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La convergencia cambiaria requiere medidas adicionales

El economista Alejandro Grisanti | Leonardo Noguera

El economista Alejandro Grisanti | Leonardo Noguera

Establecer una convergencia cambiaria, que fije el precio del dólar a una tasa entre 23 y 25 bolívares por dólar, forma parte de las medidas que el gobierno evalúa aplicar. Si embargo, los especialistas advierten que tomar acciones adicionales será clave para que sea efectiva y se reduzca la inflación, se acabe con la escasez, con las filtraciones desde el Cencoex que alimentan el mercado paralelo y se recupere el poder adquisitivo. Tales decisiones van desde la disciplina fiscal hasta acabar con el financiamiento del Banco Central de Venezuela a Pdvsa y a otras empresas del Estado.

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El grupo de los retrógrados, liderado por el vicepresidente Jorge Arreaza, el presidente de Cencoex, Alejandro Fleming; el diputado Jesús Farías y el canciller Elías Jaua, se niega a que el antiguo Cadivi forme parte del ente emisor o de la petrolera.

El grupo de los reformistas, encabezado por el vicepresidente del Área Económica, Rafael Ramírez, y al que pertenecen el presidente del BCV, Nelson Merentes, y el ministro de Economía, Finanzas y Banca Pública, Rodolfo Marco Torres, trata de convencer al presidente Nicolás Maduro de impulsar cambios en la economía.

Alejandro Grisanti: “Ningún país puede manejarse con tres tasas”

El economista Alejandro Grisanti considera que reducir los tres tipos de cambio oficiales a solo uno es muy positivo: “Ningún país puede manejarse con tres tasas de cambio y una diferencia tan grande entre estas”. Añade que es importante que el gobierno tenga como norte que esa unificación cambiaria termine con una tasa que no se distancie demasiado de la del paralelo. Cuando se le pregunta cómo lograr bajar el dólar no oficial responde: “De 2003 a 2010 el Estado fue activo vendiendo dólares en el paralelo y así mantuvo el tipo de cambio oficial a una tasa baja”.

Otra de las medidas que debe complementar a la convergencia cambiaria es la reducción del gasto fiscal. “Las últimas cifras de los desembolsos por Tesorería, que publica el BCV semanalmente, indican que en el segundo trimestre ese gasto aumentó 135% y superó 200 millardos de bolívares, eso debe parar”, dice.

Grisanti asegura que la convergencia beneficiará a algunos sectores como el comercio, que adquiere divisas en el Sicad II a una tasa de 50 bolívares. Sin embargo, otros como medicinas y alimentos si adquieren divisas a una tasa mayor sería una devaluación.

Señala que la cantidad de divisas que el gobierno pueda tener disponibles dependerá del tipo de cambio con el que se inicie la convergencia. Si es muy bajo no habrá manera de satisfacer las necesidades porque se incentiva el arbitraje. “Un precio que arranque en 30 bolívares por dólar podría mantenerse y bajar el paralelo”, indica.

Ramón Lobo: "Hay que atacar las distorsiones perversas”

Ramón Lobo, diputado del PSUV e integrante de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, explica que la propuesta de implementar una convergencia cambiaria se debe a que “la economía no es estática y debe estar ajustando las políticas al escenario que pueda existir”.

Señala que el sistema de cambios múltiples se ha evaluado y de allí que desde la Vicepresidencia del Área Económica se haya planteado ir a una unificación cambiaria. Indica que debe llevarse a cabo manteniendo el control de cambio y en función del  plan de trabajo que tiene el gobierno que depende de 11 motores de desarrollo y en el que el uso de las divisas está relacionado con el Plan de la Patria.

Lobo considera que hay sectores que quieren hacer ver que el control de cambio es perjudicial: “La idea es que sea lo más eficiente que se pueda y que tenga la flexibilidad que se amerite. Sin embargo, hay que ratificar la necesidad de mantenerlo”. Agrega que “hay que atacar las distorsiones perversas” que genera la existencia del dólar paralelo que “aun cuando no atiende sino a 5% de la demanda de la economía, sí se utiliza para fijar los precios”. Esta medida, a su juicio, podría generar una señal positiva para los inversionistas.

Asegura que el precio del combustible también debe revisarse, pero abriendo un debate nacional sobre su costo. “Hay que discutir puntos tan importantes como el hecho de que no se pueden seguir destinando 15 millardos de dólares para el subsidio a la gasolina”.

José Luis Saboin: “La convergencia luce efectiva, pero no óptima”

El economista José Luis Saboin afirma que  la convergencia cambiaria “luce efectiva, pero no óptima”. Asegura que se trata de una unificación parcial que generalmente implica una devaluación del tipo de cambio ponderado de la economía hacia los niveles del tipo de cambio real calculado. “Esto, en el corto plazo, reduce la prima entre la tasa unificada y la tasa paralela, mejoraría la posición fiscal del sector público y evitaría la monetización de su déficit. Además, mejoraría la competitividad del sector exportador”, sostiene.

Agrega que una unificación parcial no es óptima hasta que se convierte en unificación completa. “Para ello hay que ir trasladando operaciones desde la tasa única a la tasa paralela. Indica que debe complementarse con otras medidas como revisar el papel y la eficiencia del Estado en la economía, se debe impulsar la productividad del sector privado y levantar los controles de precios, entre otras”.

Considera que lo más importante sería corregir los ciclos políticos-fiscales. “El principal problema para implantar estas reformas  ha sido el exceso de elecciones: una por año desde 2004 salvo en dos oportunidades, 2011 y ahora. Es por eso que se hace necesario un acuerdo nacional hacia una regla fiscal única. Eso sí sería una revolución en nuestro país”.

Comenta que la experiencia muestra que levantar controles de larga data solo se logra con éxito si las autoridades han mantenido un compromiso serio hacia su eliminación. “No sé si eso esté pasando”.

Víctor Álvarez: “Hay que ajustar el gasto público a los ingresos reales”

El economista e integrante del Frente Internacional Miranda Víctor Álvarez asegura que la convergencia cambiaria bajo un sistema de flotación con bandas es la vía para aproximarse a un tipo de cambio que exprese la verdadera productividad de la economía nacional. “Es la única forma de erradicar el incentivo a la corrupción que ofrece el actual régimen de múltiples tipos de cambio, en el que todos quieren echarle mano a los dólares baratos de Cencoex para luego venderlos más caros en el Sicad II o en el paralelo”, explica.

Asevera que el impacto positivo que debería tener la unificación cambiaria no tendría sentido alguno si no se logra la disciplina fiscal y monetaria. “Hay que ajustar el gasto público a los ingresos reales y prohibir que el BCV siga financiando con emisiones de dinero inorgánico el déficit fiscal, el de Pdvsa y el de las empresas básicas. Esta desmesurada inyección de dinero no solo ejerce una presión alcista de los precios en un mercado con crecientes índices de escasez, sino que también dispararía la nueva tasa de cambio”.

Álvarez señala que si la unificación cambiaria contribuye a generar una oferta privada de divisas, que vendría por la vía de la inversión extranjera, la repatriación de capitales, las exportaciones no petroleras y el turismo internacional, “el paralelo caería en picada y se corregirían de raíz las distorsiones que genera en la formación de precios y la especulación cambiaria”.