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La crisis eléctrica de 2009 nunca se superó

Descartan el alcance de los bombillos ahorradores / Archivo

Descartan el alcance de los bombillos ahorradores / Archivo

Expertos en electricidad denunciaron que el gobierno ha gastado más de 60 millardos de dólares en equipos de generación que no están en funcionamiento   

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La crisis eléctrica que vivió el país en 2009 y que hizo que el gobierno le quitara el servicio por tiempo prolongado a las familias, a los centros comerciales y a las empresas de Guayana nunca se superó. Siete años después el racionamiento continúa alterando la calidad de vida de la gente y el desarrollo productivo del país y la culpa no es solo del fenómeno El Niño, coinciden especialistas.

“La crisis no fue superada porque las medidas que tomo el gobierno no eran las más efectivas. Ni los bombillos ahorradores que se repartieron ni las plantas de generación distribuida, que trajeron de Cuba, contribuyeron a solucionar el problema y muestra de ello es que se siguió sobreexplotando el Guri”, afirmó Iñaki Rouse, ingeniero electricista y ex presidente de La Electricidad de Caracas.

Recordó que el sistema eléctrico nacional está diseñado para soportar épocas de sequía porque no solo se alimenta de generación hidrológica. “Hay plantas de generación termoeléctrica que funcionan cuando no hay lluvias. En este momento esas plantas deberían estar operativas para evitar el racionamiento. Pero desde 2009 se ha hecho una inversión de más de 60 millardos de dólares en compra de maquinarias para esas plantas. Se instaló más capacidad, pero no está disponible”, agregó.

Datos publicados por el Grupo Ricardo Zuloaga respaldan la tesis de Rouse. Los ingenieros señalan que entre 1998 y 2015 la capacidad nominal instalada de electricidad aumentó 75% al pasar de 19.696 megavatios a 34.400 megavatios, una oferta que casi duplica la demanda del país, que se ubica en 18.000 megavatios. Sin embargo, de toda esa capacidad solo están disponibles 17.220 megavatios, por debajo de lo requerido.

“El problema se presenta porque de la capacidad de generación térmica instalada solo está disponible un tercio o 6.000 megavatios. Lo que las autoridades deben explicar es por qué no se está usando el resto”, señaló el ingeniero electricista Miguel Lara, ex director de la Oficina de Planificación de Sistemas Interconectados.

Los especialistas ponen como ejemplo la situación de Tacoa en Vargas, que tiene una capacidad de generación de 1.400 megavatios, pero que solo trabaja a 40%. Agregan que la situación en Termo Centro, en Carabobo es peor, pues de una capacidad de generación de 2.000 megavatios no se está usando nada. “Planta Centro no funciona desde diciembre del año pasado. Si se pusiera a operar aun a la mitad de su capacidad no tendrían que tomarse medidas como el corte de luz a los centros comerciales, que están aplicando, o como la reducción de jornadas laborales. Esas decisiones lo que hacen es afectar el crecimiento económico del país”, agregó Lara.
 
 
A activarlas. Los ingenieros coinciden en que entre las causas de que la capacidad de generación disponible sea tan limitada está el abuso de la maquinaria vieja, la falta de mantenimiento y el hecho de que los equipos nuevos no se están empleando. “Se ha perdido capacidad, entre otras cosas, porque se ha diferido el mantenimiento en las instalaciones que el gobierno recibió. Si se suman son casi cinco años de mantenimiento diferido”, dijo Lara.

Los especialistas sostienen que lo que debe hacer el Ministerio de Energía Eléctrica es poner a funcionar toda la capacidad de generación térmica instalada, de no hacerlo la única salida es seguir racionando la luz para evitar que el nivel del agua en Guri llegue a 240 metros sobre el nivel del mar. Recordaron que si el embalse baja a ese nivel es necesario paralizar algunas turbinas. 

“Si se tienen más de 10.000 megavatios indisponibles la solución no es racionar, sino ponerlos a producir. Si el equipo se compró hay que hacerlo funcionar. Si el gobierno logra incrementar la capacidad térmica disponible y permite que el Guri baje su generación se puede superar la crisis, la podemos sobrepasar”, señaló Rouse.

Los ministros sin luz
 
Ángel Rodríguez Gamboa

Fue el primer ministro de Energía Eléctrica, pero el cargo le duró muy poco. Llegó al despacho el 28 de octubre de 2009 y en medio de la crisis empezó a racionar. Restringió la electricidad a los centros comerciales y hasta a las empresas básicas de Guayana, aunque su mayor error fue quitarle la luz a Caracas. El 14 de enero de 2010, cuando estaba por cumplirse el primer día de racionamiento en la capital, el presidente Hugo Chávez lo destituyó por los errores cometidos.
 
Alí Rodríguez Araque
Sustituyó a Rodríguez Gamboa y siguió un plan de racionamiento más limitado. Sin embargo, en su gestión se declaró el estado de emergencia eléctrica. No faltaron las denuncias de que el sistema eléctrico estaba siendo víctima de una serie de sabotajes políticos. Fue el ministro que firmó la resolución 076 del Ministerio de Energía Eléctrica, que obliga a las grandes instalaciones, con un consumo superior a 100 kVA, a tener plantas para autogenerar su electricidad en las horas de más consumo. Fue destituido en 2012.
 
Héctor Navarro
Tomó la cartera a principios de 2012 y en su período se reiteraron las tesis de sabotaje. Insistió en que la crisis eléctrica era propiciada por personas inescrupulosas que dañaban la transmisión. Salió del despacho en 2013 y terminó siendo suspendido de la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela en junio de 2013, luego de apoyar públicamente al ex vicepresidente de Planificación Jorge Giordani cuando denunciaba la gestión del gobierno.
 
Jesse Chacón 

Es también conocido como el ministro de los 100 días. En 2013, cuando fue nombrado ministro, anunció la creación de un plan con el que pretendía optimizar el servicio eléctrico. “Como yo sí creo en eficiencia o nada, si en 100 días no logramos lo que estamos previendo en el plan este señor que está aquí pone su renuncia”. Pero pasaron 100 días, 200 días, 300 días, su plan no dio los resultados esperados y aun así no renunció. Salió del cargo en 2015.
 
Luis Motta Domínguez
El general es el segundo ministro de Nicolás Maduro. Asumió el 19 de agosto del año pasado y en su gestión ha reciclado las versiones de sus antecesores: ha insistido en que el servicio eléctrico es víctima de un sabotaje y del fenómeno El Niño. Insinuó que detrás de la muerte de ocho personas que presuntamente saboteaban el servicio había una intención política, pues fueron cerca de las últimas elecciones parlamentarias. Y vuelve a ser noticia por restringir la luz a los grandes consumidores.      
 
 
Plan para recuperar electricidad
El 17 de febrero de 2010 el ingeniero Balmiro Villasmil, funcionario del Ministerio de Energía Eléctrica, le envió un punto de información a Alí Rodríguez Araque, entonces titular del despacho, en el que le presentaba un plan de recuperación del sector eléctrico que se aplicaría entre 2010 y 2025

Estaría dividido en dos fases: la primera era para una recuperación a corto plazo del sector que permitiría “inyectar a la red eléctrica nacional más de 1.124 megavatios de generación de potencia base en 15 meses, contados a partir de marzo de 2010”, dice el documento.

La segunda fase consistía en desarrollar un proyecto que contemplara dos períodos de ejecución 2010-2015 y 2015-2025 y que facilitarían la incorporación de 22.000 megavatios después de los 15 años.

Para lograr el plan a corto plazo sería necesaria la adecuación de plantas y la sustitución de unidades. “Tomando en cuenta que el parque turbogenerador térmico actual posee una antigüedad mayor o igual a 30 años, una eficiencia promedio de 29%, con alta obsolescencia”, señala el texto. 

La propuesta para el escenario de 2010-2015 se basaba en la diversificación de la matriz energética, con la incorporación de 1.486,1 gigavatios hora de energía al sistema a través de la instalación complementaria de 302 megavatios de energía eólica “cuyo factor de disponibilidad del recurso es  superior a 50%”.

Mientras que para el escenario de 2010-2025 se requería una instalación  promedio de 1.500 megavatios por año para el escenario de mayor demanda, que sería de 39.075 megavatios.

El plan presentado por el ingeniero requería una inversión de 34,2 millardos de dólares, pero de su aprobación o porcentaje de ejecución poco se conoce. Lo que quedó demostrado desde hace siete años es que el sistema eléctrico no se recuperó y según han denunciado ingenieros especialistas en el área, la diversificación de la matriz eléctrica no se ha alcanzado entre otras razones porque se descuidaron planes anteriores.