a través de un endeudamiento que no ha tenido reparo y la expansión monetaria que no observó intención de corregirla. Además, se descuidó de manera irresponsable el comportamiento del tipo de cambio paralelo.

—¿Ese comportamiento irresponsable se mantiene?

—En mi opinión no se ha tocado. La tasa de cambio en el mercado negro o paralelo se ha depreciado 162% desde el 7 de octubre del año pasado, en 37% desde que el presidente Nicolás Maduro asumió el 19 de abril y en lo que va de año 83%.

—Todavía en el Gobierno hay quien dice que el mercado paralelo no existe y se menciona la Ley contra los Ilícitos Cambiarios.

—Esa es una ley que coarta toda la actividad privada en relación con las divisas, pero es una realidad que no se puede ocultar. Diría que entre 60% y 70% de la inflación que hemos vivido desde septiembre se debe a la depreciación del tipo de cambio en el mercado paralelo y a la escasez de dólares. Las operaciones en este mercado se tienen que despenalizar, pero creo a estas alturas que en el Gobierno no se han percatado del enorme daño que ha causado mantenerlo ilegal porque sólo ha servido para crear un nicho de negocios irregulares. ¿Cómo es posible que el Gobierno no atienda eso como una crisis?


Los frenos en el petróleo

Pdvsa impone una relación de dominación a sus socios

Parte del problema de escasez de divisas surge de los inconvenientes que afronta Pdvsa para incrementar la producción y la forma cómo emprende los proyectos con sus socios en las empresas mixtas, señala la economista Tamara Herrera.

“El aumento de producción sólo es viable en tres años. De haber comenzado a tiempo, los proyectos de la faja del Orinoco podrían estar produciendo 400.000 barriles diarios adicionales, pero eso no se ha logrado porque no ha existido el clima de inversión”, agrega la directora de Síntesis Financiera. “Pdvsa en vez de tener una relación de socios, lo que intenta establecer es una dominación con respecto a las transnacionales, y pareciera más preocupada por demostrar públicamente ese dominio en vez de alcanzar los mejores resultados”.

Afirma que las autoridades de Pdvsa utilizan las palabras independencia o soberanía más como una retórica para exhibir ejercicio de poder que para mostrar resultados o habilidad económica.

ElPerfil

Tamara Herrera

Es economista egresada de la Universidad Central de Venezuela. Directora de la firma de consultoría Síntesis Financiera. Su cuenta en Twitter es @TamaraHSF en cuyo perfil indica: “Estoy dispuesta al intercambio por mejores ideas que promuevan un rescate duradero de nuestra economía”. Fue activista política y asume su profesión como una forma de impulsar cambios en las políticas públicas.