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José Rojas, un agente del Gabinete que se refugia en el FMI

José Rojas participó en las reuniones en las que se decidió la creación del Sistema Cambiario de Administración de Divisas / Ernesto Morgado

José Rojas participó en las reuniones en las que se decidió la creación del Sistema Cambiario de Administración de Divisas / Ernesto Morgado

El ex ministro de Finanzas se debate entre la crítica a la revolución y la lealtad al titular de planificación

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Una reseña del Wall Street Journal de principios de abril de este año dice que "el ex ministro de Finanzas José Alejandro Rojas, considerado más pragmático que ( Jorge) Giordani, sería un candidato para sustituirlo, según varias personas cercanas al Ejecutivo. En un correo electrónico, Rojas escribió que estaba `previsto’ que desempeñara un papel en el nuevo Gobierno, pero no ofreció detalles".

Los rumores predominaron y fue constante su presencia en Caracas en los meses de marzo y abril, lo que hizo suponer que volvería al cargo que ocupó entre 1999 y 2001, y dejaría la comodidad de su vida en Washington, donde reside desde hace más de 10 años cuando fue designado representante del gobierno del presidente Hugo Chávez ante varios organismos internacionales: primero del Banco Interamericano de Desarrollo, luego del Banco Mundial y finalmente en el Fondo Monetario Internacional.

En las reuniones que Rojas ha tenido con los gurús del BID o del FMI ­muy cautelosamente­ ha dejado escapar críticas a la revolución bolivariana.

Sus excusas para no salirse del proceso son: "Los cambios se pueden impulsar mejor dentro del Gobierno" y privilegia la relación de su mentor y maestro, el ministro de Planificación, Jorge Giordani, que a su vez le profesa el cariño de un padre a un hijo.

En no escasas ocasiones Giordani se ha referido a Rojas como "el mejor econometrista de América Latina y quizás del mundo", mientras que Rojas no ha tenido los mismos elogios ­al menos públicamente­ para retribuir el afecto.

"Entiendo las críticas que se le hacen a Jorge (Giordani) pero no me pueden pedir a mí que abiertamente las apoye", dijo Rojas hace unos seis años en un almuerzo ­casi confidencial­ con un grupo de profesionales miembros de una asociación civil, cuyo nombre debe permanecer en el anonimato.

Sus viajes a Caracas son constantes. Visita a sus padres, pero también rinde cuentas al Gobierno. Giordani, en el tiempo que estuvo en el Ministerio de Finanzas, reconoció en varias oportunidades haber conversado con Rojas sobre determinadas políticas públicas y se aseguró que su presencia fue determinante para convencerlo de la necesidad de contar con un mecanismo paralelo a Cadivi y fue lo que dio origen al Sicad, Sistema Complementario de Administración de Divisas.

Rojas estuvo en el país los días en que técnicos del Banco Central de Venezuela, del despacho de Finanzas y Petróleos de Venezuela armaban el primer ensayo de subasta del Sicad y aprovechó para compartir con Giordani y sus hijas en el bautizo de Impresiones de lo cotidiano 2012, el más reciente libro del ministro.

El informante En 1998, José Rojas era un estadístico de la Universidad Central de Venezuela con posgrado en Economía.

Trabajaba en la Oficina de Programación y Análisis Macroeconómico, una dependencia de estudio e investigación del extinto Ministerio de Hacienda (hoy Finanzas).

Tenía acceso a información sobre la política fiscal del Gobierno y de manera oculta mantuvo reuniones con el comando de campaña de Hugo Chávez.

Buena parte del cuadro fiscal que afrontó el presidente Rafael Caldera al término de su segundo gobierno por la caída de los precios del petróleo, no fue desconocido para las personas que estaban al frente de la estrategia y de los mensajes del entonces candidato presidencial.

Rojas formalmente debía compartir el tiempo entre su trabajo en la Oficina de Programación y Análisis y su labor docente en los posgrados de la UCV y la Universidad Católica Andrés Bello, pero los estudiantes tuvieron que afrontar constantes ausencias del profesor porque ante todo estaba "un compromiso con la patria", como llegó a decirle en una oportunidad a sus pupilos que le reclamaban sus inasistencias.

Ganó Chávez y las miradas en el comando se dirigieron a Rojas, pero en ese momento Giordani advirtió: "Al muchacho le falta todavía mucho". La situación era crítica y de allí que se optó porque la ministra de Hacienda del presidente Caldera, Maritza Izaguirre, permaneciera por breve tiempo en el cargo.

Seis meses más tarde se cumplió el deseo que abrigaba Rojas y a mediados de 1999 fue nombrado ministro de Finanzas. Poco duró el sueño de intentar el equilibrio fiscal y llegó al extremo de tener que desmentir un informe elaborado por sus técnicos ­avalado con su firma­ que planteaba la inviabilidad financiera para el Gobierno debido a los compromisos que imponía la nueva Constitución.

Estuvo dos años en el puesto. "Bajo mi administración se tomaron medidas positivas", aseguró un año después de salir del ministerio.