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Pedro Rivas: “Es demasiado riesgoso ser productor agrícola”

El presidente de Fedeagro, Pedro Rivas / Nelson Castro/El Nacional

El presidente de Fedeagro, Pedro Rivas / Nelson Castro/El Nacional

El dirigente señala que el sector ha sido afectado por políticas económicas erradas, además de elementos climáticos, la inseguridad personal y jurídica, y la falta de mano de obra han alejado las inversiones

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Estos años han sido difíciles para el sector, dice el presidente de Fedeagro, Pedro Rivas. Las políticas agrícolas no han sido acertadas, a lo que se  suma el clima adverso de sequía o fuertes lluvias que afectaron siembras y cosechas. Agrega que pese al financiamiento por el aumento de la cartera agrícola, los recursos se diluyeron en pago de altos costos de producción, deudas, maquinarias y muy poco se dedicó a la inversión productiva.
Considera que debe hacerse un esfuerzo por recuperar la producción e incrementar las hectáreas sembradas y advierte que sólo se logrará si se respeta la propiedad privada, y que se coordinen medidas conjuntas entre agricultores y Gobierno.
“Cuando hemos trabajado juntos para incentivar la siembra se han obtenido buenos resultados”, asegura Rivas, que la próxima semana dejará la presidencia de Fedeagro que ocupó durante cuatro años. El turno ahora será para Antonio Pestana, productor del estado Portuguesa que se ha desempeñado como vicepresidente del gremio.
—¿Cuál es su balance sobre la situación del sector agrícola?
—La realidad del campo está muy impactada por situaciones climáticas y decisiones políticas poco acertadas. Tenemos que buscar la manera de que los productores nos acerquemos al consumidor y a la realidad del país, producir más alimentos para bajar la inflación.
Desafortunadamente hay políticas económicas que no han sido satisfactorias y han incidido en la producción agrícola, al punto de que pese a que en 2012 se recuperaron algunos rubros aún estamos por debajo de la producción de 2007 y, además, no alcanzamos a cubrir la totalidad del consumo. Hay que reconocer, por ejemplo, que el año pasado mejoró la distribución de semillas y este año estamos por consolidar la entrega de agroquímicos, maquinaria y equipos. Con insumos y semillas a tiempo se puede garantizar la siembra y por supuesto con el valor humano del agricultor, que es fundamental. No hay mejor satisfacción que ver los anaqueles de los supermercados llenos con productos frescos y cultivados en Venezuela en el caso de las hortalizas, y esperamos que se recupere el resto de los rubros.
—¿Por qué no se producen suficientes alimentos en el país?
—Varios factores inciden. Uno que nos preocupa es que ha habido un retroceso desde el punto de vista de formación del capital humano. Muchos potenciales productores han migrado del campo a las zonas urbanas, existe una fuerte escasez de mano de obra en el sector. Mientras en otros países hay una generación de relevo que se incorpora al trabajo en el campo, en Venezuela pasa todo lo contrario. También hace falta seguridad y bienestar para el sector y los productores.
Hay sectores agrícolas donde hay carencia de servicios públicos, vías en mal estado, se va la luz constantemente y la inseguridad es un grave problema. Igualmente tenemos que ver cómo rediseñamos la situación. Hace falta más tecnología, conocer y aplicar nuevas técnicas en distintos cultivos. Prácticas agronómicas diversas para brindarle a la población suficientes alimentos. El propósito es que haya más producción de alimentos y rubros agrícolas a  precios asequibles.
—¿En qué porcentaje está la falta de personal en el campo?
—Hay zonas donde la ausencia de mano de obra especializada pasa de 30%. Hay que aclarar que muchos productores pagan más del salario mínimo a los empleados, se cancela entre 1.200 y 1.500 bolívares semanales a muchos tractoristas, más los beneficios de los tickets alimentación y la comida.
En Guárico, por ejemplo, muchos prefieren irse a trabajar en obras de construcción del Gobierno en lugar de sembrar y realizar labores agrícolas. Aunque se paga por encima de salario mínimo no podemos aumentar más porque las ganancias del sector están restringidas. Tenemos controles de precios por debajo de los costos de producción y la inflación con el alza de los implementos de trabajo, afecta al sector.
—¿Proponen, entonces, eliminar el control de precios?
—No nos oponemos a las regulaciones siempre y cuando no se conviertan en un sistema cerrado y casi de congelamiento de precios en los que es imposible trasladar los costos de producción. Tiene que haber una revisión constante de los precios y más en una economía como la venezolana afectada por una inflación alta. En el caso de los rubros agrícolas, en abril del año pasado anunciaron los precios de los cereales, pero se cobró entre agosto y septiembre. Todos esos meses que pasaron hubo aumento de costos, salarios y otros gastos que diluyeron el precio fijado por el Gobierno.
En este momento hay muchos productores que sembraron y cultivaron arroz, girasol, caña de azúcar y café, y los precios pagados fueron muy bajos y no cubren los costos.
La rentabilidad ha sido muy baja y hay un desgaste del sector agrícola que ha tenido que pagar altos costos. Los recursos se han gastado en cancelar deudas, comprar equipos, salarios, y hay poca inversión. Además cada vez son menos los productores agrícolas en el campo venezolano.
—En los últimos años la cartera agrícola creció en más de 42%, ¿entonces por qué no se ha invertido más, a qué se han destinado los recursos?
—La cartera agrícola se ha diluido en pagar altos costos en insumos, deudas y maquinarias, pero no ha ido a la inversión productiva. En maíz no hemos logrado crecer lo suficiente, se han sembrado 600.000 hectáreas, máximo, y en los últimos años se ha reducido, entonces la preocupación que tenemos es que se deben incorporar nuevas hectáreas de siembra.
Otro ejemplo es el del tomate, en el país se llegaron a sembrar 3.000 hectáreas en el ciclo de verano dedicadas al consumo industrial, pero hoy apenas llegamos a entre 200 y 300 hectáreas. No ha habido una inversión porque no se incorporan nuevas hectáreas de siembra, se ha hecho un esfuerzo en mejorar los rendimientos y desde Fedeagro hemos impulsado la tecnificación de los productores. El rendimiento del maíz era de 1.200 kilos por hectáreas hace más de 30 años y ahora estamos en 3.200 kilos.
—¿Cuál es la piedra de tranca para el sector agrícola?
—Por razones políticas ha habido algunas trabas. Hay funcionarios, no todos, que desconocen la situación en el campo y ponen trabas como lo sucedido hace unas semanas con los obstáculos para trasladar la cosecha de hortalizas. Ahora bien, en términos generales hay otras dificultades y problemas estructurales como la inseguridad jurídica y el irrespeto a la propiedad privada. Otro gran problema es la creciente inseguridad personal y los índices de delincuencia en las zonas rurales, que ha alejado a los productores del campo.
Es muy riesgoso ser productor agrícola en Venezuela. Muchos agricultores han sido víctimas de robo al igual que sus trabajadores. Eso merma la productividad porque ahora se tiene que trabajar menos. En la parte económica la falta de estímulos con precios rezagados también incide en la actividad.
—¿Qué porcentaje de alimentos son importados?
—En el caso de los rubros agrícolas se calcula un promedio de 70%. Claro que hay rubros en los que es mayor o menor la incidencia de insumos importados, dependiendo de la producción. El año pasado aunque se creció en varios rubros, la producción siguió siendo deficitaria y se importó para atenderla. En arroz apenas se cubrió 58% del consumo, el resto fue importado. En caña de azúcar 41% es nacional y 59% importado, en café 48% nacional y 52% importado, en girasol la producción sólo cubre 7,68% de las necedades de consumo. En total, en grasas la demanda es de 720.000 toneladas y sólo producimos 139.232 entre palma aceitera, algo de soya y girasol que es de 7,68%. En maíz, pese a haber crecido, apenas logramos atender 38% del abastecimiento con producción nacional. Hay un proyecto para sustituir importaciones que se plantearon las autoridades, ese plan debe reforzarse con el trabajo conjuntó entre sector público y productores agrícolas privados para incrementar las áreas de siembra y reducir la dependencia de la compra externa de insumos y materias primas agrícolas. Se ha demostrado que cuando trabajamos juntos se pueden conseguir cosas positivas.

Es posible ser exportadores
El presidente de Fedeagro, Pedro Rivas, es optimista. Afirma que con esfuerzo y buenos planes se puede llegar a transformar al sector agrícola en exportador. “Hemos tenido tiempo y dinero para lograr un cambio agrícola en el país, que lamentablemente no se ha cristalizado. Si dejamos la política y nos dedicamos a producir lo podemos alcanzar, porque es que vivimos en una sola elección. Podemos producir más, incluso para exportar. Cada vez que el Ejecutivo decide trabajar con el sector privado aumenta la producción”.
Sostiene que es una realidad que la seguridad alimentaria está sustentada en importaciones. “Hemos perdido soberanía alimentaria porque no se produce lo suficiente. También hay muchos alimentos procesados que ahora se importan de otros países como los quesos. Ojalá que avancemos y superemos las diferencias políticas y trabajemos unidos para producir más”, dijo.

Perfil
Pedro Rivas es economista graduado de la Universidad Santa María en 1983, y se ha dedicado al área agrícola desde muy joven. Fue asesor de algunas empresas petroleras especialistas en la perforación de pozos y del sector químico y, también, asesor en el desarrollo y planificación de proyectos.
En los años noventa se incorporó al trabajo gremial agrícola en el estado Guárico e ingreso como miembro de Fedeagro, en la que ha sido director, vicepresidente y presidente desde hace cuatro años.