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Juan Carlos Monedero: Se pueden resolver problemas que en 14 años tuvieron difícil solución

Juan Carlos Monedero, investigador del Centro Internacional Miranda / Leonardo Guzmán/El Nacional

Juan Carlos Monedero, investigador del Centro Internacional Miranda / Leonardo Guzmán/El Nacional

El investigador del Centro Internacional Miranda afirma que la revolución bolivariana ahora afronta retos como atender la inseguridad o la inflación. “Chávez tuvo éxito en la lucha por superar el neoliberalismo, pero requiere más tiempo superar el capitalismo y sus vicios en un país rentista”, agrega

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“El español de la revolución bolivariana”, así fue llamado Juan Carlos Monedero en el acto de presentación del movimiento Patria Socialista, plataforma electoral en apoyo al presidente encargado, Nicolás Maduro, que integran los investigadores del Centro Internacional Miranda.

Monedero lleva más de seis años involucrado con el centro, institución creada para propiciar el pensamiento sobre la revolución bolivariana. Sin embargo, la organización no ha estado exenta de problemas por las críticas que ha hecho al proceso político que lideró el presidente Hugo Chávez. Habla del legado, no habla de riesgos pero sí de retos.

—¿Es viable el socialismo del siglo XXI sin Chávez?

—De todas las personas que el presidente Chávez pudo haber escogido optó por Nicolás Maduro y eso fue una genialidad, porque él es quien tiene más capacidad para sumar sectores. También entendió que se trataba de la persona con más experiencia internacional, algo que resulta esencial para el mantenimiento del proceso, cuya existencia está ligada a la integración latinoamericana.

—¿La experiencia que tuvo Maduro en la Cancillería fue fundamental para ser escogido como sucesor de Chávez?

—Fue un elemento esencial. A eso agrego que Nicolás es un trabajador con experiencia sindical. Por tanto, cubría los requisitos más que cualquier otro candidato posible y por eso creo que la decisión del presidente Chávez de pedirle a su pueblo que acompañara a Maduro estaba llena de inteligencia.

—¿Por qué Chávez –viniendo de filas militares– optó por un civil y no por alguien de la Fuerza Armada?

—Por la grandeza que tenía el presidente Chávez. Él se ha tenido que morir para que mucha gente entienda su grandeza y ahora se reconozca en la ONU, la OEA y muchas cancillerías. El presidente sentó las bases de la unión cívico-militar. Fue un hombre que se levantó contra el papel tradicional de los militares en Venezuela y permitió una reconciliación entre la Fuerza Armada y los civiles. Un gesto que muestra su gran generosidad fue entregarle el poder a un civil y establecer la subordinación de lo militar a lo civil.

—¿Eso lo puede impulsar Maduro?

—Claro. El presidente buscó a la persona que tuviera la mayor capacidad de sumar sectores y Nicolás Maduro es la persona con mayor interlocución.

—Pero Maduro ha devaluado el bolívar dos veces en el tiempo que lleva como presidente encargado y hereda de Chávez una situación complicada marcada por alta inflación, escasez e inseguridad.

—Con el tema de la inseguridad de pronto con la llegada de Nicolás se le da un nuevo impulso y eso permite que se superen los cuellos de botella anteriores. Lo que se está dando en el tema de la inseguridad también puede ocurrir en otros ámbitos como la inflación.

—¿Por lo que dice la inseguridad y la inflación son cuellos de botella que sólo Maduro podrá afrontar?

—La gente se equivoca si piensa que Nicolás es simplemente la persona que Chávez señaló como su sucesor. Es una persona con profunda experiencia y diferente a la que tenía el presidente Chávez, y con una necesidad de convertir en política lo que antes el presidente gestionaba desde su propio carisma. En este momento hay una conjunción de elementos que permiten resolver problemas que en 14 años tuvieron difícil solución.

—¿Muchas de las medidas que se tomaron durante el gobierno de Chávez podrían ser revertidas ahora que ya él no está?

—Después de 14 años muchas de las instituciones de la cuarta república ya fueron barridas y han aparecido nuevas que sientan las bases para caminar rumbo al socialismo. Hay una nueva Constitución, un nuevo sistema de partidos políticos, nuevos medios de comunicación, un pueblo que ya no es analfabeto y un conjunto de leyes que están dentro del nuevo marco constitucional.

—Sin embargo, Chávez en la campaña electoral del año pasado en varias oportunidades criticó la falta de eficiencia en la ejecución de obras públicas. ¿No está en riesgo el proceso revolucionario por eso?

—Vemos que Chávez tuvo éxito en la lucha por superar el neoliberalismo, pero requiere más tiempo superar el capitalismo y sus vicios en un país rentista. En España hace 40 años murió el dictador Franco y todavía hay franquismo sociológico. Por tanto, en 14 años Venezuela no se podía librar del “cuarto-republicanismo” sociológico. Ese elemento de la eficiencia está vinculado con un Estado débil, la cultura de lo fácil y del clientelismo y a un país que tiene petróleo. Ese es uno de los retos.

—¿Las fallas en muchas empresas que fueron estatizadas o nacionalizadas no son un problema?

—El capitalismo de Estado tiene un problema: no termina con las estructuras de explotación vinculadas con el propio capitalismo.

—¿Las estatizaciones llevaron a un capitalismo de Estado o a un socialismo?

—En Venezuela hay una mezcla de elementos. Hay capitalismo de Estado, socialismo de mercado y de socialismo, generados por la propia condición mestiza del proceso bolivariano. Una de las ventajas del presidente Chávez era que no venía de las tradicionales fuerzas de la izquierda y no respondía a ningún tipo de credo, sino que el inventamos o erramos era una realidad. El proceso bolivariano se ha caracterizado por su heterodoxia y su frescura.

—Pero usted dice que el capitalismo de Estado mantiene un sistema de explotación que critica.

—Sí, pero tiene dos ventajas en Venezuela: la redistribución de la renta y la construcción de una esfera pública que facilita la idea del socialismo porque es difícil pasar de una estructura capitalista sin redistribución de renta a una socialista, ya que la gente no la entiende. La fase de capitalismo de Estado ha tenido grandes ventajas en Venezuela. Un ejemplo muy claro que vemos hoy es que la población entiende que tiene acceso a la sanidad, pero también comprende que debe cumplir una serie de requisitos y lapsos. Otro reto que tiene Maduro, y lo tenía muy claro el presidente Chávez, es hacer pedagogía popular para construir una mentalidad socialista.

—Usted dijo en unas declaraciones que el capitalismo siempre tiene la capacidad de reinventarse, ¿ese es un riesgo para el socialismo bolivariano?

—Uno de los aspectos que se está viendo en Europa es cómo los logros sociales sí son reversibles. Después de la Segunda Guerra Mundial se alcanzó el Estado social y ahora lo estamos perdiendo. Si el socialismo no se blinda en términos de cultura política, siempre está la posibilidad de que regrese la estructura capitalista. Los defensores del capitalismo son capaces de decir que no es capitalismo.

—Se habla de capitalismo moral.

—Eso es un oximorón como decir silencio estruendoso, fuego helado o hablar de un soldado amable en medio de la guerra. El capitalismo no puede ser moral porque desaparecería.

Un desencuentro puntual con Nicolás

El presidente encargado, Nicolás Maduro, como ministro de Relaciones Exteriores, en junio de 2009 dijo: “Hay suficientes temas para dedicarse a trabajar y no a hablar paja, porque hay quienes prefieren ponerse a elucubrar mientras otros nos dedicamos a construir. En Venezuela hay retos muy importantes como para que un grupo de compañeros, que se llaman intelectuales de izquierda, trabajen en función de servir con sus opiniones al montaje de un cuadro para dañar el liderazgo del Presidente”.

De esa manera el entonces canciller respondió a la crítica del hiperliderazgo de Hugo Chávez que expresó Juan Carlos Monedero en unas jornadas organizadas por el Centro Internacional Miranda hace cuatro años. Ahora a Monedero se le preguntó si su respaldo a Maduro no resulta contradictorio.

“En aquel momento hubo un desencuentro puntual, pero yo tengo una excelente relación con Nicolás Maduro, verificada públicamente”, respondió. “Quien ha trabajado políticamente sabe que los revolucionarios que nos encontramos en el camino siempre discutimos mucho entre nosotros. Nicolás es una persona que, al igual que el comandante, lee, respeta el pensamiento y es muy práctico, pero también contrasta sus decisiones con los elementos teóricos. Eso lleva a que a veces piense que los prácticos tienen razón y otras que sean los teóricos”, agrega.

De acuerdo con Monedero, el chavismo está pasando del hiperliderazgo a una dirección coral entre Maduro y otros dirigentes.

El Perfil

Juan Carlos Monedero

Politólogo e investigador del Centro Internacional Miranda.

Es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Hizo estudios de doctorado en la Universidad de Heidelberg, en Alemania.

Es profesor de Ciencias Políticas en la UCM, donde desarrolla su labor de investigación e imparte asignaturas relacionadas con instituciones políticas, teoría del Estado, América Latina y sistemas políticos.