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La escasez no desapareció con cierre de frontera ni estados de excepción

Habitantes están a la expectativa de que se restituya el paso entre Venezuela y Colombia | Foto EFE

Habitantes están a la expectativa de que se restituya el paso entre Venezuela y Colombia | Foto EFE

“Se suspendieron todos los suministros que se traían de Colombia. Estamos peor que antes”, afirmó Domingo Térez, de la Cámara de Comercio de Ureña

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A una semana de cumplirse los 60 días de la aplicación del estado de excepción en los 6 municipios situados en el estado Táchira, luego de que el presidente Nicolás Maduro ordenó el cierre de frontera el 19 de agosto, hay expectativa por la reapertura oficial de los pasos que comunican a Venezuela y Colombia y la normalización de las actividades.

Vecinos de las localidades de San Antonio y Ureña consultados sobre su calidad de vida desde la ejecución de las medidas coincidieron en que se redujeron considerablemente las colas para surtir combustible. Algunos propusieron que se reconsiderara la ampliación de los cupos de gasolina y la posible eliminación del tag, dispositivo o código de barras asignado a cada conductor residente en Táchira o visitante de la entidad, ordenada por  Petróleos de Venezuela.

Números aportados por el gobernador José Vielma Mora indican que al cumplirse 35 días del cierre de frontera, el país se ahorró 60,8 millones de litros de gasolina, cifra que actualmente supera 80 millones de litros.

Sienten, sin embargo, que transcurridas varias semanas del cierre no han sido cubiertas las expectativas sobre el abastecimiento de productos de primera necesidad. “En lo que va de cierre de frontera, y en los últimos días, la situación ha empeorado. La semana pasada solo conseguí dos paquetes de harina de maíz, un litro de aceite, jabón de baño y una crema dental. Los otros productos no llegaron. Hay gente que se arriesga a ir a San Cristóbal, pero allá las colas también son inmensas”, afirmó José Hernández.

“De ninguna manera ha mejorado nuestra calidad de vida. Se nos hace cada vez más difícil nuestro desenvolvimiento. No ha mejorado el suministro de alimentos y hay más controles como captahuellas y el terminal de la cédula de identidad”, dijo un residente de San Antonio que prefirió no dar su nombre. Añadió que a causa de la disminución de las actividades comerciales en esa localidad, algunos de sus familiares quedaron sin empleo.

Domingo Térez, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Ureña, informó que los agremiados le han comunicado que no ha mejorado el abastecimiento de productos. “Los supermercados permanecen todos los días con cola. Se suspendieron todos los suministros que se traían de Colombia. Estamos peor que antes”.

En los municipios fronterizos la actividad comercial ha mermado. “Son muchas las caras largas de nuestros comerciantes e industriales porque pasan los días y no hay mejoras en las ventas”, señaló José Guerrero, concejal de San Antonio.

Las autoridades de Ureña indicaron que si bien los comercios están abiertos las ventas han caído y las industrias operan a menos de 50% de su capacidad instalada.

Voces oficiales. Alejandro García, alcalde de Ureña, dijo que el abastecimiento de alimentos está en las mismas condiciones que hace 50 días: “Mal”. Aseveró que los productos no llegan con regularidad y las colas son muy largas. “Se suponía que al estar cerrada la frontera se iba a notar la diferencia. Lo poquito que llega se agota rápidamente y sabemos que no hay bachaqueo porque la frontera está herméticamente cerrada”, agregó:

 “Era necesaria una protesta de Venezuela por la no colaboración de Colombia en el combate contra los paramilitares y el contrabando de extracción, pero el castigo nos lo estamos infringiendo a nosotros mismo”.

José Guerrero, concejal de San Antonio, expresó: “Cuando no hay cola es porque no hay nada, pero cuando llegan los productos regulados las colas se pueden medir en cuadras”. Indicó que no hay control sobre la cantidad de productos que se venden en las jornadas de venta de alimentos que hace el gobierno con las UBCh como intermediarias.

Yobel Sandoval, alcalde de Junín, afirmó que ha habido, aunque no con la suficiente frecuencia, carne de res para la venta. No ocurre así con el pollo, granos y arroz, los pañales y demás artículos de aseo personal. “La actividad comercial está muy afectada aunque los negocios están abiertos”.

En Capacho Nuevo la situación no es muy distinta de los otros municipios. Su alcalde, Jorge Galiano, declaró que el gobierno ha intentado paliar el desabastecimiento con las jornadas especiales, pero sin mucho éxito. “Prácticamente estamos igual que antes del estado de excepción”, aseguró.

Condiciones para cruzar
El gobierno ha impuesto normas para quienes necesitan pasar de Venezuela a Colombia  a través de la frontera. Los viajeros que utilizan el aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta deben tener el pasaje y el pasaporte con el sello de salida. Si los venezolanos requieren comprar algún medicamento en Colombia están obligados a presentar a la autoridad militar, parta permitirle el paso, el récipe acompañado por el informe elaborado por el médico especialista en el área en los ambulatorios designados en cada distrito sanitario. Los pacientes que necesitan pasar por alguna emergencia, sus casos serán evaluados por la directiva del centro médico fronterizo, que decidirá si concede la autorización.

5.000 carboneros a la espera
Un total de 5.000 venezolanos que dependen del transporte de carbón colombiano desde Norte de Santander hacia los puertos de La Ceiba y Maracaibo con destino a terceros países, esperan que se aclare cuál será su futuro porque desde el cierre de la frontera están sin trabajo.

Advierten que tienen deudas pendientes como el pago de los créditos solicitados para construir sus casas, comprar los camiones y cubrir la educación de sus hijos. También señalaron que al momento de decretarse el cierre de frontera algunos conductores quedaron con sus unidades del lado colombiano.

Además, más de 1.300 transportistas venezolanos que movilizaban ese tipo de carga han buscado otras alternativas de empleo como  cargar piedra y arena, pero han enfrentado problemas para ejercer ese tipo de actividad por no pertenecer a cooperativas ni sindicatos.