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La crisis llega a los mercados municipales

Las bandejas de carne estaban vacías, en su lugar había cola, panza y patas de cerdo | Foto William Dumont

Inflación, escasez de algunos rubros y hasta problemas laborales han convertido estos establecimientos en un reflejo de la situación económica | Foto William Dumont

Inflación, escasez de algunos rubros y hasta problemas laborales han convertido estos establecimientos en un reflejo de la situación económica 

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“Cinco bolívares la bolsa”, anuncian algunos vendedores ambulantes cuando los clientes pasan a su lado en los pasillos del mercado municipal de Guaicaipuro. Para los comerciantes, regalar la bolsa a los consumidores se ha transformado en un valor agregado muy costoso. Algunos optan por cobrarla, otros simplemente no la ofrecen.

“Nuestras ventas han bajado 20% en estos últimos meses”, afirmó Amauri Caraballo, encargado de un puesto de verduras, cuando se refirió a la situación de los comerciantes en los mercados municipales. Explicó que en la temporada de vacaciones usualmente el consumo baja y, por consiguiente, también los precios. Sin embargo, este año ha sido la excepción, pues los alimentos siguen aumentando semana tras semana.

“Los incrementos pequeños los asumimos nosotros para no llevarlos al consumidor. Pero llega un punto en que tenemos que reflejarlo en el precio”, dijo Caraballo. Y ocurre, por lo menos, una vez al mes.

En su puesto, así como en muchos otros, venden el kilo de papa en 60 bolívares y el de cebolla en 100 bolívares, montos que ya no asombran a nadie. “Lleva como tres meses así”, agregó.

La gran sorpresa para todos es el tomate. Desde hace aproximadamente 3 semanas su precio subió a 150 bolívares el kilo, luego de que llegó a venderse en 60 bolívares. “La gente se queja, pero qué podemos hacer nosotros. Siempre en época de lluvia sube porque se pierden las cosechas”, apuntó una vendedora en Guaicaipuro.

“Yo lo compro así porque en todos lados está igual, incluso en los supermercados”, añadió una consumidora que prefirió no decir su nombre. Sin embargo, al momento de pagar meneó la cabeza y sentenció: “Es que todo está muy caro”.

El pimentón se consigue entre 120 y 140 bolívares el kilo en casi todos los negocios. Otros productos con precios de 3 dígitos eran el champiñón y los guisantes, que se expendían en 300 bolívares y 120 bolívares el kilo, respectivamente. En el caso de las legumbres, eran pocas las que bajaban de 50 bolívares el kilo. Los precios se observaron en los mercados de Guaicaipuro y Quinta Crespo en un recorrido efectuado el jueves. Vendedores informaron que el aumento viene a nivel de distribuidores. “Ellos dicen que es por la lluvia, pero también es cierto que ha descendido la producción. Los agricultores tienen los problemas de falta de semillas e insumos”, señaló un comerciante en Quinta Crespo.

Aunque el suministro se mantiene estable, Caraballo considera que no se puede depender de un solo proveedor. “Hay que buscar con varias personas para mantener el negocio surtido”, expresó, y refirió que en lo que va de año han aumentado las dificultades para conseguir algunos rubros.

Las proteínas. No todo son malas noticias. Desde que el gobierno autorizó el incremento del pollo entero o picado en 43 bolívares el kilo, los negocios comercializan el producto a precio regulado y en la cuantía necesaria para satisfacer a los clientes. “No hemos tenido mayores problemas. En el último mes bajó un poco el suministro, más o menos 25%, pero es porque están mandando más hacia otros lugares, hacia el interior”, explicó el encargado de un frigorífico en el mercado de Guaicaipuro.

Una consumidora se alegra de conseguir el producto a precio regulado, pero no está dispuesta a hacer cola para comprarlo. “Yo por razones de salud no puedo hacer cola, así que compro la comida hasta tres y cuatro veces más cara en los buhoneros”, expresó.

Con relación a la carne, el asunto es otro. En los mercados visitados las carnicerías exponían en las neveras diferentes cortes de cochino. La carne de res era la gran ausente. “Nos obligan a venderla a precio regulado, pero solo con deshuesarla y sacarle la grasa ya cuesta el doble de eso. No da ganancias, más bien se producen pérdidas”, aseveró un carnicero.

Relató que para conseguir la carne de res con precio fijo los clientes deben hacer cola los sábados desde las 5:00 de la mañana y “hay semanas que llega y semanas que no”. El despacho es irregular y se une a que no siempre se recibe a precio regulado. En algunos casos se comercializa en 160 bolívares el kilo, y está controlado en 27,29 bolívares.

Los carniceros indicaron que la caída de la rentabilidad del negocio ha ocasionado despidos. “En este puesto éramos siete y ahora seremos tres”, afirmó uno de los consultados.

Los regulados ausentes

Los comerciantes de víveres mantienen sus negocios surtidos con productos fuera de regulación. Muchos no quieren arriesgarse a que puedan ser decomisados en fiscalizaciones, dijo uno de ellos que prefirió no decir su nombre. En un recorrido el jueves se apreció la ausencia de productos como harina de maíz precocida, aceite y artículos de limpieza.

En otros rubros se observaron incrementos de precio. El cartón de 30 huevos, por ejemplo, se comercializa en 166 bolívares. También se encontraron algunos artículos desaparecidos, como la leche condensada, pero más costosos que en los comercios tradicionales.

Navidad adelantada

En los puestos de los mercados municipales ya empezaron a vender la hoja de plátano para las hallacas en 24 bolívares el kilo. En octubre del año pasado, estaba entre 17 y 20 bolívares el kilo, lo que implica un alza de entre 20% y 41,1%.