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"Gobiernos anteriores no persiguieron a los sindicalistas"

Juan Gómez, secretario general del Sindicato Único de Empleados Públicos de la CVG, Sunep-CVG / Omar Véliz

Juan Gómez, secretario general del Sindicato Único de Empleados Públicos de la CVG, Sunep-CVG / Omar Véliz

El secretario general del Sindicato Único de Empleados Públicos de la Corporación Venezolana de Guayana afirmó que los gerentes oficialistas de las empresas básicas critican los contratos colectivos, pero se benefician de sus cláusulas para adquirir viviendas de lujo y jugosas jubilaciones

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El 22 de abril pasado, Juan Gómez, secretario general del Sindicato Único de Empleados Públicos de la CVG, Sunep-CVG, denunció ante la Organización Internacional del Trabajo la persecución del Gobierno y de sindicalistas afectos contra los trabajadores que votaron por Henrique Capriles Radonski en las elecciones presidenciales.

Gómez envió una carta al director general de la OIT, Guy Ryder, en la que le solicita una acción urgente de llamado a capítulo al Gobierno para que cese de inmediato el acoso político, condenado por el convenio 111 del organismo internacional, contra los trabajadores del sector público.

La queja se sumó al expediente 2763 abierto en la OIT y que contiene los reclamos de 2010 sobre la criminalización de la protesta por parte del Gobierno venezolano hacia los trabajadores de la Siderúrgica del Orinoco, sometidos a régimen de presentación en los tribunales, y la condena a siete años y medio de prisión contra Rubén González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera del Orinoco, Sintraferrominera.

Agregó que los trabajadores y el pueblo del estado Bolívar votaron contra Nicolás Maduro porque la situación financiera, operacional y laboral de las empresas básicas es muy mala. En la entidad imperan la inseguridad personal, el sicariato sindical, la falta de empleo, la escasez de alimentos, la inflación y los apagones, entre otros problemas, señaló.

--¿Qué lo motivó a enviar la queja a la Organización Internacional del Trabajo? --Dos días después de las elecciones del 14 de abril, el entonces presidente de la CVG, Rafael Gil Barrios, se reunió con varios dirigentes sindicales oficialistas dolidos porque por primera vez en 14 años la oposición les ganó en Bolívar. Lejos de aceptar la derrota electoral, estos sindicalistas esquiroles que traicionan a su propia clase auparon la persecución contra todos los trabajadores del sector público nacional y plantearon el regreso de la lista Tascón. En la carta alerto al director general de la OIT sobre la operación limpieza que estos dirigentes dieron a conocer incluso por la prensa regional y nacional.

Los gobiernos anteriores no persiguieron a los sindicalistas, hoy del chavismo, porque entonces a cualquier trabajador que ingresaba se le pedía su currículum técnico o profesional.

--¿Cree que habrá una rápida respuesta del organismo internacional? --La gravedad de la denuncia así lo amerita. Creo que Guy Ryder se comunicará pronto con el Gobierno para que dé una explicación y corrija la violación del convenio 111 de la OIT, que prohíbe la discriminación política. Además, la queja se sumó al expediente que introdujimos en 2010 por las violaciones que criminalizaban la protesta contra varios trabajadores de Sidor, sometidos a régimen de presentación judicial, y el secretario general de Sintraferrominera, Rubén González, condenado a siete años y medio de prisión por defender los derechos de los trabajadores. Sobre esto hubo un pronunciamiento de la OIT en cuanto a parar los juicios, pero el Gobierno sólo suspendió la condena a prisión contra Rubén González, a cambio lo sometió a un nuevo juicio cuyo proceso ha sido paralizado cinco veces.

--Con toda esta exposición internacional ¿por qué el Gobierno continúa la persecución? --Su intención es acabar con el movimiento sindical independiente que no se somete al pensamiento único ni a la pérdida de los derechos democráticos y laborales como la huelga y la protesta. Por eso, hay 200 sindicalistas y trabajadores sometidos a régimen de presentación en los tribunales y, a raíz de las elecciones del 14-A, hay despidos como los 400 del magisterio en el Zulia y la elaboración de listas parecidas a la de Tascón, para depurar los organismos del Estado y dejar sólo a los que consideran leales.

--Usted mencionó problemas en las empresas básicas y en la CVG. --La situación es crítica. Las empresas y la corporación están prácticamente paralizadas por la falta de inversión, las plantas tienen serios problemas operativos porque no hay repuestos, equipos ni materias primas e insumos (como la bauxita y el aluminio que se están importando) para normalizarlas y mucho menos aplicarles mejoras tecnológicas. Los trabajadores ponen todo de su parte para garantizar las operaciones en un ambiente de trabajo con fallas en la seguridad industrial y tienen que proporcionar hasta las resmas de papel para las oficinas.

--Pero voceros gubernamentales aseguran que se han invertido 5 millardos de bolívares en las empresas básicas. --No hemos visto en qué se han empleado esos recursos.

El problema es que no se hacen las auditorías sobre la ejecución de los presupuestos, programas y proyectos a los que no se les hace seguimiento. Ponen como vicepresidentes, directores y gerentes a personeros de otros estados, incluso algunos trabajan desde Caracas, que no conocen la realidad de Guayana. Esos señores velan por su propio interés, lo que explica la corrupción.

--¿Qué pasa con las convenciones colectivas? --El problema de los pasivos laborales es general en la CVG y las empresas básicas.

Los contratos vigentes y cuyos compromisos incumple el patrono están vencidos desde hace cuatro años, excepto Sidor que tiene dos años. Pese a la orden del presidente Hugo Chávez del 7 de agosto de 2012 de discutir la contratación colectiva, las negociaciones entre la empresa y los sindicalistas sumisos se han reducido a cláusulas que no resuelven el problema del bolsillo de los trabajadores y sus familias. El otro contrato en discusión es el de Carbonorca, pero la empresa aplica tácticas dilatorias.

--¿En la llamada cuarta república se presentó una situación igual? --No. Los contratos se discutían y firmaban a tiempo luego del proceso de negociación entre las partes. Desde 2006-2007 la constante ha sido los reclamos contractuales de los trabajadores. Los ejecutivos y directores de la CVG y las empresas critican los contratos colectivos. Dicen que son onerosos, pero se aprovechan de los beneficios de las convenciones para conseguir créditos financieros y adquirir viviendas lujosas o conseguir jubilaciones jugosas.

--¿Por qué el oficialismo perdió las elecciones en Guayana? --La población se cansó de las promesas del Gobierno y del empeoramiento de su calidad de vida. Guayana era la región más tranquila de Venezuela, hoy la inseguridad personal se ha apropiado de las calles, además está el problema de la violencia sindical y el sicariato en el que Bolívar registra el mayor número de fallecidos. Tenemos la inflación más alta, a lo que se agrega la escasez de alimentos, de otros insumos y los apagones. Del polo de desarrollo industrial y minero con oportunidades de empleo y una fuente de ingresos para el país complementaria al petróleo, hemos pasado a ser la región con la tasa más alta de desempleo.

Sindicatos de base contra la burocracia
Los secretarios generales de varias organizaciones obreras crearon en febrero pasado el Movimiento de Sindicatos de Base, Mosbase, para impulsar la unidad de los trabajadores en la acción por el rescate de espacios y reivindicaciones logrados en años de lucha, informó el dirigente Juan Gómez.

El directivo del Sindicato Único de Empleados Públicos de Guayana señaló que las centrales obreras como la Confederación de Trabajadores de Venezuela, la Unión Nacional de Trabajadores y la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores están divorciadas de la base trabajadora.

"Los trabajadores están desamparados de esa dirigencia de cúpulas, acartonada y burocrática", dijo. Agregó que las centrales y las federaciones están alejadas de la labor de los sindicatos, con afiliación verdadera de trabajadores, por sus derechos y la discusión de los contratos colectivos.

Mosbase agrupa los sindicatos de Ferrominera del Orinoco, CVG, Ipostel, pequeñas empresas de Guayana, telecomunicaciones y el sector salud, entre otros.