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El "Diablo" detrás de FEMSA

Presidente de Femsa José Antonio Fernández Carbajal | Fuente: El Financiero

Presidente de FEMSA José Antonio Fernández Carbajal | Fuente: El Financiero

José Antonio Fernández está construyendo el nuevo futuro de FEMSA, uno de los conglomerados más importantes de Latinoamérica.  A sus 62 años, su nombre se encuentra en la lista de los empresarios más influyentes del continente. Sigue apostando por Venezuela, a pesar de la incertidumbre que se vive en el país  

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Cuesta imaginar cómo sería José Antonio Fernández Carbajal cuando era un niño “diablito” correteando y haciendo travesuras por  las calles de Puebla. Ni su hablar mesurado, ni su porte cuidado recuerdan aquellos días despreocupados cuando lo bautizaron como el “Diablo”, apodo que le causa gracia y no le molesta.      

A sus 62 años, muchas cosas han cambiado. Ahora preside FEMSA –el mayor embotellador de Coca Cola a nivel mundial- una empresa mexicana en plena ebullición. Una de las compañías más importantes del continente que se ha expandido en doce países de América Latina, en los negocios lácteos, farmacias, tiendas retails, restaurantes y cervecerías. 

Fernández, que casi no da entrevistas, es considerado como uno de los cinco empresarios más influyentes de México. “Yo no soy influyente de nada”, afirma con una sonrisa dibujada en sus mejillas. Muy bien acicalado, apacible e impecable en su apariencia, genera breves, pero intensos torbellinos a su paso en la calurosa ciudad de Monterrey, lugar donde nació FEMSA en 1890.

Tanto cordial como discreto antes de responder cada interrogante, parece adentrarse en una delicada balanza mental, para luego armar una respuesta que no despierte consecuencias ingratas. “No puedo responder a todo. Luego me regañan”, comenta entre las risas de los presentes.

Diablo con mucho tino

El próximo 8 de noviembre FEMSA cumplirá 125 años y vaya que Fernández Carbajal tiene qué celebrar: la nueva era de la empresa valuada en más de 32 mil millones de dólares ya extiende su poderío con Oxxo (la cadena de tiendas de retail más grande de México) y ahora quiere ser el líder en el negocio de farmacias y gasolineras.


El empresario imagina su negocio en la mayor de las cumbres.  “Cuando la empresa cumpla 150 años estaremos en 20 países. Las gaseosas serían solo 20 por ciento de nuestra operación. La mitad de nuestras inversiones van a ser en negocios que hoy no tenemos. Estaremos invirtiendo en tecnología de alimentos, por ejemplo”, explica el ingeniero industrial, a quien la revista Harvard Business Review reconoció como el mejor CEO de México. 

El magnate es conocido por su ambición y su gran olfato para los negocios. De esa afirmación no queda la menor duda, luego de echar un vistazo a su historial. Valga un breve recuento: en el 2010, Fernández, contra todo pronóstico, vendió FEMSA Cerveza a Heineken por más de siete mil millones de dólares y logró conseguir un par de puestos en el Consejo de Administración de la tercera mayor cervecera del orbe. “No fue una decisión fácil. Fue muy dolorosa y difícil de asimilar. Pero nadie duda que fue la más acertada”, recuerda con nostalgia.

Era solo el inicio para catapultar su poderío. A los pocos años expandió su negocio con Coca Cola al adquirir la firma Spaipa de Brasil por más de mil ochocientos millones de dólares. En 2013, logra la mayor expansión de la empresa: el ingreso a la Bolsa de Valores de Nueva York. Unos de sus más recientes logros fue convertir Oxxo en la cadena de tiendas de retail de mayor expansión en América Latina.

Durante su administración, ha realizado más de 14 adquisiciones de diferentes compañías, como: embotelladoras, gasolineras y empresas lácteas. Sin lugar a dudas, FEMSA es un conglomerado  con presencia en muchos sectores relevantes de México y el mundo. Comparable, salvando las distancias,  con el emporio levantado por su compatriota Carlos Slim.

 La nueva era de FEMSA

“Suiza es un país aburrido, todos saben lo que va a pasar mañana. En Suramérica somos muy divertidos. (…)  Señores yo quiero pedirles que sean algo: sean más aburridos. Para ver si se arreglan un poco más las cosas”, esta frase fue pronunciada por el escritor Mario Vargas Llosa ante presidentes y reconocidos empresarios latinoamericanos.

A Fernández Carbajal le quedaron marcadas dichas palabras y cuenta la anécdota cuando se le pregunta qué expectativas de inversión tiene en un escenario tan incierto en la región. “No está nada fácil el panorama latinoamericano. Económicamente hablando hay una volatilidad muy grande en los mercados. El efecto China genera un problema muy grande para los empresarios y eso nos va a costar. Latinoamérica aún es muy dependiente de la exportación de materias primas y en la medida que no seamos más exportadores de manufacturas, vamos a ser vulnerables a las volatilidades”, asegura en un tono derrotero, pero enseguida retoma el optimismo.


“Tenemos que aprovechar que hay algunas devaluaciones que ahora son muy dolorosas, pero nos hacen más competitivos frente a otros mercados. Yo tengo una mirada positiva, pero vamos a estar un rato nadando bajo el agua", plantea.

Sin embargo, – en estos negocios y en estos países- hay particularidades que cuentan. “Creo que viene una época con muertos y heridos, pero quienes nos mantengamos vivos vamos a reforzar nuestra presencia en el futuro”.

Al  “Diablo” no le gusta hacer diferencias entre los países “porque no sería justo”. “En todos los países se pueden hacer buenos negocios. A veces tenemos algunos problemas, pero cuando nos llega la noticia, ese inconveniente ya se solucionó y surge uno nuevo en otro país”.

El mexicano sigue apostando por Venezuela. “Con todo lo que hoy sucede hacemos muy buenos negocios. ¿Podemos hacer más? Seguramente los vamos a hacer cuando las circunstancias lo permitan. Es un país que tiene un gran potencial y va a salir adelante”, responde por la tangente diplomática.

Coca Cola llegará a Cuba

El presidente de la compañía comenta que pronto los cubanos podrán tomarse una cuba libre.  “Un país en el que queremos entrar con Coca Cola es Cuba,  porque ahí vemos un gran potencial turístico y de todo tipo. Y vamos a entrar a Cuba con Coca Cola”, afirma. La empresa sigue de cerca el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la isla del Caribe y Estados Unidos, con el fin de convertirse en el proveedor de la bebida carbonatada de este país.


FEMSA opera en México, Guatemala, Chile, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Argentina, Perú, Brasil y Filipinas como embotellador de un extenso portfolio de bebidas que incluye marcas de agua, jugos, energéticas, té, café, leche y productos lácteos. Se calcula que sus productos llegan a más de 350 millones de consumidores por año.

Los secretos del “Diablo”

Señala que uno de los secretos para que la empresa permanezca más de un siglo ha sido mantenerse joven, su equipo de trabajo  ha jugado un papel muy importante. “Anteriormente, en los puestos de gerencia no había límite de edad, pero la compañía ha introducido restricciones con el fin de darle paso a nuevas generaciones. A mí me tocó una época en la que, por ejemplo, contratar mujeres era visto como un gran riesgo, porque se casaban y tenían hijos. De eso hace ya más de 30 años. Hoy día tenemos horarios especiales para que ellas puedan tener hijos, ejercer vida en familia y trabajar”, puntualiza. 

“Un punto muy relevante y recomendable es que no debemos enamorarnos de los negocios, ni del dinero, ni del poder. Lo único que nunca puedes perder es la confianza, ya que es muy difícil ganarla y muy fácil perderla”, comenta el empresario. En 2008, mostró que su labor va más allá del ámbito empresarial: creó la Fundación FEMSA, cuya finalidad es apoyar la educación, la conservación y el uso sustentable del agua.

Recuerda que el común denominador del éxito, que no distingue entre diferencias sociales o económicas, es el esfuerzo. “Una gran parte del éxito consiste en no tener miedo a los errores o fracasos, porque se puede aprender mucho de ellos”. Innovar, perseverancia, disciplina son palabras que repite en su conversación. “Debemos crear y formar una cultura que genere confianza y nunca castigue el fracaso”. Allí está una de las claves de Fernández: abrirle de par en par las puertas a las oportunidades posibles.


A ratos, el hombre, ya acostumbrado a estos compromisos, hará gala de su humor y mostrará su carisma para encarar las preguntas de los periodistas. Ya es casi media noche, Fernández bebe  tequila y cerveza al mismo tiempo, todos los empleados mueren por tomarse una foto con él.   Minutos después, el empresario da por concluida la reunión. El “Diablo” se levanta de la mesa, sonríe, hace una venia y se despide.  Ha sido una cena poco convencional y el estado del tiempo lo demuestra: hace frío y el cielo luce despejado, algo raro en Monterrey.