• Caracas (Venezuela)

Estrategia

Al instante

Control de precios obliga a las empresas a reinventarse

 El Gobierno busca la fórmula para evitar el repunte de la escasez / Foto Archivo

El Gobierno busca la fórmula para evitar el repunte de la escasez / Foto Archivo

El Gobierno busca la fórmula para flexibilizar la regulación y evitar el repunte de la escasez

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La rigidez del control de precios de los alimentos y productos de cuidado personal y limpieza del hogar ha llevado a que muchas empresas desincorporen de su portafolio de productos rubros que registran márgenes de ganancia negativos porque no pueden elaborarse a pérdida.

Las procesadoras de alimentos como quesos y lácteos apuestan más por los untables, bebidas achocolatadas y quesos especiales que por los regulados mientras el control no reconozca los costos de producción.

En el sector cárnico analizan clasificar de manera distinta los cortes de carne para minimizar las pérdidas de la regulación.

Sostienen que debe obviarse la denominación de primera, segunda o tercera y referirse a mayor, mediano y menor valor de la carne, de acuerdo con la terneza de los cortes, es decir, a la cualidad de la carne de dejarse cortar y masticar.

Debido a que en la reciente regulación de precios que fijó el producto en 27,29 bolívares ­el corte de primera está muy por debajo de lo que los consumidores pagan en carnicerías y bodegas­, el Gobierno evalúa un nuevo aumento para llevar el precio a 40,94 bolívares este mes, a 59,36 bolívares en septiembre y a 88,03 bolívares el kilo en noviembre.

La propuesta del Gobierno, que implica un alza de 222,57% en el precio entre julio y noviembre, significa un margen de comercialización de 32% para la cadena cárnica según productores agropecuarios, lo que puede aliviar la crisis que se ha presentado. En las últimas semanas ni supermercados ni carnicerías formales han recibido el producto. En los estados Anzoátegui, Aragua, Bolívar, Lara, Táchira y Zulia muchos carniceros han optado por paralizar las ventas del rubro ante las amenazas de sanciones y de cierres.

Las empresas que importan y procesan papel higiénico acordaron, desde el año pasado, fabricar las presentaciones más económicas porque el Gobierno decidió regular el precio por la cantidad de rollos que tiene cada paquete y no por la cantidad de hojas y la calidad. Después de año y medio de la medida se registró la llamada crisis del papel higiénico que el Ejecutivo atribuyó al incremento del consumo. Sin embargo, en el punto de cuenta de la Superintendencia de Costos y Precios Justos se indica que la regulación del producto se hizo de manera errónea y proponen rectificar la medida para reconocer el precio, según los cuadritos de papel que tiene cada rollo.

Jean Marc Francois, experto en el sector retail y gerente general de Retail Audit, contó que hay pequeños y medianos empresarios que debido al control de precios han reducido la cantidad de productos de su portafolio de oferta al sector detallista. Dijo que un pequeño proveedor de productos de consumo masivo que manejaba 24 categorías, luego de la regulación de precios impuesta para productos de cuidado personal, limpieza del hogar y otros artículos se quedó apenas con 6 categorías.

"Si alguien tiene que producir a pérdida, sencillamente deja de hacerlo y eso se nota en los anaqueles de los supermercados que están vacíos y no se encuentran marcas ni presentaciones ni variedades", indicó Francois en un foro organizado por El Nacional.

Refirió que muchas empresas previendo la regulación subieron los precios en 2011 para lograr cierta rentabilidad en líneas de artículos de cuidado personal como champú y enjuagues para el cabello, entre otras categorías.

El resultado, luego de año y medio de regulación, es que hay menos para escoger en el mercado.

"Existe un problema de escasez generalizado. Las marcas aparecen y desaparecen. Cada vez es más frecuente que la escasez de una o varias marcas suceda simultáneamente y, por tanto, se crea un problema de desabastecimiento", expresó el gerente general de Retail Audit.

Lógica socialista El ministro de Alimentación, Félix Osorio, informó que el Gobierno tiene el compromiso de revisar los precios, pero que seguirá la política de controles, vigente desde febrero de 2003.

"Hemos prometido la evaluación constante de lo que es la estructura de costos e iremos ajustando lo que sea necesario. Efectivamente, lo vamos a hacer, pero los productos de la cesta básica continuarán regulados, es nuestra política. Nos permite hacerle seguimiento".

Osorio opina que es absurdo que se critique la regulación y se compare a Venezuela con otras naciones. Afirmó que en el país hay abundancia, pero los alimentos cuestan hasta tres veces más.

"Hacen comparación con otros países hermanos como Colombia. Dicen que allá no están regulados y que tú puedes comprar lo que te dé la gana. Sí, está bien, pero por lo menos en el caso de la leche aquí cuesta 35 bolívares. Allá cuesta más de 100 bolívares cuando haces el cambio. Entonces, pregunta allá ¿quiénes pueden consumir leche?", reprochó el ministro.

Una posición similar manifestó el presidente del Indepabis, Eduardo Samán, para quien es absurdo que los comerciantes sólo piensen en el dinero, en lugar de ofrecer un servicio con la comercialización de alimentos como la carne de res.

Samán no cree en las ganancias ni en los costos de reposición para fijar los precios de los productos. "Aquí hay ganancias especulativas y los precios están inflados", aseguró.

Anunció que a través de las redes sociales emprenderán una estrategia para que los ciudadanos denuncien los sobreprecios: "Vamos a montar un software que sirva en todos los teléfonos inteligentes para que la gente mande mensaje y diga dónde consiguió un producto y cuánto pagó".

Buscan alternativas al control La posición de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos es la de modificar el control de precios por un sistema administrado que permita fluctuaciones de los precios cada tres meses, incluso por debajo de la inflación acumulada.

"Si en un trimestre la inflación es de 10%, los precios podrían subir 9% y así se mantendría la estructura de costos", declaró hace más de un año el presidente de Cavidea, Pablo Baraybar.

La propuesta ha sido presentada desde 2008, pero no encontró apoyo en el gobierno del presidente Hugo Chávez.

Pero ahora con Nicolás Maduro como mandatario y con un índice de escasez que ha llegado a estar en 21,3% y que cerró el mes pasado en 19,3%, en el Banco Central de Venezuela comienzan a hablar de un esquema distinto a la regulación.

Armando León, director del instituto emisor, asomó la semana pasada, en entrevista con Globovisión, que el control de precios sin un mecanismo de revisión cada cinco o seis meses es ineficiente, desestimula la producción y genera escasez.

Consideró que es el momento de ir a un sistema administrado de precios, pero admite que aunque los técnicos del BCV recomienden flexibilizar el control, el Ejecutivo es el que tiene la última palabra.

En un punto de cuenta de la Vicepresidencia de la República y los ministerios de Alimentación, Comercio, Agricultura y Tierras proponen aumentos escalonados de precios hasta cuatro veces por rubro entre julio de 2012 y febrero de 2014. Incluso señalan que los alimentos que dependen en gran parte de las importaciones como el aceite de girasol y de maíz, deberían quedar excluidos de la regulación.