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Hasta cinco años deberán esperar consumidores por un carro nuevo

Entre enero y febrero de 2014 se fabricaron 1.721 carros, 77,83% menos que en el mismo periodo del año pasado, según Cavenez | Leonardo Guzmán/Archivo

Entre enero y febrero de 2014 se fabricaron 1.721 carros, 77,83% menos que en el mismo periodo del año pasado, según Cavenez | Leonardo Guzmán/Archivo

La caída en la producción impide satisfacer la demanda de los clientes que se anotan en listas

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Adquirir un automóvil nuevo es una tarea incierta. La severa contracción que atraviesa la industria tiene a las salas de exhibición de los concesionarios sin unidades que ofrecer.

Estadísticas de la Cámara Automotriz de Venezuela muestran que entre enero y febrero de este año (últimos datos disponibles) se fabricaron 1.721 carros, lo que representa un descenso de 77,83% con respecto a las 7.762 unidades que se armaron en el mismo periodo del año pasado.

De mantenerse este ritmo de ensamblaje, según los vendedores de los establecimientos, satisfacer la demanda de los clientes anotados en lista de espera puede llevar hasta cinco años.

En un recorrido por varios concesionarios se observó que en uno de Toyota había 286 personas interesadas en carros, en uno de General Motors alrededor de 1.300 y en uno de Ford la gerente calculó que por la cantidad de clientes en espera la lista tardaría aproximadamente 2 años en atenderse.

En un local de Chrysler una vendedora dijo que en octubre pasado dejaron de anotar personas en listas porque sabían que este año la situación de la empresa estaría muy comprometida. “Desde noviembre, en planta se agotaron algunas piezas de ensamblaje”, indicó.

La interrupción en la liquidación de divisas oficiales al sector automotor a finales de 2013 impidió que las automotrices importaran las materias primas e insumos necesarios para mantener las operaciones a principios de este año. Por falta de materiales, la planta de Toyota detuvo sus operaciones el 13 de febrero pasado, la de Chrysler lo hizo hace casi un mes y la de Iveco no registró unidades armadas en los dos primeros meses del año, según Cavenez.

La fuerte caída de la industria se refleja en las escasas ventas que han registrado los concesionarios en lo que va de 2014. En el de Toyota solo  vendieron 4 carros. “Eso es nada para un trimestre. Hasta que entró en vigencia la política automotriz en 2008, en un mes comercializamos 300 unidades”, recordó una vendedora.

En el de Chrysler también se vendieron cuatro automóviles y en el de Ford tres. Al entrar en este último establecimiento, un aviso advierte a los clientes: “Por los momentos no hay personal de venta”. La gerente explicó que precisamente por la falta de vehículos la empresa decidió mandar de vacaciones a los trabajadores de esta área.

Otras vías

Conseguir un carro en el mercado secundario de vehículos es más fácil que en el primario, a juzgar por la cantidad de ofertas en las páginas web. Sin embargo, los precios superan significativamente a los de los concesionarios. “La distorsión es producto de la crisis que tenemos en la industria. La fabricación no satisface la demanda, por lo que es un buen negocio vender un carro usado”, dijo una fuente del sector.

En los locales que venden automóviles de segunda mano, sin embargo, la actividad se ha contraído. Una vendedora señaló que en lo que va de año han vendido alrededor de la cuarta parte de lo que colocaron en el mismo periodo de 2013.

Indicó que el decreto presidencial 625, publicado en la Gaceta Oficial extraordinaria número 6117, establece que los precios en el mercado secundario no pueden superar a los de los vehículos nuevos. “Esto nos ha afectado mucho porque la gente nos lleva los carros para que los vendamos, pero a montos más altos que los modelos del año, y no los podemos recibir”.

Dijo que por eso la oferta del local se ha limitado a automóviles poco comerciales: Mercedes Benz, Audi, BMW y Mustang.

El mismo decreto presidencial abrió la posibilidad a las personas naturales a importar automóviles, según el artículo 13. No obstante, pese a que esta norma entró en vigencia en diciembre pasado, aún no hay información oficial de cuántas personas han adquirido vehículos por esta vía.

Concesionario La Venezolana, empresa que comercializa las marcas Zoyte, Brilliance y Kawei, también ofrece la opción de adquirir un carro importado.

Los interesados, según un vendedor, deben reunir los requisitos que exige la empresa, solicitar un crédito (no se puede comprar de contado, por políticas de la compañía) y consignar los documentos en el establecimiento.

El trabajador aseguró que tienen la lista de espera más corta del mercado, que la entrega del vehículo se concreta en aproximadamente cuatro meses. Sin embargo, en la red de social Twitter hay quejas de clientes. En la cuenta oficial de la empresa se leen testimonios de consumidores que afirman que después de siete meses, aún siguen esperando el vehículo.

Talleres a media máquina

La falta de liquidación de divisas a las automotrices también limita la actividad de los talleres. José Manuel González, presidente de la Cámara Nacional de Talleres Mecánicos, indicó que las ensambladoras son las grandes importadoras y proveedoras de piezas, para sus procesos productivos y para el mercado de reposición.

La escasez de autopartes, que empeoró a finales de 2013, ha hecho que el sector se declare en emergencia. “Con respecto al año pasado, nuestra actividad cayó alrededor de 40%. Pasamos mucho tiempo sin producir porque no conseguimos los repuestos. Cuando los conseguimos, lo hacemos a precios tan altos que no podemos trasladarlo al precio de la reparación”, dijo.

González señaló que recomiendan a los clientes buscar las piezas y llevarlas al taller. “Un filtro de aceite, por ejemplo, hasta noviembre se conseguía en 58 bolívares, ahora a través de Mercado Libre se encuentra hasta en 500 bolívares”.