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Juan Szabo: En EE UU se está dando una revolución energética

Juan Szabo / Alexandra Blanco

Juan Szabo / Alexandra Blanco

 El ex presidente de la Corporación Venezolana del Petróleo advierte sobre los drásticos cambios que registra la industria de hidrocarburos debido al desarrollo del petróleo de esquistos. “La OPEP seguirá teniendo un papel importante pero sólo quedará como una válvula de control de los precios del crudo”, señala

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Juan Szabo fue el segundo ejecutivo de Petróleos de Venezuela más solicitado por representantes de las transnacionales en los años noventa. En esa década fue reactivada la vieja Corporación Venezolana del Petróleo como una filial de la estatal para liderar los proyectos que se emprendieron con empresas nacionales privadas e internacionales en lo que se llamó la apertura petrolera, proyecto que fue revertido en 1999 con la llegada de Hugo Chávez a la Presidencia de la República.

Ahora Szabo está jubilado, pero se mantiene como un activo consultor para empresas de hidrocarburos en América del Sur, donde Venezuela ya no es el único protagonista. Debe compartir su papel con Brasil y Colombia. El experto afirma que el petróleo continuará reinando como la principal fuente energética del mundo.

“No tengo ninguna duda de que habrá aumento en la demanda debido al crecimiento poblacional. De aquí al año 2030 se tendrá un incremento de 40% en el requerimiento de energía. Por más vueltas o estudios que den, la mitad de esa demanda será petróleo y gas”, asevera.

—¿No es factible que ocurra algún repunte de fuentes alternas y se reduzca el peso del petróleo?

—Se tendría que poner un precio de 200 dólares el barril para que fuentes alternas como la energía eólica u otras puedan ser sustitutas. La existencia de petróleo de diferentes fuentes permitirá que el precio esté relativamente alto, pero no tan elevado como para que le dé cabida a otras fuentes.

—¿Cuando habla de diferentes fuentes se refiere a la producción que proviene del shale oil o petróleo en esquitos?

—En español no tiene buena traducción. Me parece que lo correcto es hablar de gas y petróleo de lutitas. Las reservas mundiales de este petróleo están entre 1,3 millardos y 1,4 millardos de barriles, y lo que se espera de acumulación pudiera alcanzar 2 veces ese volumen.

—¿Ese petróleo permitirá que Estados Unidos se autoabastezca?

—Cuando se habla del autoabastecimiento de Estados Unidos no se está refiriendo al de crudo sino más bien energético, es decir, incluye petróleo, gas, nuclear, biocombustibles y otros. Por eso se cree que en los próximos años van a llegar a ser autosuficientes, pero siempre requerirán importar algo de petróleo y van a lograr exportar gas. La revolución del petróleo de lutitas es importante si vemos como hace pocos años Estados Unidos importaba 14 millones de barriles diarios de petróleo y ahora está en 8 millones de barriles al día con tendencia a continuar bajando.

—¿Por qué lo ve como una revolución?

—En Estados Unidos se está dando una revolución energética porque se juntaron unas condiciones apropiadas, en el subsuelo y en la superficie. En cambio, desgraciadamente, en Suramérica vemos que los países con excelentes condiciones de subsuelo tienen condiciones gubernamentales y fiscales malísimas. En general, en América Latina vemos como las buenas condiciones del subsuelo son inversamente proporcionales a la superficie. Por ejemplo, Venezuela y Ecuador son los países que ofrecen un petróleo de fácil extracción, pero sus sistemas fiscales son los menos atractivos.

—¿Las condiciones fiscales de Estados Unidos permitieron esa revolución?

—Totalmente. Estos desarrollos requerían innovación tecnológica y eso sólo se logra con competencia y sin una carga fiscal tan elevada. Por tanto, cuando se tiene un sistema que es totalmente competitivo pasa lo que estamos viendo en Estados Unidos. A diferencia de lo que venía ocurriendo con la industria petrolera tradicional que contrataban poco personal,  estos proyectos de shale oil necesitan mucha gente y están permitiendo que el negocio ya no sólo esté  reservado a grandes transnacionales  o empresas estatales, sino que también participe una cantidad importante de  pequeñas compañías. Prácticamente estamos hablando de otra industria, que precisa ser competitiva e innovadora para que sea rentable.

—Los proyectos se están dando también porque el precio del crudo está alto. ¿Qué ocurre si bajan?

—Esos escenarios de bajo precio del petróleo no existen. Todos los crudos que se van a producir de ahora en adelante, sean o no convencionales o crudo extrapesado, se podrán extraer por encima de 80 dólares el barril, pero ya no es posible plantearse precios de 50 dólares.

—¿La revolución del shale oil parece que está permitiendo una estabilidad en el precio?

—Hay varios factores que producen esa estabilidad porque ese petróleo está disponible, se produce en países que no pertenecen a la OPEP y, por tanto, no está limitado a cuotas de producción.

—¿Qué papel desempeñará la OPEP frente a esa oferta? —La organización seguirá teniendo un papel importante, pero sólo quedará como una válvula de control de los precios del crudo. Cuando el precio tienda a bajar, países como Arabia Saudita la cerrarán.

—En la OPEP hay países interesados en no frenar la producción

—El único que subirá la producción es Irak y vamos a ver 1,5 millones de barriles adicionales al día.

—¿Y Venezuela?

—¿Qué va a pasar en Venezuela? Esa es la gran incógnita. Hay posibilidades de hacer grandes cosas pero con el sistema fiscal actual es muy difícil, comenzando por la contribución especial por precios exorbitantes del petróleo. Prefiero que se gane 50% de algo que 100% de nada.

—¿Habrá que revisar hasta el esquema de empresa mixta?

—No quiero referirme a eso, pero indudablemente el esquema no funciona y a eso se agrega el frecuente cambio de las reglas de juego. Lo que pasa en Venezuela es contrario a lo que hizo Estados Unidos, que está viendo el fenómeno de su revolución energética, o lo que está haciendo Colombia, cuyas reglas no han cambiado desde que crearon la Agencia Nacional de Hidrocarburos, lo que ha permitido el desarrollo de su industria petrolera. Por eso vemos como Colombia, con reservas probadas de 2,8 millardos de barriles, y Ecuador con 7 millardos de reservas, es decir, 4 veces más, pero los ecuatorianos producen la mitad que los colombianos.

—En el caso de Colombia, ¿su producción seguirá en aumento?

—La producción no ha progresado más rápido por varias razones: la calidad y cantidad de las reservas que son bajas, la facilidad de obtener los permisos no es igual a la que existe en Venezuela o Ecuador, y el problema de la inseguridad.

—¿No hay avance en ese último aspecto?

—Con el proceso de paz ha resurgido bastante el problema guerrillero. A pesar de que numéricamente la guerrilla está diezmada como fuerza militar, todavía en muchas áreas selváticas es muy fácil poner una bomba a un oleoducto, entonces aún persisten pequeñas bombas y actos de atentado.

—¿La actual CVP ha perdido su función de captar inversiones?

—La CVP opera con otra ideología y sus resultados muestran que no se está logrando aumentar la producción.

Australia el nuevo destino del shale oil


Eficiencia en transporte y generación eléctrica

Uno de los aspectos que destaca Juan Szabo, ex presidente de la Corporación Venezolana del Petróleo, sobre las nuevas tendencias en materia de hidrocarburos se refiere a los postulados de eficiencia energética que se impulsan en Estados Unidos y Europa, principalmente en las áreas de transporte y generación de electricidad. Agrega que en China comienzan a tomar en cuenta esa realidad, pero de una manera más lenta a los países occidentales.

“La eficiencia energética no sólo ocurre en el uso de los crudos, sino también en la recuperación que se puede alcanzar en los propios yacimientos. En los años setenta se podía recobrar 30% de un yacimiento de crudos livianos y era buenísimo, mientras que ahora se considera normal recuperar entre 50% y 60%”, señala.

“Incluso, se piensa que en los crudos pesados se podrá lograr de 40% a 50% de recuperación”, dice.

Señala que otro de los países que se perfila como polo para el desarrollo del shale oil es Australia.


ElPerfil

Juan Szabo

Ingeniero egresado de la Universidad de Houston con posgrado en Ingeniería Mecánica y de Petróleo. Trabajó en la Creole, luego en el área de perforación de Lagoven, otrora filial de Pdvsa. Fue vicepresidente de Exploración y Producción de la empresa y presidente de la CVP. Es de origen húngaro y cursó bachillerato en el Liceo Andrés Bello. “De toda mi carrera de estudios, los años que más me han marcado han sido los que viví en el Liceo Andrés Bello”, afirma