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Una empresa argentina concentra contratos clave del sector eléctrico

Las obras de la central hidroeléctrica Manuel Piar en Tocoma están retrasadas, según documentos de Corpoelec | Foto: Saúl Rondón

Las obras de la central hidroeléctrica Manuel Piar en Tocoma están retrasadas, según documentos de Corpoelec | Foto: Saúl Rondón

La compañía de Enrique Pescarmona duplicó el número de proyectos en los que está involucrada

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Una empresa argentina es una de las mayores contratistas de la Corporación Eléctrica Nacional. El nombre de la compañía es Impsa y está involucrada en la ejecución de 6 proyectos clave de generación y transmisión de energía por un valor equivalente a 1,9 millardos de dólares. Las obras en las que está comprometida forman parte de la lista de infraestructura necesaria para revertir el deterioro del sistema que volvió a registrar un apagón nacional hace una semana.

Impsa –propiedad del empresario Enrique Pescarmona– reportó un aumento de 679 millones de dólares en sus ingresos relacionados con Venezuela entre 2011 y 2013, según los estados financieros de marzo pasado. Otros tres contratos fueron firmados en diciembre de 2012 durante la gestión de Argenis Chávez, entonces presidente de Corpoelec, y Héctor Navarro, que para el momento era ministro de Energía Eléctrica.

Dos grandes negocios en las centrales hidroeléctricas Manuel Piar de Tocoma y Antonio José de Sucre 1 de Macagua, en Bolívar, fueron la puerta de entrada para los argentinos: en la primera deben fabricar e instalar 10 turbinas Kaplan  –el complejo debió inaugurarse hace 6 años– y en la segunda se les encomendó rehabilitar 6 turbinas Francis. Hace dos años, la empresa reportó que el primer proyecto tenía un costo de 957 millones de dólares y el segundo de 347 millones de dólares, pero en sus más recientes estados financieros indica que los trabajos en Tocoma tendrán un valor de 1,06 millardos de dólares y en Macagua de 383 millones de dólares: un incremento de 146 millones de dólares.

Los informes de la empresa ofrecen datos sobre las 3 nuevas contrataciones. Dos de ellas amplían el radio de acción de Impsa en el campo de generación hidroeléctrica a Barinas y Táchira. En la primera entidad trabajan en la central hidroeléctrica José Antonio Páez, donde deben reemplazar 4 turbinas de 67 megavatios y entregar 5 piezas adicionales –rodetes– para modernizar  otras 5 por 9,6 millones de dólares. En el estado fronterizo ejecutan obras metalmecánicas para el complejo hidroeléctrico Uribante-Caparo en Táchira por 86,7 millones de dólares. Solo en obras hidroeléctricas Impsa tiene contratos por 1,54 millardos de dólares

Más negocios. Un proyecto más por 440 millones de dólares apunta a la modernización del sistema de transmisión de las líneas de 765 kilovoltios que se despliegan a través de las entidades Bolívar, Guárico, Aragua, Carabobo  y Yaracuy. Los documentos de la compañía presentan el trabajo con el siguiente título: “Implementación de los recursos estabilizantes del sistema eléctrico de Venezuela”. El objetivo se puede explicar a partir de los estados financieros de la compañía: “Maximizar la capacidad de transmisión de la red” para “permitir el despacho óptimo del parque de generación y una mejor confiabilidad de la red ante condiciones anormales de funcionamiento”. Una fuente señaló que el propósito final es aumentar el límite de transmisión de energía desde el bajo Carona, que ahora tiene un máximo de 7.500 megavatios: “Son labores para optimizar los compensadores del tramo entre las subestaciones Guri (en Ciudad Guayana) y Malena (en el oeste de Bolívar)”.

Las líneas de 765 kV constituyen la columna vertebral energética del país y han presentado fallas que han ocasionado apagones nacionales. La última de ellas ocurrió el lunes pasado y fue atribuida por Jesse Chacón, ministro de Energía Eléctrica, a un sabotaje en la subestación San Gerónimo de Guárico, a pesar de que expertos afirman que la interrupción del servicio se debió a problemas de mantenimiento. El anterior apagón fue el 3 de septiembre y sucedió por la caída de una malla que protegía de los excrementos de zamuros a una torre de la subestación La Horqueta, en el estado Aragua. Chacón entonces también habló de la posibilidad de un sabotaje o de un acto negligente de algún trabajador.

Impsa ya había firmado en 2010 otro proyecto de generación eléctrica, pero a partir del aprovechamiento del viento: la construcción del Parque Eólico de la Guajira que se calcula podrá producir 25 megavatios. El costo del contrato pasa de 97,7 millones de dólares. La Memoria y Cuenta de 2012 del ministerio sitúa los totales de inversión en 5,1 millardos de dólares para el área de generación y 1,3 millardos de dólares para transmisión. Sin embargo, no hace mención a los 3 nuevos proyectos firmados con Impsa ni sus montos. Los datos ratifican que la argentina forma parte del grupo de mayores contratistas eléctricos del país.

Retrasos al sur

El salto de ingresos en las cuentas de Impsa ha ocurrido a pesar de los graves retrasos que han afectado la entrega de la principal obra en la que está involucrada junto con otras contratistas privadas: la Central Hidroeléctrica Manuel Piar de Tocoma en Bolívar.  Allí deben instalar 10 turbinas. Los anuncios iniciales señalaban que la primera debió entrar en funcionamiento el 1° de octubre de 2012 y la última estaba pautada para el 1° de junio de 2014. Fuentes internas del despacho de Energía Eléctrica afirman que el avance es menor. Según sus cálculos los trabajos de montaje de la número uno tienen un avance de 65%, los de la número dos 30% y los de la número tres 10%. La falta de pago de Corpoelec –de acuerdo con documentos a los que tuvo acceso El Nacional– además ha formado parte de los motivos por los cuales se han aplicado cláusulas penales que multiplicaron por 2,5 el costo original de la obra presupuestada en 479 millones de dólares en el año 2010.