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La digitalización se retrasa por el control cambiario

Celuloide 35mm

Celuloide 35mm

La modernización de las salas de cine comenzó en 2009. Solo un poco más de la mitad cuenta con los equipos necesarios para exhibir en el nuevo formato

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El limitado acceso a  las divisas extranjeras trunca la modernidad en las salas de cine venezolanas.  El proceso de digitalización de las pantallas —iniciado en 2009 en los Cinex del Tolón, el Sambil y el Recreo— solo ha abarcado 52% del parque cinematográfico.

En 2012, en el Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita, voceros del Ministerio de Cultura calcularon que en un año todas las salas del país serían digitales. Pero  esto no sucedió.

Según cifras de la Asociación Venezolana de Exhibidores de Películas, que incluye a los  circuitos Cinex y Cines Unidos, solo 236 pantallas, de 450 privadas que hay en  el país, han sido digitalizadas.

Pero Abdel Guerere, presidente de la institución, es optimista. Señala  que para 2016 se habrá digitalizado el total de las salas. De ser así, siete años  habrá tomado la modernización de los cines en el país.

Los precios de la digitalización de los cines han disminuido en el mundo. En 2013, la  transformación costaba entre 80.000 y 100.000 dólares, de acuerdo con las  necesidades de cada sala, en cuanto a proyectores, pantallas y sonido. Este año, para convertir un espacio se necesitan entre 30.000 y 50.000 dólares.

“Es un panorama complejo”, indica Bernardo Rotundo, presidente del circuito Gran Cine. “Mientras los costos disminuyen, la brecha entre el dólar y el bolívar se amplía”.

Hasta 2014, el sector cinematográfico obtenía la moneda estadounidense a tasa de Sicad I —para rubros con certificado de no producción nacional—, que promedió 12 bolívares por dólar; o Sicad II, a un  promedio de 50 bolívares, cuyas convocatorias a subastas no se hacen desde octubre. 

Este año no se conoce a qué tasa se realizarán las importaciones necesarias de los equipos para digitalizar el resto de las salas. Algunas  fuentes ligadas al sector calculan que podría ser a tasa Simadi, que se ubicaba en 190,50 bolívares al cierre de esta edición.

Carencia de  ofertas. Todas estas  dificultades afectan también la oferta de películas en la cartelera. La  mayoría de los estudios produce en digital por sus bajos costos y las copias en  35 milímetros están a punto de desaparecer. Todo esto, sin contar los derechos  que las distribuidoras deben pagar en dólares. El cine en Venezuela hace malabares para conservar su  variedad.

José Pisano, director de Cinematográfica Blancica —que distribuye producciones de estudios como Columbia Pictures, Sony Pictures y Warner Bros.—, señala que traer algunas películas a las tasas actuales es inviable debido a la estructura comercial. “Hay muchos títulos que están contratados, pero no los hemos podido traer porque están sujetos a la aprobación de las divisas”, agrega.

Marcello Gagliardi, marketing manager de 20th Century Fox para Venezuela, asegura que todas las películas ya vienen en formato digital y muchas de esas no cuentan con una versión 35 mm.

“El mayor inconveniente es la obligatoriedad de producir en Venezuela las copias en 35 mm. Esto eleva enormemente los costos y nos somete a los vaivenes de la disponibilidad de material para producir los rollos”, afirma el ejecutivo en un cuestionario respondido vía correo electrónico.

La película química para hacer las copias también es importada. Fuentes cercanas al Centro Nacional Autónomo de Cinematografía afirman que la institución importa rollos de cinta para suplir a laboratorios como Bolívar Films o Futura Films. Hasta el año pasado, la mayoría de las copias se hacían en Argentina porque los materiales escaseaban en el país.

El precio de la importación del celuloide incide en el monto del copiado. Esta semana, por ejemplo, una copia de 10.000 pies (un poco más de 100 minutos de película), calculada a tasa Simadi, llegó a costar 200.000 bolívares. 

Para Sergio Monsalve, cineasta y crítico, el panorama es bastante desfavorable. “Es fundamental que en vez de seguir importando película de 35 mm para hacer copias, se trate de profundizar en la actualización digital del parque de salas para abaratar los costos finales de todos los sectores”, concluye.

CIFRA
52% de las salas privadas  del país ya están digitalizadas