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En seis años el Gobierno contrajo 64,19% el sector automotor

Carros | AVN

En 2007 la industria automotriz vendió 491.899 vehículos, 43,3% más que el año anterior | AVN

La política automotriz de 2008 no estimuló la producción, por el contrario mermó las operaciones de las empresas

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El año 2007 ha sido uno de los mejores para la industria automotriz venezolana: vendieron 491.899 vehículos, 43,3% más que el año anterior cuando colocaron 343.351 unidades, de acuerdo con los registros de la Cámara Automotriz de Venezuela.
La cifra de automóviles comercializados en 2007 fue considerada récord en el sector, lo que motivó a las siete ensambladoras que operan en el país a invertir en ampliaciones de plantas e infraestructuras, a abrir otros turnos de trabajo y aumentar la nómina.
El 31 de octubre de 2007, sin embargo, el Gobierno las obligó a frenar en seco sus proyectos. En la Gaceta Oficial N° 38800 publicó la nueva política automotriz en la que estableció otras reglas de juego para el sector que, lejos de impulsar el ensamblaje nacional –como pretendía la medida- las operaciones se contrajeron significativamente.
En el primer trimestre de este año se armaron 14.306 automóviles: una caída de 51,07% con relación al mismo período de 2012, cuando la cifra se situó en 29.261.
Si se compara con la cantidad de carros fabricados en el primer trimestre de 2007, se observa que la contracción de la industria llega a 64,19% porque en el primer trimestre de  este año se produjeron 39.958 autos.
El resultado de los 3 primeros meses de 2013 es el peor en los últimos 10 años. Entre enero y marzo de 2003 (cuando la economía aún sentía los efectos del paro petrolero de 2002) se ensamblaron 4.391 unidades, según Cavenez.
De los carros vendidos en 2007, 336.365 fueron importados. La cifra representa 68,3% del total y 81% más que los comercializados el año anterior. La participación de los automóviles foráneos en el mercado venezolano fue la razón que esgrimió el Ejecutivo para justificar la política, por lo que impuso que para comercializar vehículos de otros mercados las ensambladoras debían solicitar licencias de importación.
Ese fue el primer obstáculo que impidió que el sector mantuviera el acelerado y sostenido crecimiento que traía. Desde que entró en vigencia la disposición, las peticiones de importación aprobadas están muy por debajo de las solicitadas.
Los datos de Cavenez reflejan que en 2008 se vendieron 59,7% menos carros importados que el año que le precedió (135.499 unidades); en 2009 el descenso fue más acentuado: se comercializaron 26.502 vehículos importados, 80,4% menos que el año anterior. En el siguiente sólo se colocaron 15.962 en el mercado, 39,7% menos que en 2009.
En 2011 y 2012 las estadísticas del gremio indican que hubo leves aumentos en las ventas de carros traídos del exterior, pero muy por debajo de las registradas antes de que se promulgara la política automotriz.

Meta incumplida. Después de un poco más de cinco años en rigor, las pocas unidades ensambladas y la disminución sostenida de la actividad ratifican que la política gubernamental no logró el objetivo de fortalecer la fabricación nacional de vehículos.
Números de la cámara muestran que en el primer año de la medida, 2008, se produjeron 135.042 carros, 21,6% menos que en 2007, entonces se armaron 172.418; en 2009 fueron 111.554, lo que se traduce en 17,3% menos con relación al año anterior.
En 2010 y 2011 los números señalan que el ensamblaje se estancó. En ambos años se registró un retroceso. En el primer año se produjeron 104.357 carros, que representa una disminución de 6,4% con respecto a los fabricados el año anterior; en 2011 la caída fue más imperceptible: se armaron 102.409 vehículos, 1,8% menos que en 2010.
Después de 5 años, en 2012 la industria experimentó el primer incremento en el proceso de producción, y el tercero consecutivo en las ventas. En lo que se refiere al ensamblaje subió 1,63% con relación al año anterior, mientras que la comercialización repuntó 8,2%. Y fue considerada una señal positiva para la industria.
En diciembre del año pasado el presidente de Cavenez, Enrique González, reconoció que el sector no alcanzó la meta de producción de 150.000 unidades, y vaticinó que 2012 marcaba el inicio de una tendencia de crecimiento para la industria.

Más trabas. En lo que va de 2013 han surgido elementos que frenan los indicios de mejoría a los que se refirió González. Además de la escasa e irregular asignación de divisas para la importación del material de ensamblaje (una constante desde 2007), este año se suman más trabas: la devaluación de 46,5% del bolívar, la entrada en vigencia plena de la Ley Orgánica del Trabajo y la inminente aprobación del proyecto de ley que regula la compra y venta de vehículos nuevos y usados nacionales o importados, del que ya está aprobado en segunda discusión casi la mitad.
Una fuente de la industria afirmó que en febrero pasado los insumos foráneos se demoraron dos meses en llegar. La situación obligó a las plantas a reducir a la mitad el ritmo de operaciones para rendir el material hasta que recibieran el nuevo pedido.
La fuente agregó que febrero fue un mes complicado para la industria porque se celebró Carnaval y, de acuerdo con la nueva ley, lunes y martes fueron días no laborables, y se produjo la devaluación.
Pese a que el Ejecutivo asegura que la ley de regulación de carros favorecerá al sector porque eliminará la distorsión de precios del mercado, los representantes de las automotrices aseveran que empeorará y que lo que necesita el mercado es incrementar la oferta para atender la elevada demanda.
“Requerimos contar oportuna y constantemente con divisas y el material de ensamblaje para subir la producción y recuperar la industria realmente”, agregó la fuente.

Los Datos
Se calcula que desde que entró en vigencia la política automotriz a principios de 2008, que redujo drásticamente la importación de vehículos y del material de ensamblaje, el sector tiene alrededor de 30% más de los empleados necesarios.
La industria no abrirá otros turnos de producción ni contratará más trabajadores ante la reducción de la jornada laboral y los dos días libres continuos. “Por la situación del país y el contexto político económico decidimos continuar con uno solo y fabricar lo que se pueda en ese tiempo”, señaló una fuente.