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Los emprendedores se crecen en tiempos de crisis y escasez

Marisela Bello recurre a la tarjeta de crédito y préstamos bancarios para cubrir sus gastos | Foto Raúl Romero

Aumentaron las iniciativas de producción y servicios | Foto: Raúl Romero/El Nacional

Las pequeñas empresas del país representan 96% del total y generan más de 5 millones de empleos, según Citibank Venezuela y Centro Lyra  

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Los elevados índices de inflación, escasez y devaluación que exhibe Venezuela; el tope de 30% a las ganancias que impone la Ley de Costos y Precios y el aumento en los costos operacionales que trajo la Ley Orgánica del Trabajo no desestimulan el emprendimiento en Venezuela.

Mireya Vargas, directora del Centro Lyra, institución dedicada a promocionar el desarrollo humano sustentable, afirmó que existen muchas iniciativas empresariales con más de 5 años de establecidas y generadoras de empleos. “Cuando una idea de negocio supera los 3 años de formada y llega a los 5, se considera estable y de esas hay muchas en el país. Además, hay otras más en proceso de formación, y eso es muy positivo”, añadió.

En Venezuela operan más de 500.000 pequeñas empresas (aquellas que tienen hasta 20 empleados), que representan alrededor de 96% de las existentes en el país y que emplean cerca de 5 millones de personas, según el estudio Las Microfinanzas en Venezuela, Rasgos Distintivos del Microfinanciamiento a la Microempresa Nacional, que presentaron el miércoles pasado Citibank Venezuela y el Centro Lyra, a propósito de que este año celebran la décima edición del premio Citi al Microempresario.

Vargas reconoció que la situación económica del país dificulta la creación de nuevos negocios, pero no lo limita. A diferencia de años anteriores, donde el grueso de iniciativas se centraba en el sector comercial, ahora las dedicadas a manufactura y servicios tienen el mismo peso. De acuerdo con la investigación, las comerciales y de servicios representan 33%, mientras que las de producción 31%.

A juicio de Vargas, esa es otra característica del fortalecimiento del emprendimiento en el país. Antes quienes se independizaban se dedicaban a actividades comerciales porque son las que reportan ingresos más rápidos y eran vistas como momentáneas mientras se conseguían un buen empleo. “Las empresas de servicios y producción implican mayor compromiso y planificación a largo plazo”, agregó.   

Oportunidades

Gustavo Reyes, director de Wayra, academia de emprendimientos tecnológicos de Telefónica, señaló que en el país las oportunidades de crear nuevos negocios son inmensas y las necesidades variadas. Indicó que el beneficio realmente supera las dificultades, pero el emprendedor tiene que estar preparado, tener visión y ser persistente para no abandonar la carrera.

En 5 convocatorias han recibido más de 2.600 proyectos, han apoyado la constitución de 28 empresas, de las cuales 24 sobreviven. “Entre 40% y 50% de los proyectos han tenido éxito, 30% está en proceso de conseguirlo y 20% fracasan. Tenemos una estadística favorable”, aseguró. Pese a esto, Reyes reconoció que la situación económica del país afecta el crecimiento de los proyectos. En el caso de los tecnológicos el control cambiario es uno de los principales obstáculos porque les impide comprar equipos, repuestos y ofrecer variedad de inventario.

La inseguridad como oportunidad


“Los obstáculos son oportunidades y estos te dan una experiencia valiosa”, afirmó Marcel Imery, director de Tumotorizado.com, una página web que conecta a motoemprendedores con clientes. Desde mayo 2013 hasta ahora han realizado 8.500 envíos, lo que equivale  a un promedio 90 diarios.

El alto índice de inseguridad que vive el país lejos de ser una traba para la empresa ha sido un impulso. “Los clientes prefieren mandar sus sobres y encomendar sus diligencias a una empresa que les pueda responder ante una eventualidad”, dijo.

El sitio ya cuenta con 300 “motoemprendedores” –como los llama Imery– que prestan servicio de mototaxis, diligencias y entregas inmediatas. El directivo explicó que el portal funciona así: el cliente hace la solicitud del servicio online y prepaga mínimo 150 bolívares, y el motorizado que está cerca toma el pedido y lo realiza. 

El negocio ha rendido tantos frutos que en 2015 prevén internacionalizarse y abrir operaciones en Santiago de Chile.

La mayor dificultad que ha tenido tumotorizado.com es con la facturación, por el incipiente desarrollo del comercio electrónico en el país. No obstante, no ha sido un impedimento para desarrollarse. “Te las ingenias y apelas a las facturas convencionales o a las impresoras fiscales y le pides al cliente que pase a retirarla”, señaló.

Para bolsillos golpeados 


La fundadora y directora del portal 1,2,3, pollito inglés, Vanessa Marcano, lo define como una comunidad de madres basada en el intercambio, compra y venta de artículos de bebé; que nació en las redes sociales en 2010, y desde hace 18 meses se convirtió formalmente en una página web. “Un emprendedor sufre de optimismo y aunque hay barreras legales en el país que retrasan el crecimiento de las empresas, sí se puede emprender”, aseguró.

Su negocio se fundamenta en promover el mercado de segunda mano de artículos de bebé, por lo que Marcano considera que en entornos económicos como el venezolano este tipo de ideas probablemente ayuden a resolver y satisfacer las necesidades de los bolsillos más afectados.

En el sitio se han publicados más de 15.000 productos y se consiguen artículos importados “que ya no ven en las tiendas”. Con apenas 3 años de constituida, la empresa comenzó a abrirse camino en el extranjero. En Colombia cuenta con una comunidad de 10.000 madres: “Estos son los primeros pasos”.

Además del negocio de intercambio, 1,2,3 pollito inglés lanzó al mercado su primera línea de franela para niños, posee alianzas con marcas internacionales, desde el año pasado promociona un programa para madres emprendedoras. Desde allí ha apoyado a 100 mujeres que se independizan y crean microempresas que les permita atender más la crianza de sus hijos.


De reparar celulares a agente autorizado  


Jhonny Pérez lleva 10 años en el negocio de las telecomunicaciones. Comenzó en un local debajo del elevado de Palo Verde, en Caracas, reparando equipos celulares y hoy es agente autorizado de Movistar, y posee una compañía que se dedica a instalar los equipos de televisión satelital de esa empresa

En 2005 resultó ganador de la primera edición de premio Citi al Microempresario, lo que significó un gran impulso del crecimiento que ahora exhibe. La empresa cuenta con 15 técnicos dedicados a la instalación de equipos y con 8 analistas. Pese a que el área de servicios de TV digital comenzó a prestarlo en 2013, Pérez afirmó que ya ha atendidos alrededor de 3.000 clientes de la Gran Caracas.

Este año, sin embargo, ha sido duro para el negocio. Explicó que las limitaciones que tiene Movistar para proveerle de celulares y aparatos decodificadores de televisión ha afectado mucho la actividad. “En los últimos ocho meses la empresa casi no ha podido surtirnos de equipos. Nos hemos mantenido resolviendo problemas técnicos de los clientes”.  Pérez confía que en que la situación mejorará. En lo que ocurra su portafolio de clientes crecerá porque Movistar le pidió que se encargara de las instalaciones de TV digital en las zonas de Guarenas, Guatire, Higuerote, Barlovento y Santa Teresa, en el estado Miranda. “Son más empleos que se abrirán para el país”.    


A franquicias de traje de baño


En 2002 Silvana Dakduk y su esposo, con el préstamo de una tía, hicieron en su casa 80 trajes de baño de dama que distribuyeron y vendieron entre sus amigas. Rápidamente se corrió la voz, y comenzaron a recibir más pedidos. Así nació lo que es Loff Beachwear, una marca de prendas para la playa que hoy tiene una tienda en el centro comercial Paseo Las Mercedes.

En los primeros cinco años del negocio tenían solo ventas al detal, lo que les permitía mantener el proceso de producción artesanal: en un lugar adquirían las telas, en otro la cortaban, en otro las cosía, en otro las bordaban y en la casa los embolsaban y preparaban para distribuir. 

En 2007 las cosas cambiaron: comenzaron a recibir pedidos de tiendas, lo que los obligó a abrir su propio taller. “Eso nos llevó a organizar el negocio”. Sin embargo, en el taller cosían, aún no había suficientes ingresos para todo el proceso. En 2009 las cuentas le permitieron reunir en un solo lugar toda la manufactura de las piezas y atender a más de 100 aliados comerciales en todo el país. “Hasta en Amazonas se consiguen nuestros trajes de baño”, afirmó.

En 2012, 10 años después de haber confeccionado las primeras piezas, abrieron su primer local, que es el que sirve de piloto para el modelo de franquicia que están desarrollando y prevén lanzar próximamente. Actualmente Loff Beachwear emplea a 16 personas en el taller y 2 en la tienda.