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“Es difícil comprar si el dinero no vale”

Foto William Dumont

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Hace cuatro años se fijaron la meta del techo propio, pero el ingreso familiar se va en comida y pasaje

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Mariana Rodríguez y su esposo Roberto, de 27 años y 34 años de edad, respectivamente, son fisioterapeutas. Se casaron en 2010 cuando también tuvieron a su hija. Al momento de formar su hogar se propusieron como prioridad adquirir una vivienda propia que pagarían con los salarios fijos de ambos y las sesiones de rehabilitación a domicilio.

“Establecimos un plan de ahorro con las horas free lance, pues ese ingreso es mayor que los sueldos de los dos, pero se nos ha hecho cuesta arriba por lo caro que está todo”, dijo la joven.

En el servicio médico de la institución del Estado donde trabaja gana 6.000 bolívares mensuales y su esposo 2.500 bolívares al mes por su actividad como docente universitario a medio tiempo.

Rodríguez agregó que los salarios se van fundamentalmente en comida y pasaje. “Tenemos la gran suerte de que el alquiler, un anexo tipo estudio de una casa en Los Teques, es de 1.500 bolívares mensuales porque la dueña es una gran persona. Tampoco pagamos el colegio de la niña por ser un beneficio del trabajo de mi esposo”.

Pese a las ventajas mencionadas, la meta de la vivienda propia se ha convertido en el gran reto para la pareja que debe sortear también el embate de la inflación. “Es difícil comprar cuando el dinero cada vez vale menos”, manifestó, y añadió que son austeros en sus gastos personales, pero no escatiman en la recreación, educación (útiles y materiales escolares) y salud de su hija.


Varios intentos.  Mariana y su esposo han considerado que la opción más viable de tener casa propia es el plan de vivienda, mediante el cual se aparta el inmueble con una cantidad de dinero que se pide prestado a una entidad bancaria. El año pasado salió la oportunidad de reservar un apartamento con 60.000 bolívares.

Acudieron a un banco del Estado que ofrecía un crédito hasta 8 veces el sueldo de cada uno, pero le aprobaron solo 11.000 bolívares y a su esposo 3.000 bolívares, y la explicación del banco fue que dan un porcentaje porque hay mucha demanda. “Con esa cantidad no logramos los 60.000 bolívares y desistimos”, refirió Rodríguez.

A comienzos de 2014, se presentó otra oportunidad de comprar un terreno de 500 metros cuadrados en 400.000 bolívares. Pidieron prestado a amigos y familiares. “Pero no pudieron ayudar porque atraviesan una situación económica apretada, como el resto de la gente. En el Metro y el carrito siempre oyes lo difícil que es rendir la quincena por el alto costo de la vida”, indicó.

Actualmente la pareja está en una cooperativa de vivienda, para lo cual reúne el dinero. Con respecto a la adquisición por política habitacional Mariana señaló que aun con el alza reciente a 500.000 bolívares en el financiamiento, “eso no alcanza cuando el precio de un apartamento en el centro de Caracas no baja de 2 millones de bolívares”.

El Dato
Mariana Rodríguez vivió hace cuatro años la falta de insumos en los hospitales públicos cuando dio a luz a su hija, parto normal, en el interior del país. “Entonces me pidieron llevar el hilo de sutura y la sonda de succión porque en el centro asistencial no había”, dijo.

La fisioterapeuta refirió que sus pacientes de rehabilitación, que han sido sometidos a operaciones traumatológicas, le cuentan que la situación en los hospitales ha empeorado.