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A los consumidores les cuesta cada vez más conseguir detergentes

Jabón de baño y desodorante continúan con fallas | Foto Henry Delgado

Jabón de baño y desodorante continúan con fallas | Foto Henry Delgado

Comerciantes indicaron que han recibido mercancía, pero dura muy poco en los establecimientos 

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Lavar la ropa se ha convertido en una tarea más compleja en los últimos meses. Más allá de las restricciones de electricidad y agua en algunas zonas del país, que obliga a fijar nuevos horarios para realizar las labores del hogar, la escasez de detergente lleva a los consumidores a invertir más tiempo en recorrer supermercados y bodegas para intentar conseguirlo.

Basta una visita a supermercados del centro, este y oeste de Caracas para verificar que en los anaqueles donde usualmente se coloca el jabón en polvo se han dispuesto otros productos para cubrir los espacios vacíos.

“El detergente está perdido. Yo tengo como tres meses sin comprar y he podido resolver porque mi mamá y mi hermana han conseguido y me dan”, dijo Gladys Aguilera, una de las consumidoras que ayer compraba en un comercio en Los Dos Caminos.

En San Martín la situación es similar. “Hace un mes que no se ve el detergente. En mi casa todavía nos queda porque habíamos comprado y lo hemos estado administrando”, indicó Claudia Reyes, vecina de la zona.

Pese a que el producto no se encuentra en los negocios, comerciantes indicaron que les han seguido despachando, aunque con menos regularidad. Coinciden en que el problema se presenta porque aun cuando venden con restricciones, el detergente dura muy poco en los establecimientos.

“A nosotros nos llegaron 2 gandolas con jabón en polvo la semana pasada. Una el martes y otra el jueves. Cada una trajo alrededor de 1.100 bolsas de 2,7 kilos. Pero eso no dura ni un día”, aseveró el gerente de un supermercado en Santa Eduvigis, que prefirió no ser identificado.

Añadió que es tal el frenetismo de los clientes cuando ven el producto que casi no les dan oportunidad de ordenarlos en los anaqueles, porque la gente se lo lleva antes.

Adriana Hernández, residente en la Candelaria, afirmó que aun cuando en la parroquia hay varios comercios donde venden detergentes, la última vez que su familia pudo comprar fue hace tres semanas. “Lo peor es que nosotros sufrimos de sinusitis y los olores fuertes de los jabones nos dan alergia, pero hace mucho que no podemos escoger. Toca comprar lo que haya”.

El detergente se encontraba entre la lista de productos a los que la Superintendencia de Precios Justos les aumentó el precio en septiembre. Pero los nuevos montos no han regulado el abastecimiento.

Tras la pista. Además del jabón en polvo, otros artículos de limpieza del hogar e higiene personal continúan presentando fallas en suministro. Desodorante, jabón de baño, champú, toallas sanitarias y afeitadoras están entre los más escasos, dijeron consumidores.

Ayer había desodorante en una cadena de farmacias en Los Ruices. Estaba a la venta una sola presentación líquida para mujeres y una para hombres, y los clientes solo podían llevar dos productos de cada uno.

Clientes consultados afirmaron que pese a que no andaban buscando desodorantes aprovecharon que había en el establecimiento y decidieron hacer la compra: “Así estamos, toca comprar cuando ves porque no hay seguridad de que lo consigas luego, aun cuando no te guste, es preferible tenerlo”, dijo Lorena Peña, una de las personas que salía del local.

En otra cadena de farmacias en Los Dos Caminos llegó jabón de baño y el comportamiento de los vendedores y consumidores fue parecido. Solo dejaban comprar cuatro y los clientes se llevaban el máximo permitido.

Comerciantes reiteraron que las ventas de crema dental y papel higiénico se han normalizado en los últimos meses porque los consumidores ya no se los llevan en grandes cantidades como antes.

Cola por queso
Una cola de consumidores se formó ayer en un supermercado en Santa Eduvigis. En el local estaban vendiendo queso amarillo regulado y los clientes no tardaron en llevarse lo que estaba en el anaquel. Máximo vendían tres bandejas por persona, cada una tenía menos de medio kilo y por todas se pagaba menos de 100 bolívares. Los encargados del establecimiento decidieron cerrar las puertas y dejar pasar a los usuarios en pequeños grupos para evitar congestionar el lugar.