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Los fraudes del control cambiario

Dólares americanos / Raúl Romero

Dólares americanos / Raúl Romero

El primer hecho de corrupción denunciado por Cadivi fue el uso indebido del cupo de Internet

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La semana pasada fue destituido el presidente de la Comisión de Administración de Divisas, Manuel Barroso, quien había asumido el cargo en el año 2006 y pertenecía al ala militar que había ido ocupando puestos en el Gabinete Económico al comenzar el segundo mandato del presidente Hugo Chávez. La razón de la destitución no fue un misterio para nadie. El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, solicitó su renuncia luego de que descubrieron casos de sobrefacturación e importaciones ficticias a través del organismo, afirmó una fuente extraoficial.
Desde que se impuso el control cambiario en febrero de 2003 el Gobierno ha puesto en marcha varios mecanismos para la adquisición de divisas y sistemas de pago a las importaciones como Cadivi, el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera, el mercado de permuta a través de las casas de bolsa y sociedades de corretaje y el Sistema Unitario de Compensación Regional. Todos los demás han sido denunciados por el propio Gobierno de haber cometido fraude a la nación a través de ilícitos cambiarios.

El economista José Guerra explica que el control es un incentivo a la corrupción porque potencia la existencia de varios tipos de cambio. “El negocio es utilizar el tipo de cambio barato y venderlo en el mercado paralelo para recibir una ganancia cambiaria que no se puede obtener en ninguna otra actividad.
El primer hecho de corrupción denunciado por Cadivi fue el del fraude a la nación a través de tarjetas prepagadas y el uso indebido del cupo de Internet. Sobre este último la decisión tomada fue reducir de 3.000 dólares a 400 dólares la asignación anual, y se abrieron investigaciones a personas que traficaban con los cupos. La otra decisión fue eliminar las tarjetas prepagadas, tras la denuncia hecha por la comisión de 99.000 casos de fraude con el instrumento.
Hace pocas semanas –en la presentación de pruebas realizada en el juicio contra el Estado por la discriminación de Cadivi a las personas naturales por la eliminación de las tarjetas prepagadas- se constató que sólo 700 personas habían cometido fraude contra la nación. Así, quedó fuera un beneficio para 82,1% de la población que no tiene tarjetas de crédito, según cifras presentadas por la Superintendencia del Sector Bancario en el juicio.
 
Adiós al permuta
Después de 2008 y con la crisis financiera, Petróleos de Venezuela restringió en 50% la entrega de divisas al Banco Central de Venezuela. El instituto emisor comenzó a racionarlas. Sin embargo, cuando la petrolera necesitaba bolívares para cumplir algunos pagos, acudía al mercado de permuta y vendía dólares a un tipo de cambio mayor por la vía legal, lo que mantenía la brecha entre el oficial y el paralelo en términos manejables.
Pero la creciente liquidez de bolívares en la economía empezó a impulsar los precios al alza y en 2010 el Ministerio de Planificación y Finanzas culpó al mercado paralelo de este y de otro tipo de transacciones fraudulentas con dólares de la nación. Se prohibió el mercado y dejaron de operar 112 empresas en el mercado de valores.
“La excusa para el cierre de las casas de bolsa en 2010 fue la especulación, pero lo que no se quería era enfrentar la verdad: que la inflación aumentaba por la mala política económica. Ahora que no están las casas de bolsa la inflación es más alta que en 2010”, indica Guerra.

Más bonos
El Gabinete Económico buscó una opción para que ese 20% de divisas que se transaba a través del mercado de valores encontrara un escenario legal donde se pudieran negociar La orden del despacho de Finanzas fue crear la llamada Bolsa Pública de Valores Bicentenaria, como un organismo que mantendría bajo control las operaciones con bonos, pero pronto se dieron cuenta de que el mecanismo no era viable. Fue entonces cuando se tomó la decisión de crear el Sitme y alimentarlo con emisiones de bonos que comenzaron a realizarse de manera interna y a ser comprados por la banca pública o por Pdvsa.
El tipo de cambio de partida para las operaciones de subasta de títulos fue de 5,30 bolívares por dólar, pero este podría variar dependiendo de la disponibilidad de papeles. Cuando había stock el precio tendía a bajar. Con todo y la orden de que los bancos privados y del Estado debían vender parte de su almacén de bonos para poder ser subastados, al poco tiempo el mecanismo comenzó a mostrar poca disponibilidad de divisas. Ante ello, el Gobierno mostró preocupación por el alto incremento de la deuda. Un sistema que según el presidente del BCV, Nelson Merentes, estaba diseñado para durar 50 años, sólo duró 16 meses.
Adicionalmente, las reservas internacionales del BCV empezaron a mostrar agotamiento por el fuerte incremento de las importaciones. Venezuela desde 2003 experimentó un boom de compras en el exterior, cuando el aparato productivo se vio afectado por nacionalizaciones y expropiaciones y se tomarán más de 3 millones de hectáreas, de acuerdo con cifras del ministro de Tierras, Juan Carlos Loyo.
En la presentación de su nuevo libro Impresiones de lo cotidiano 2012 el ministro Jorge Giordani afirmó que a través del Sitme “se fueron del país 25 millardos de dólares”, y agregó que hubo asignaciones de divisas por las cuales el sector privado “importó chatarra”, aunque admitió que en sus señalamientos “no se escapan las empresas públicas y petroleras”.

La sobrefacturación
Un reciente estudio de la firma Ecoanalítica, basado en cifras oficiales, muestra que 40% de las importaciones públicas y 18% de las privadas eran ficticias o presentaban sobrefacturación. El informe sorprendió a los técnicos del Ministerio de Planificación y Finanzas, que no habían contabilizado la fuga de capitales.
En 2012 las importaciones públicas y privadas alcanzaron 56,3 millardos de dólares y de ese monto 15,4 millardos de dólares (27,4%) fueron compras externas ficticias, según los cálculos de la firma. La respuesta del ministro Giordani, varias semanas después, fue a través del diario Ciudad Caracas: “Cuando creas un sistema de administración de divisas, el otro polo, la gente que quiere burlarlo, nace automáticamente. Puedes perseguirlos, pero siempre le buscan la vuelta: la sobrefacturación, los containers llenos de piedra, trucos para lograr su meta: comprar barato y vender caro. Pero el régimen de administración se mantiene firme, no lo vamos a cambiar”.
La semana pasada Cadivi envió una nota de prensa en la que señaló que  abrieron procedimientos a 2.411 personas jurídicas que han presentado irregularidades en materia cambiaria, de las cuales 590 han sido denunciadas a los organismos en materia sancionatoria, a nivel administrativo y penal.
 
Corrupción en el Sucre
El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, y el presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, enviaron un punto de cuenta al presidente encargado, Nicolás Maduro, hace dos semanas en el que alertaron sobre el “crecimiento inusual” de las importaciones de bienes a través del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos. Aseguran que de proseguir la tendencia, Venezuela alcanzará este año un déficit cercano a 2 millardos de dólares. "La situación representará un importante choque en las reservas internacionales de la República", afirma.
Adicionalmente, el punto de cuenta describe que la solicitud de aumento de las asignaciones de dólares para cubrir las solicitudes del primer semestre fue rechazada por Ecuador hasta que se tomen las medidas para frenar las importaciones inusuales.

El dato
El control de cambio nació con el argumento de preservar las reservas internacionales. No obstante, desde febrero de 2003 hasta diciembre de 2012 se han fugado del país por la vía legal 144,9 millardos de dólares, según cálculos de la firma Ecoanalítica basados en cifras oficiales, es decir, 5,4 veces las reservas internacionales actuales del Banco Central de Venezuela.

Primera subasta
Los contratiempos y trabas del Sicad
El Sistema Complementario de Adquisición de Divisas hizo su primera subasta la semana pasada. El monto total fue de 200 millones de dólares. Pero el proceso estuvo plagado de contratiempos para las empresas que trataron de participar.
La página del Ministerio de Planificación y Finanzas, donde debían inscribirse las empresas, mostró dificultades y algunos códigos arancelarios no eran reconocidos. Pero, además, muchas empresas no tenían al día los 15 requisitos necesarios para estar al día en el Registro de Usuarios del Sistema de Administración de Divisas; por tanto no pudieron participar en la subasta.
Adicionalmente, los bancos mostraron su preocupación por la emisión de cartas de crédito. No sólo porque muchos no tienen relación directa con entidades financieras en el exterior que la avalen, sino también porque pone en duda el garante de la carta de crédito.