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El déficit en Venezuela crece en épocas de prosperidad

Las medidas para reducir el déficit han causado protestas en España y otros países de Europa / AFP

Las medidas para reducir el déficit han causado protestas en España y otros países de Europa / AFP

La brecha entre ingresos y egresos se acerca a la registrada en países que viven la crisis de la eurozona

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El aumento del gasto público y el incremento de la deuda han alimentado un déficit fiscal que cerró 2012, de acuerdo con cálculos de economistas, entre 14% y 15% del producto interno bruto, el más alto en la última década. La brecha entre los ingresos y los gastos ha venido ampliándose en un contexto económico nunca antes vivido: un precio de barril de petróleo que se mantuvo por encima de los 100 dólares y generó a la nación ingresos por 92,2 millardos de dólares el año pasado Ante la bonanza, el Gobierno aplicó lo que los especialistas consideran una agresiva política expansiva que ya no puede ser cubierta sólo con la renta petrolera, generadora de 95% de los recursos que recibe el país. El endeudamiento se convirtió en la herramienta preferida para reducir los desequilibrios fiscales.

Entonces, mientras las naciones europeas luchan por disminuir el desequilibrio fiscal en un fuerte período de recesión económica, en Venezuela crece en un momento en el que sus ingresos nunca habían sido tan abundantes.

En países como España, el déficit público en 2011 se ubicó en 9,4% del PIB, según las estadísticas de la Comisión Europea.

A la nación se le solicitó reducir esta cantidad a menos de 7%, por lo que el Gobierno español comenzó a aplicar fuertes e impopulares recortes en gasto social, que subsisten con una grave recesión y tasas de desempleo por encima de 25%.

El segundo tipo consiste en aquel que no emite deuda, pero tampoco ahorra; y el tercero, adquiere altos compromisos mientras desiste de invertir en un sistema de estabilización.

El Gobierno venezolano se ubica en el tercer caso. "La voracidad fiscal del Gobierno utilizó grandes volúmenes de deuda para justificar una política expansiva", dijo. Añadió que el gasto público en 2012 estuvo hasta 40 puntos por encima del PIB, por lo que superó el de 2011.

El ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, expresó la semana pasada durante un acto en el Banco Central de Venezuela, que el Gobierno había invertido en gasto social alrededor de 500 millardos de bolívares en un período de 10 años.

"A lo largo de estos años la política del actual Gobierno ha sido tener un elevado gasto que no ha sido de carácter sustentable, sino que se ha vertido en consumo y no en inversión", resumió Sary Levy, economista y profesora de la Universidad Central de Venezuela.

Estas medidas, a mediano y largo plazo, tienen un impacto negativo, porque el gasto en consumo no se recupera. Sin embargo, el Gobierno sostiene que de esta manera se logra una distribución justa de la renta petrolera.

Nómina Gran parte de los recursos que percibe y presupuesta el Estado venezolano se lo lleva la nómina pública, la cual se ha duplicado en el período de gobierno de Hugo Chávez.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre la fuerza de trabajo muestran que en diciembre, último dato disponible, había 2,63 millones de empleados públicos.

"Pasamos de tener alrededor de un millón de empleados públicos en 1999 a 2,5 millones en promedio", contrastó Puente.

El crecimiento exponencial de la nómina estuvo acompañado de constantes incrementos salariales no estipulados en el presupuesto de la nación. En 2013 se espera destinar a pago de compromisos laborales 63,3 millardos de bolívares, lo que representa alrededor de 16% del gasto planificado.

No obstante, en 2012 se dirigieron a gastos salariales 90,3 millardos de bolívares sólo a través de créditos extrapresupuestarios, de acuerdo con el balance presentado por la Asamblea Nacional. Este monto es superior al presupuestado para esta partida para 2013 y representa más de 30% del presupuesto total del año pasado.

En este sentido, el presupuesto termina siendo deficitario para cubrir todos los compromisos con la nómina pública.

"Al ser deficitario en los ingresos, lo será en los egresos. Cada vez que el Gobierno quiera hacer algo, tendrá que emitir nueva deuda", manifestó Levy.

Distorsiones y control La economista Levy considera que la emisión de deuda se ha podido detener si se toma en cuenta el verdadero ingreso, pues alrededor de la mitad de los recursos que entran al país por exportaciones petroleras se desvían a fondos parafiscales, poco transparentes y, a su juicio, ineficaces.

El Fondo de Desarrollo Nacional, el más importante, ha recaudado desde su creación 99 millardos de dólares, de acuerdo con declaraciones de voceros oficiales. Puente considera que esto amplía la brecha entre los ingresos y los egresos, ya que el gasto público parafiscal es superior a los recursos que percibe la nación.

Levy acotó que difícilmente todos los barriles de petróleo que produce Venezuela pueden multiplicarse por 100 dólares.

Si se le resta lo que se destina al mercado interno ­alrededor de 700.000 barriles­, se tienen alrededor de 1,2 millones de barriles que se exportan y que sí se cobran adecuadamente.

El resto se vende a tasas preferenciales acordadas a través de convenios como Petrocaribe y el Fondo Chino. "Recordemos que China pagó por adelantado alrededor de 20.000 millones de dólares y eso ingresó al Fonden donde se sumó al gasto parafiscal", dijo Levy.

Añadió que todas estas distorsiones en el manejo de los fondos públicos engrosan la deuda. Puente manifestó que el total de deuda no es tan importante como los niveles de incremento que ésta ha tenido en los últimos años. Indicó que de 2006 a 2011 los pasivos adquiridos tuvieron un crecimiento sostenido de 185%.

Ese último año, 53% de todas las emisiones de deuda externa que se hicieron en Latinoamérica corresponde a Venezuela.

En 2012 el monto destinado al servicio de deuda, es decir, al pago de amortizaciones e intereses, fue tres veces superior al de 2010. Este año 33 millardos de bolívares obtenidos a través de nuevo endeudamiento se destinarán al pago de viejos compromisos.

Un factor fundamental que da pie para que en Venezuela existan estas distorsiones fiscales es la ausencia de independencia de los poderes e instituciones que permita que un organismo no se convierta en cómplice de otro, aspecto que no ocurre en otros países.

"Normalmente se establecen mecanismos de control que permitan que los poderes no pueden hacer lo que consideren sin la debida supervisión de los restantes", explicó Levy.

Añadió que los bancos centrales no pueden financiar la deuda de los gobiernos. "Aquí sí por el control absoluto que tiene el Ejecutivo sobre los organismos y el resto de las poderes. El BCV financia el déficit desde que se le permitió que las reservas excedentarias fueran trasladadas al Fonden y ha habido una creciente emisión monetaria", manifestó.